Entrevista / Silvia Schujer.

Lectora por ósmosis, escritora de temas “difíciles”

Empezó a publicar en la década del ochenta y no paró. Su escritura pertenece a las mejores producciones de Argentina. Instaló la literatura de corte realista en un momento donde se abusaba de la “literatura de corral”, por citar un término de Graciela Montes. Silvia Schujer quiebra fronteras, crea mundos y explora el lenguaje. Es escritora, compositora, periodista, mujer, madre y abuela ¿electrónica?
por Sandra Comino

Silvia es delgada y su aspecto muy juvenil. Habla pausado y tiene un sentido del humor muy particular. Nadie diría que es abuela, hecho que particularmente le da mucha alegría. Ese decir, reflexivo y ameno, es idéntico al de su escritura. Sería algo así como un pespunte de ideas, un tejido de palabras... un entramado de temas. Así es su literatura.

En la revista La Mancha, de la cuál fuiste parte del comité fundador, hay una sección que se llama "la iniciación". Allí escriben personajes vinculados con la literatura, sobre qué lecturas disfrutaron en la infancia. Me gustaría saber cuáles fueron las tuyas.
En mi primera infancia, te diría que fui lectora por ósmosis. El gran lector era mi hermano (mi mamá también lo había sido) y yo sabía de textos y de autores por ellos. Recitaba poesías de Bécquer desde muy chica, alguna que otra de García Lorca. De mis pocas y primeras lecturas de infancia (porque pasé a Cortázar casi sin escalas, y de allí al resto de la literatura), recuerdo que disfruté muchísimo los cuentos de Álvaro Yunque y la novela Mujercitas.

Silvia, sos escritora desde hace mucho (empezaste desde muy jovencita), si mal no recuerdo uno de tus primeros libros obtuvo el Premio Casa de las Américas, en Cuba, premio que nunca fuiste a buscar ¿es verdad?
Sí, es verdad. Mi primer libro fue Cuentos y chinventos. El original de ese libro fue el que presenté al concurso Casa de las Américas y gané. Esto fue en 1986. Yo era inédita, ignota y bastante ignorante en relación con lo que, hasta ese momento se estaba publicando de literatura infantil. Conocía a María Elena Walsh, claro. Pero no mucho más. Para entonces yo trabajaba en el diario La Voz. Hacía el suplemento infantil y, era para ese medio que escribía los cuentos que luego recopilé para mandar al concurso. La verdad sea dicha: si finalmente mandé el libro al concurso fue por insistencia de mis compañeros de redacción y gracias a mi mamá que llevó los originales a la Embajada de Cuba.

Hablando de premios, tenés uno muy reciente y muy importante ¿podés contar algo acerca de ello?
El premio más reciente es el que otorga Fundalectura, una institución de Colombia. El llamado a concurso era para libro "álbum", de modo que había que mandar el texto con algunas ilustraciones de muestra. Yo lo escribí, Mónica Weiss lo ilustró, armamos una maqueta y felizmente fue la obra elegida. El libro se llama Hugo tiene hambre y saldrá publicado en toda América por editorial Norma. En abril, se va a presentar -probablemente- en la Feria del Libro.

Tu escritura tiene un sello propio e inauguraste en la literatura infantil la novela de corte realista con temas inéditos en la LIJ (en nuestro país)¿Es tu literatura, o una parte de ella, de la poca que se anima con ciertos tópicos, diría yo, arriesgados para el mercado (generalizando un poco) que edita lo que "acepta" la escuela?
Creo que la literatura infantil y juvenil trata los llamados "temas difíciles" más de lo que uno se imagina. El problema es que los trata desde un lugar demagógico, pedagógico o políticamente muy correcto. La diferencia de mis textos "con tema arriesgado" (lo digo con toda modestia, que no se entienda mal) es que no son concesivos; no bajan línea y no dejan mensajes edificantes. Lo que yo hago es ponerme al servicio de la historia que cuento y no a la inversa; que sería armar una historia al servicio de un tema "difícil" decidido a priori. En las escuelas me quieren igual. Las maestras y bibliotecarias son muy generosas conmigo.

Escribís poesía, cuentos, novelas, y hasta canciones de cuna ¿cómo se hace para transitar los diferentes géneros?
Just do it. Me gusta transitarlo todo. Querría escribir más novelas (soy por sobre todo, lectora de novelas), pero es un género que me resulta sumamente difícil.

¿Cómo se produce el camino de ida y vuelta entre la escritora y sus lectores jóvenes?
Se hace más fluido cuando visito las escuelas. Fuera de esas circunstancias, mi vida transcurre entre adultos. Ahora con mi nieta estoy aprendiendo muchas cosas nuevas. Volví a escribir canciones y lo hago para ella. Le gustan y me las pide pero he tenido que aceptar que "El payaso plin plin" sea nuestro hit.

¿Influye el universo social y cultural en la temática de la escritura para niños?
Es posible. Yo lo hago desde el peso que la sociedad y la cultura tienen sobre mí. Quiero decir: escribo sobre lo que me conmueve y estimula personalmente. Que entre los chicos circule, por ejemplo, pasión por los textos de terror, a mí no me mueve a escribir historias con esas características.

Por lo general los escritores que escriben para adultos no leen Literatura Infantil y Juvenil y los grandes escritores tienen un criterio de selección que pasa por el gusto de la LIJ que eligen sus hijos, nietos o sobrinos ¿Creés que eso influye en el poco espacio que se le concede a la crítica en este campo?
No sé. Fuera del ámbito en el que nos movemos los escritores, la literatura tiene poco espacio en general. Que los grandes escritores de literatura general, tienen poco vínculo con la literatura infantil se nota cuando intentan abordar el género por mano propia.

¿Cómo manejás tus estados de ánimos en relación con la escritura?
Depende. He escrito los textos más vitales y graciosos en los peores momentos. Hay tiempos emocionalmente muy estables que me han facilitado la escritura de textos más complejos. Y hay momentos en los que estoy anímicamente muy bien y no me surge ninguna idea interesante. Es todo tan extraño.

¿Por qué para un escritor de literatura infantil es tan difícil publicar literatura para adultos?
Para todos, a excepción de los que ya están muy instalados, es difícil publicar literatura para adultos.

¿Qué pensás del desarrollo de la literatura argentina con respecto a otras literaturas de América Latina?
Creo que Argentina tiene un movimiento muy interesante en este campo. Basta con relevar los últimos premios de literatura que se otorgaron y eso da una pauta. No estoy muy al tanto de lo que se está escribiendo en otros países de América, pero -por lo poco que leí- la literatura infantil argentina está entre lo mejorcito.

¿Creés que el mercado editorial que surge en torno a la literatura infantil subestima al niño?
El mercado en general, sobrestima al niño como consumidor y lo desestima como ser humano.

Sé que ahora tenés una importante participación en un Congreso que se desarrollará en La Habana (cuando en Buenos Aires estén leyendo este reportaje). ¿Qué dirás en tu conferencia que cerrará tal evento?
Hablaré de la importancia de la ficción en la formación crítica de un sujeto. Trataré de compartir mi punto de vista acerca de la posibilidad que da la literatura de aprender a leer críticamente la realidad (propia y del entorno) y entonces intentar transformarla.

Temas “Difíciles”
A lo largo de su obra Schujer abordó los más diversos géneros y temáticas. Pero, tal vez por ser los menos explorados, se destacan entre sus libros aquellos que se refieren a los comúnmente denominados temas “difíciles”.
De juegos y propuestas para escribir se trata la serie Palabras para Jugar, Ortografía en juego, Más palabras para jugar, entre otros de ese estilo.
Su libro Historias de un primer fin de semana aborda la temática de la separación de los padres y cómo a pesar de esta situación se puede “vivir juntos”. Las visitas narra el dilema de un chico que tiene su padre preso, las incomodidades que le ocasiona el ocultar su existencia y aceptarla finalmente. Su última novela La cámara oculta, trata sobre el trabajo infantil en televisión.
Cada libro, cada cuento, cada canción, cada poesía de esta escritora tiene originalidad tanto por la historia que elige para contar, como los recursos literarios que utiliza para hacerlo.
El libro álbum Hugo tiene hambre (ilustrado por Mónica Weiss) ganó el premi Norma Fundalectura, aunque el jurado destacó no haberlo elegido “atendiendo a su ideología o a su potencial de denuncia social”, sino que resaltó “el particular lenguaje poético de la obra, que de una manera delicada y sugerente se refiere a lo cotidiano y expresa con frases sencillas pensamientos muy profundos”.


Algunos de sus libros:


En Editorial
Sudamericana:

La abuela electrónica.
Lucas duerme en un
jardín.
A Lucas se le perdió la A.
Brujas con poco trabajo.

En Alfaguara:
Mucho Perro.
El tren más largo del mundo.
El tesoro escondido y otras fotos de familia.

En Atlántida:
Lágrimas de cocodrilo.
La vaca de esta historia.
Canciones de cuna para dormir cachorros.

Premio Norma Fundalectura
El Premio es colombiano, reconocido como uno de los mejores galardones para la literatura infantil y juvenil en el ámbito latinoamericano. Se otorga desde hace una década, con la intención de difundir la escritura de autores reconocidos e inéditos de temas para jóvenes y niños. Autores como la brasileña Marina Colasanti y la argentina Lilia Lardone fueron acreedores del galardón que cuenta, de año en año, con un prestigioso jurado.
Silvia Schujer y Mónica Weiss, han sido las privilegiadas este año con el libro Hugo tiene hambre. La obra se publicará a principios del año próximo con el sello del Grupo Editorial.

Planeta Schujer
Silvia Schujer nació en Olivos, estudió Literatura, Latín y Castellano. Forma parte del grupo de escritores que integran la LIJ en la década del ochenta. Como ella misma relata en la charla, su primer libro obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1986. Cuentos y chinventos fue publicado por Ediciones Colihue, en la colección “Libros del Malabarista” (Lista de Honor de ALIJA –Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina- en 1987).
Fue directora del suplemento infantil del diario La voz y coordinó el Departamento de Promoción y Difusión de Libros para Chicos y Jóvenes de Editorial Sudamericana. Fue cofundadora de la revista La Mancha, secretaria de redacción del periódico Mensajero y recorrió el país con talleres para docentes y bibliotecarios.
Silvia también trabajó en producciones musicales, estudió piano y canto, quien sabe de allí su escritura suele tener música, rima y poesía en su lenguaje.
Dice Silvia: “A mí me pasa que quiero escribir un cuento y la lapicera se me corre de las manos. Que tengo ganas de tomar leche con galletitas y seguro que si voy a la mesa me encuentro con un tazón de té. Y no me enojo porque los violetas no son días de enojarse”.
Sus libros son traducidos en varios idiomas, como alemán y portugués, entre otros.
Y hablando de poesía en la escritura leamos un poquito más: “Hay días lisos, con pintitas y multicolores. Horas anaranjadas con horas fucsias que se mezclan. Y tardes blancas para enamorarse. Así se desliza la vida. Desde la paleta de un pintor desconocido. El tiempo se desparrama gota a gota del pincel. Por eso hoy es un día violeta. Y tal vez mañana sea rojo. O dorado o transparente. En uno de ésos, quizás nos encontremos”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Revista Planetario, la guía de los chicos