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Yo,
primero
Gabriela Keselman. Ilustraciones: Asun Balzola. Sm. El barco de vapor.
Se podría asegurar que este libro es la historia de una larga carrera
hacia el desayuno, aunque decirlo implique contar el cuento, pero no por
ello se perderá atracción. Nico y Hugo despiertan y después
de bostezar, frotarse los ojos, mirarse, emprenden la marcha. Pasillo,
puerta cerrada, cesto de ropa sucia, bolsa de mercado, son algunos obstáculos
en el trayecto y también la gata Quinta y Perrazo, víctimas
del recorrido, que terminará con el encuentro de alguien que los
espera y les da a los chicos “...un enorme abrazo. A los dos igual
de fuerte”.
Gabriela Keselman es argentina, trabajó en escuelas y publicó
más de cuarenta libros, entre los que encontramos: ¿Dónde
está mi tesoro?, El cumpleaños de Enzo, El regalo, Si tienes
un papá mago..., entre otros. Su escritura está poblada
de descripciones, diálogos y ocurrencias desde el punto de vista
infantil.
Las ilustraciones acompañan la sencillez del mundo cotidiano con
figuras contorneadas, simples y con recortes de planos que sugieren desplazamiento
en la competición de la mañana.
Yo, primero, es la tercera edición de un libro destinado a primeros
lectores, que puede ser disfrutado por toda la familia, para leer la historia,
luego leer la imagen y descubrir, así, detalles que no están
en la escritura.
S. C. |
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Doña
Martina y otros relatos
Graciela Cabal. Ilustraciones: Pez. Alfaguara Infantil.
“Doña Martina” es un cuento que además de darle
el nombre al libro, es el más logrado por su escritura tan cercana
a la oralidad, que despierta reflexión, humor y arrebato. Se trata
de un episodio de la Segunda Invasión Inglesa donde doña
Martina Céspedes y sus hijas tomaron prisioneros a doce soldados
ingleses. Pero uno que no se había resistido y “casi se ata
solo”, quedó “prendado de la Josefa (la hija más
chica)”, por eso fue el botín de Martina “La Mayora”,
cuando la mujer hace la entrega de los prisioneros al Virrey Liniers y
las cuentas al lector no le dan. ¿Falta uno? o ¿eran once?.
Doña Martina a pesar de vivir en 1807 tiene las características
de las heroínas de Graciela Cabal con conductas que la destacan
del común de las mujeres y son acusadas de estar “ocupadas
en menesteres impropios de señoras”, en este caso por la
valentía en la decisión que debió tomar dadas las
circunstancias. Con una mamá que le había “enseñado
en la vida... a tejer encajes y a preparar dulces y licores”, nuestra
protagonista es audaz y previsora hasta lo increíble.
“Las dos tortugas” (cuento homenaje a Horacio Quiroga y a
“La tortuga gigante”), “Brigidita”, “La
risa de los gatos” y “El accidente”, son otros relatos
que componen el libro, algunos inéditos.
En el primer escrito, “El ángel”, Graciela pone la
magia adecuada para instalar el sortilegio. Dice: “Muchas cosas
maravillosas pasan en la casa cuando llega un ángel. Por eso, siempre
conviene dejar la ventana abierta”. Y podemos decir que sus libros
son ventanales a un mundo que grandes y chicos deben transitar.
Las ilustraciones son de Pez y le otorgan a los cuentos el toque maravilloso
que necesitan las imágenes cuando caminan la cornisa entre la realidad
y la fantasía.
S. C. |
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La
sonrisa de la ballena
Ricardo Mariño. Ilustraciones: Javier González Burgos. Editorial
e.d.b.
“Makarena era la ballena de peor carácter de Península
Valdés”. Se enojaba por todo, pero “... lo que más
rabia le daba eran los humanos”. Cecilia y su hermana nunca habían
visto ninguna ballena y por ese motivo tomaron un tronco que había
en la playa y decidieron que sería, de ahora en más, una
ballena. Un día Makarena decidió quedarse inmóvil
en el agua y las hermanas darse un chapuzón. De pronto, creyeron
ver un tronco quieto y se acostaron... y se durmieron. Makarena decidió
dar un paseo hasta la Antártida. E inesperadamente, Cecilia y su
hermana despertaron. Makarena cuando observó que llevaba humanos
en su lomo decidió nadar rápido hacia el norte. “El
tronco deslizante rapidísimo”, llevó a las niñas
a lugares exóticos como el Caribe y allí vivieron una increíble
aventura. Cuando regresaron y volvieron a jugar en la playa, la hermana
le pregunta a Cecilia: “¿Alguna vez veremos una ballena de
verdad?”.
Este es un cuento que la colección Flecos del sol (e.d.b) destinada
a primeros lectores. Está escrito por Ricardo Mariño (Cuentos
ridículos, La casa maldita). La escritura alterna el punto de vista
de los personajes donde la ingenuidad y la ternura están abordadas
de una manera sencilla, con características de los héroes
muy familiares al universo infantil, distintivo en la producción
de Mariño.
La historia contiene imágenes del ilustrador Javier González
Burgos que trabaja con técnica digital y muchos colores. Las representaciones
poseen mucha fuerza, invaden el texto y agregan detalles que enriquecen
el relato, al mismo tiempo que acompañan el clima de sorpresa e
inocencia.
S. C. |
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