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Reflexiones
/ Sexualidad infantil
Preguntas difíciles
Inesperadas y desconcertantes para los adultos; para los niños,
curiosidades naturales, propias de su desarrollo. Hablamos de las preguntas
relacionadas con la sexualidad que muchas veces, como papás y mamás,
resulta difícil responder. Teniendo en cuenta que transitamos una
época en la que los chicos se encuentran expuestos a una gran diversidad
de mensajes confusos y contradictorios, provenientes sobre todo desde
los medios de comunicación, los especialistas recomiendan contestar
clara y sinceramente, de acuerdo a los valores de cada familia.
“La creencia popular de que el instinto sexual
falta durante la niñez, no apareciendo hasta la pubertad, es un
error cargado de graves consecuencias”, escribió Freud. Todas
las personas nacen con un sexo y una sexualidad. Esa sexualidad irá
madurando y transformándose a lo largo de la vida; de ningún
modo puede, en momento alguno, desconocérsela. Los niños
tienen impulsos sexuales e indagan en su sexo desde pequeños, se
miran y miran a otros, juegan, se acarician y preguntan. Para los chicos
es una cuestión más que los atrae, pero para los adultos
resulta un tema mayormente difícil de encarar. “Los chicos
han preguntado desde siempre por cuestiones relativas a la sexualidad;
los que no hemos estado siempre para responder somos los adultos. No hemos
respondido porque no sabíamos qué responder”, explica
el Dr. Juan Carlos Kusnetzoff, sexólogo.
Los especialistas coinciden en que los misterios del sexo incitan la tan
natural curiosidad de los niños, que se trata de un tema más
entre tantos otros, y que esto no debe ser motivo de alarma para los padres.
No obstante, muchos papás y mamás reconocen su estupor cuando
los chicos preguntan: ¿cómo se metió mi hermanito
en tu panza?; ¿por qué papá y vos se besan en la
boca?.
A partir
de los tres años de edad los niños y niñas descubren
sus genitales y observan las diferencias entre sexos, es lo que la psicología
denomina ´etapa fálica´. En primera instancia la niña
presta menor atención a sus genitales -que no están a la
vista-, interesándose por los de los varones que son más
visibles. Hasta los seis años pueden observarse juegos sexuales
entre los pequeños, luego aparecen las primeras manifestaciones
de pudor y deseo de la intimidad corporal. “Cuando el chico comienza
a explorar su cuerpo y manifiesta curiosidad por el cuerpo del otro, se
interesa por preguntar, centralmente, por la reproducción. Lo recomendable
es, siempre, responder con la verdad, teniendo en cuenta el medio y edad
del chico; y claro, hacerlo breve y concretamente, si el chico necesita
más va a seguir preguntando”, señala Kusnetzoff. Para
Marcela Czarny –licenciada en Ciencias de la Educación, directora
del sitio de Internet Chicos.net; y co-autora, junto a Andrea Urbas y
Mariela Reiman, del libro Estás creciendo-, “por más
ingenuos que sean, todos los chicos se hacen preguintas. Lo ideal sería
que los papás estén receptivos a las dudas de sus hijos,
de esa manera los chicos podrán sentir que le brindan un espacio
de contención”.
Pero, ¿qué sucede si no hay preguntas? ¿Los padres
deben adelantarse a las inquietudes de los hijos? Y en caso de interrogantes
a los que no se sepa qué responder, ¿cómo actuar?
Las dudas son muchas. “Cuando no hay preguntas no hay que hostigar
a los chicos con información. Lo peor que se puede hacer es empacharlos
con clases magistrales que los aburrirán. Tampoco es recomendable
huir de la cuestión descalificándolos, diciéndoles
que son temas que no les interesan o que lo aprenderán cuando sean
más grandes. Hay que explicar siempre de un modo claro, con esquemas,
si es necesario con dibujos, con ilustraciones; en cualquier librería
de la ciudad hay libros adecuados a las diferentes edades donde cualquier
padre se puede informar”, comenta el sexólogo. Para Czarny,
“si los chicos no preguntan no hay que insistir porque son temas
que cada persona procesa a su manera y con sus propios tiempos”.
¡Socorro!
¡Estoy creciendo!
Durante la pubertad los chicos y chicas asisten a cambios corporales que
hacen que muchos de los interrogantes asociados a la sexualidad, abandonados
durante la primera infancia, se transformen en nuevas inquietudes. Se
trata de un período de la vida donde los cambios, en particular
para las nenas, son muchos más visibles, la separación de
los sexos y las dudas adquieren por ello otras características.
Las preguntas giran alrededor de los cambios corporales al estilo de:
¿cuándo me toca usar corpiño?; ¿por qué
me sale el bigote?; ¿por qué tengo pelos en las axilas?;
¿por qué sangro?
Para la Lic. Czarny, “entre los 9 y los 12 años los varones
preguntan muy poco; el interés está puesto mayormente sobre
el otro sexo, en ver una mujer desnuda por ejemplo; no tanto en los cambios
de sus propios cuerpos. En el caso de las chicas la situación es
totalmente distinta. Las nenas preguntan con mucha fantasía del
tipo ‘estoy enferma’, ya sea porque no les crece el busto
o porque les crece demasiado, porque les viene o porque no. Y también
sobre la relación con la mamá, sobre lo que ellas quieren
hacer y la mamá no las deja –por ejemplo, depilarse-, o sobre
lo que les da miedo o vergüenza preguntarle”. Es durante este
período que Kusnetzoff observa, respecto del modo en que la sexualidad
es mayormente abordada por los padres en relación a sus hijos,
distintos vericuetos de la represión. “En este sentido, explicar
la menstruación como una enfermedad, por ejemplo, es intentar asociar
la sangre, algo normal fisiológicamente, con una herida, con algo
grave”, señala.
Se trata por ello de apuntar a un conocimiento del cuerpo, del propio
y del otro, como base para un desarrollo corporal y sexual tranquilo y
gozoso. “Los papás, dijimos antes, deben esperar a que los
chicos cuando son pequeños pregunten, pero también es cierto
que en esta etapa si uno puede informarlos, en la medida en que vea en
que eso es permeable y posible con los caracteres de los chicos, sobre
lo que les pasará, ellos van a estar mucho más tranquilos
para esperar y recibir los cambios”, subraya Czarny.
Educación
Sexual: ¿Sí o no?
La educación sexual es obligatoria desde mediados de siglo pasado
en países como Alemania, Dinamarca, y Suecia; también en
algunos estados de los Estados Unidos; y en los Países Bajos e
Inglaterra, aunque no está oficialmente admitida, se la promueve.
En la Ciudad de Buenos Aires, durante el 2004 la Legislatura porteña
debatió intensamente dos proyectos relacionados con la posibilidad
de establecer por ley la educación sexual obligatoria en las escuelas
de la ciudad.
Más allá de las diferencias entre ambos proyectos (sobre
la necesidad o no de fijar determinados contenidos básicos y de
los modos de implementar tal enseñanza), el tema aún no
está concluido y la polémica continúa vigente. Para
algunos, sobre todo los sectores vinculados a la Iglesia y la educación
religiosa, el tema debe ser de exclusiva incumbencia de la familia, ya
que se enmarcaría en el espacio de lo privado e íntimo.
Del otro lado se encuentran quienes avalan la idea al considerar que se
trata de asegurar el derecho de toda persona a recibir educación
sexual en todos los niveles y establecimientos educativos.
Para la Lic. Czarny “una ley garantizaría que todos los chicos
tengan un mínimo de educación sexual. Está bien que
sea un tema de la familia, pero el problema es que hay cientos de familias
donde el tema no se menciona, donde no hay posibilidad de conversar al
respecto, donde la familia no existe como ámbito de contención.
Entonces la escuela, en este mundo contaminado de Sida, con la cantidad
de embarazos y abortos adolescentes que se suceden, no puede dejar de
considerar brindar una educación básica”. Por su parte,
el Dr. Kusnetzoff opinó que “la enseñanza es una absoluta
y total necesidad humana. La Unesco ha indicado muy claramente que hoy
enseñar los pasos de la educación sexual está en
el mismo nivel que enseñar a leer y escribir, por lo tanto ya es
tiempo de que dejemos de dar vueltas y nos pongamos a trabajar al respecto.
Se trata de siglos de represión que no se van a eliminar por decreto
ni tampoco fácilmente, claro, pero en algún momento y por
algún lado hay que empezar a abordar el tema.”
En la sesión en que se trató el tema en la Legislatura,
ninguno de los dos proyectos reunió los votos necesarios para su
aprobación. Ahora, el tema quedó para otro período.
De los legisladores depende si se ponen a trabajar en un proyecto con
mayor consenso o si miran para otro lado.
Juego de niños
Como instancia misma de su maduración, los niños investigan
el propio cuerpo desde muy pequeños. A partir de los seis meses
–momento en que pueden lograr mantenerse sentados y así explorar
su cuerpo ayudados por la vista- es posible observar a los niños
y a las niñas acariciando sus zonas más sensibles. Se trata
del primer juego sexual que irá en aumento hasta los dos años
de edad, se establecerá entre los tres y los cuatro y reaparecerá
hasta aproximadamente los seis. Lo importante es entender que se trata
de un fenómeno natural; no alarmarse y no reprimir a los chicos.
Los especialistas indican que lo peor que puede hacerse es estar pendiente
del niño en esa situación. También es importante
descartar, ante todo, que no se trate de una irritación local de
los genitales; controlar que no se lastimen y poder establecer pautas
de convivencia al respecto. Para Kusnetzoff, “es parte de los grandes
tabúes que rodean la sexualidad humana, esos que los padres deben
abandonar”. |
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