01-11-2007 |
Abuelas Cuentacuentos es un programa de la Fundación Mempo Giardinelli, en Resistencia, Chaco. Su objetivo es leer a los chicos. Así de sencillo y así de complejo. Como todo proyecto requiere de mucho esfuerzo, en especial de pasión y constancia.
Por Sandra Comino
Leer con placer
Edith dice: “A mí me gusta levantar la mirada cuando leo y verles la cara”. Sabe de memoria el cuento pero lo lee. Otra abuela agrega que está en el proyecto desde hace seis años y que los chicos se pelean para sentarse al lado suyo cuando va a leer. Algunas aseguran con asombro y orgullo, que firman autógrafos. Ellas están en Chaco, Resistencia, pero también hay abuelas en Río Tercero, Córdoba, que trabajan en escuelas marginales y en geriátricos con abuelos víctimas de maltrato familiar.
En Resistencia, Liliana es profesora de Literatura, Francisca va a leer a un hospital. Todas transmiten esa energía que tienen las personas apasionadas.
Las abuelas y abuelos cuentacuentos tienen la sabiduría de la madurez, la espontaneidad de los narradores, la intuición de los maestros y un interés común: la lectura. Es muy importante decir que las abuelas no narran, leen. Y esto las hace diferente a los demás proyectos que existen en el país de abuelas que cuentan, que los hay. El Programa recomienda leer para que el protagonista sea el libro y para que los chicos puedan apreciar que la historia “sale de un libro” y el libro como soporte sea la estrella. De este modo, los objetivos vinculados a la lectura, hacen alusión al lema de la Fundación que dice “Leer abre los ojos”. Una de las abuelas cuenta risueña en la reunión dentro del marco del 12º Foro del Libro y la Lectura que un niño le dijo una vez: “abuela, yo leo y leo... pero los ojos no se me abren”.
Todas tienen iniciativa y, el respaldo que les da el marco teórico que les ofrece la Fundación, no hace más que resaltar lo que ya tienen consigo las personas que deciden vincularse al proyecto. Se ve a simple vista y se comprueba en el transcurso de la charla que aman leer, disfrutan de la literatura y les gustan los chicos. De eso no hay duda. Todo lo demás se adquiere con el trabajo en grupo.
Como diría Rodolfo Castro, narrador, en el artículo Habitar el sonido, “La lectura es un acto de voluntad, hay que abandonarse a la ficción y estar dispuesto a creer en lo desconocido, en lo imposible y en lo posible...”
En voz alta
Todos sabemos la importancia de la lectura en voz alta para la formación de lectores. Pero no obstante eso, es necesario subrayar que leer para otros es un acto de amor. Oír cuentos es uno de los placeres más grandes en la infancia y no hay niño que no disfrute haciéndolo.
Esta revalorización de la lectura en voz alta, que se promueve desde el Programa, también está apoyada por una práctica de diálogo al final de cada experiencia que nada tiene que ver con la utilización de la literatura, ni los análisis que alejan del placer, sino con “charlar sobre lo que se ha leído, asociando saberes y lecturas previas”. Y no sólo estas personas van a escuelas sino que además visitan hospitales, comunidades marginales, barrios periféricos, comedores, orfanatos, parroquias.
Este encuentro entre generaciones fortalece la idea del mediador que tal como dice Michelle Petit, es quien puede transmitir placer, “traspasar umbrales”, en las etapas del recorrido lector. La autora francesa, refiriéndose al iniciador a los libros aclara: “Ya sea profesional o voluntario, es también aquel o aquella que acompaña al lector en ese momento a menudo tan difícil, la elección del libro... el iniciador es, pues, aquel o aquella que está en posición clave para hacer que el lector no se quede arrinconado entre algunos títulos, para que tenga acceso a universos de libros diversificados, ampliados”.
Las abuelas benefician a muchos niños y adultos con este programa que empezó en 1999, se consolidó en 2001 y ahora es una de las prioridades de la Fundación. “Abuela Cuentacuentos puede ser cualquier persona, de cualquier edad y sexo, que tenga la voluntad de leer narraciones literarias, en su tiempo libre y preferentemente a niños en edad escolar”, así define a las Abuelas en el Instructivo para coordinadores del Programa, Natalia Porta López, autora del libro y coordinadora del Programa.
La mayoría de sus integrantes son mujeres (ex-docentes o personas que expulsa el sistema). A pesar de la convocatoria para abuelas y abuelos siempre se acercan más mujeres. La llamada es pública y se hace todos los años entre marzo y abril y luego se reitera en julio y agosto.
También es para repetir que además de solidaridad y vocación, las abuelas se capacitan. Se reúnen mensualmente, se preparan, son asesoradas por personal de capacitación y las reuniones sirven para intercambiar ideas, despejar dudas y dejar miedos e inseguridades de lado. El material de lectura es previamente seleccionado por especialistas del Centro de Altos Estudios Literarios y Sociales (CAELyS Chaco) que forma parte de la Fundación y se les otorga además un instructivo y herramientas teóricas sobre lectura.
Manos a la obra y reconocimiento
Cuando las abuelas se sienten capacitadas salen a concretar los objetivos. Las primeras veces van acompañadas con abuelas de más experiencia y luego se le asigna una escuela. Nada queda al azar; todo está estudiado. La designación de lugar tiene en cuenta las preferencias de quien va a leer, con qué edad se siente más cómodo o cómoda y hasta se buscan escuelas donde nunca hayan recibido lectores con anterioridad para evitar comparaciones con las personas que están empezando.
Luego, cada abuela lleva un registro de evaluación de su experiencia de visitas donde, además de datos más formales, queda registrado qué cuentos leyó y lo que ocurrió emocionalmente entre el grupo y ella.
La Fundación además cuenta con publicaciones de distribución gratuita, con selección de cuentos para diferentes edades. Tales libros cuentan con autores de la talla de Laura Devetach, Silvia Schujer, Iris Rivera, Luis María Pescetti, entre otros. Las abuelas llevan una lista de los cuentos más leídos por ellas y aquellos más requeridos por los chicos.
Las abuelas, además, recibieron merecidos Premios. En 2004 el Programa de la ONU y Municipalidad de Dubai, en los Emiratos Árabes, seleccionaron al programa dentro de los cien mejores del mundo.
En 2005, en Bogotá, recibieron el Premio “Entre a un mundo sin límites”, que otorga el Plan Iberoamericano de Lectura de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos). En el mismo año recibieron el Premio Medellín 2005 “a la calidad potencial de transferencia y contribución a mejorar la vida de la población”.
Ellas recorren lugares leyendo. Llevan historias, mundos, son un puente entre el libro y la infancia. Su voz resuena llevando el placer donde se ha perdido, donde más lo necesitan, donde las esperan.
Emociones compartidas
“Leí Gustos son Gustos, de Gustavo Roldán. Fue un placer compartir este cuento con los chicos, realmente se divirtieron. Al terminar la lectura recibí un cálido aplauso”.
Abuela Eliana, EGB Nº 969, 24 niños de 10 a 13 años (5º grado).
“Fue mi primer día, estaba muy nerviosa. Les leí el cuento bastante rápido pero los chicos estuvieron muy atentos y les gustó mucho. Como me sobró tiempo les leí La lagartija sin cola. Al tocar el timbre se acercaron y me regalaron caramelos y besos”.
Abuela Ethel, Esc. Comandante Andresito Nº 518, 27 niños de 6 y 7 años (1º grado).
“Los alumnos tienen discapacidades motrices y sensoriales. Consulté a los profesores en educación especial. Les encantó emitir sonidos onomatopéyicos, acompañar la lectura con ruidos y canciones. La actividad programada para treinta minutos se prolongó”. Abuela Edith 2, Instituto Sol – Centro Educativo Terapéutico, 32 adultos.
“Estos chicos que fueron abandonados por sus padres muestran a pesar de todo gran interés por la lectura de cuentos. Para mí es una gran emoción compartir con estos niños los textos que fueron eligiendo: Ricitos de oro, La bella y la bestia, Los renos y los canguros”.
Abuela Emm, Hogarcito Nº 2, 23 niños de 5 a 11 años.
“Muy atentos y silenciosos en el primer 5º (Maestra presente). En cambio, en el otro estaban más dispersos (Maestra ausente). Al finalizar los chicos más atentos hicieron que el resto se callara. Buena experiencia”.
Abuela Mirta, Escuela Enrique Banchs, 40 niños de 10 años.
*Testimonios extraídos del instructivo para coordinadores.
Los más leídos y preferidos por los chicos
. Pelos y Pulgas, Ema Wolf
. El mono Pepa, Carlos Durán
. Tomasito y las palabras (toda la serie), papanuel, Azul, Graciela Cabal
. El enanito siete y las siete Blancanieves, María Elena Walsh
. Las medias de los flamencos, Horacio Quiroga
. Paíto, Flyka, Rosita Escalada Salvo
. El niño envuelto, Elsa Bornemann
. Amistad, Nydia Gutiérrez
. La lagartija sin cola, Graciela Bialet
. El carnaval de los sapos, Gustavo Roldán.
Más información en www.fundamgiardinelli.org.ar
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