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01-05-2012 |

Notas y Entrevistas - Literatura infantil

Biblioteca Rodante

Una vieja combi vuelve a las rutas, llena de libros, de historias, de relatos, de juegos y canciones. La Biblioneta es una verdadera biblioteca de los caminos, inquieta, que no espera que los lectores lleguen a ella: sale a buscarlos. Lejos de toda solemnidad, propone el acercamiento de los niños y adultos con la lectura y con el placer de pasar un momento compartido. Porque, por más que anda por diversos caminos, todos conducen al libro.

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Por Fernanda Martell



Un sábado de otoño, la Biblioneta llega a la estación San Fernando del Tren de la Costa, donde funciona el Mercado Sabe la Tierra, y encuentra un buen lugar para estacionar, bajo los árboles. Cuando abre sus puertas, de ella salen libros y más libros, pequeños mobiliarios que improvisan rápidamente una biblioteca, una manta de colores y unas sillitas. El objetivo es atraer a los chicos, y lo logra de manera absolutamente espontánea. Los niños se acercan, curiosos. Revisan las estanterías, encuentran un libro que les llama la atención, se sientan a leerlo. Los más chiquitos, atraídos por las ilustraciones, reponen una historia que se cuenta, también, en imágenes. 

En la Biblioneta viajan, además, los artífices de esta biblioteca rodante: el Grupo Encuento. María José Turner (Majo), ideóloga del proyecto, y Alejandra Marroquín son narradoras orales. Cada vez que se suben a la Biblioneta llevan consigo un equipaje liviano pero muy valioso: cuentos argentinos y latinoamericanos, historias que atrapan a chicos y a grandes. Nacho Salerno es actor. Maestro de ceremonias, presenta la propuesta con juegos, adivinanzas y mucho humor. Carina Schmidt, música y compositora santafesina, nunca olvida su guitarra con la que canta canciones propias y otras elegidas especialmente para cada ocasión. Gabriela Fernández Gavilán se ocupa de la producción, Ailén Campagnolle es la asistente y Esteban Siderakis es quien aporta las ilustraciones que dan color a la vieja camioneta devenida biblioteca. 

“La idea original era salir con la Biblioneta a recorrer los barrios”, explica Majo Turner. “Hay escuelas que no tienen bibliotecas, por ejemplo. Y hay escuelas que sí tienen bibliotecas, pero los chicos no se acercan. Por eso interesa tanto esta propuesta, por la forma en que los chicos llegan al libro, menos protocolar, desde un juego. Hacemos adivinanzas, rimas, coplitas, tratamos de acercar todo lo que tiene que ver con nuestra historia y nuestro folklore”. 

La experiencia de la Biblioneta derriba ciertos prejuicios acerca del (des)interés de los chicos por los libros. El contacto es espontáneo. “Yo creo que es la propuesta, es un autoservice”, sonríe Majo. “Y les pedimos a los adultos que dejen que los chicos hagan lo que quieran con los libros, que los toquen, los agarren: que se sirvan, esa es la idea. Y efectivamente se sirven, los cuidan (la consigna es cuidarlos para que otro los pueda volver a usar), los disfrutan. En la época en que estamos, que yo me niego a llamar ‘era de la comunicación’ porque estamos bastante incomunicados, sino más bien la era de la tecnología, a los chicos les ofrecés otras propuestas y ellos las toman sin pruritos”.

 


PUNTO DE PARTIDA

La Biblioneta tiene una historia reciente. Se lanzó formalmente el 2 de diciembre de 2011 y, desde entonces, no ha parado de rodar. Sin embargo, la idea surgió mucho antes, hace casi dos años, cuando Majo descubrió a través de un programa de televisión a Luis Soriano y a su Biblioburro. Soriano es un maestro colombiano que difunde la lectura con la ayuda de dos burritos: Alfa y Beto. “Para mí fue un disparador fuertísimo, me pareció maravilloso. Pero pensé, Buenos Aires en burro… voy a terminar internada”, ríe, “entonces se me ocurrió hacerlo en camioneta, una Volkswagen viejita que también fue una búsqueda de mucho tiempo”.

No solo con la camioneta y los libros se arma una Biblioneta. Es necesario también todo un equipo de trabajo. Y así fue como convocó a viejos compañeros de otras rutas. “A mí me pareció una propuesta totalmente innovadora, muy interesante, porque daba la posibilidad de reunir un montón de experiencias artísticas. Me entusiasmó y adherí inmediatamente”, cuenta Alejandra Marroquín, compañera de Majo en el grupo de narración Saltimboca. “Cualquier cosa que proponga Majo es una locura, pero termino aceptando porque me encanta la locura de Majo. Primero le digo que sí y después vemos cómo lo hacemos”, ríe Nacho Salerno.

Esta vez, la Biblioneta comenzó a marchar a tanta velocidad que no les dio tiempo a pensarlo demasiado. Carina Schmidt recuerda que, cuando tuvieron la camioneta lista, decidieron salir a probar cómo andaba. “Era la primera salida de la Biblioneta. En un momento paramos, bajamos las bibliotecas a la vereda para probar qué sucedía, y la gente pasaba… y volvía. De pronto, se armó un grupo de 30, 40 personas –grandes y chicos-, se sentaron en los banquitos, los adultos les contaban cuentos a los hijos, empezaban a compartir el libro, el momento de la lectura. Improvisadamente, Majo y Alejandra empezaron a contar cuentos. Y todos se engancharon”. La Biblioneta, inesperadamente, ya estaba en acción.



SE HACE CAMINO AL ANDAR 

Durante el verano, la Biblioneta estuvo en el Mercado Sabe la Tierra, en San Fernando (donde van a continuar un sábado al mes durante todo el año). También estuvo en Casa Matienzo, en el Ecunhi y en Canal 7, en la ciudad de Buenos Aires. En abril participaron del “¡Yo juego!, ¿vos jugás?”, un encuentro de talleristas y artistas que se realiza en San Isidro, en el Taller de la Ribera. Este mes de mayo los encuentra en plena ruta hacia el sur, para visitar escuelas y participar del Festival de Titiriteros Andariegos de Bariloche (del 7 al 9/05) y del II Festival de Cuentos Hablalapalabra en Neuquén, del 10 al 13 de mayo. 

“Hay toda una movida en las provincias, nos convocan porque nos vieron en la tele y están esperándonos. Y ahora estamos enloquecidos con la agenda, por suerte, y con la voluntad de llegar. Viendo también la manera de gestionar recursos, porque es un proyecto costoso y estamos tratando de conseguir apoyos y subsidios para poder movernos. Por ahora lo sostenemos nosotros, con la voluntad de mucha gente que está aportando para los viáticos. Se nos hace un poco cuesta arriba, pero la convicción hace que lo movamos todo el tiempo”, cuenta Majo. 

La Biblioneta tiene hoy 900 libros. Se nutre de donaciones de particulares, de escritores que aportaron ejemplares de su propia autoría. Las actividades se dirigen a que se produzca el encuentro con los libros, a través de los juegos que propone Nacho, de las canciones que canta Carina y de las historias que cuentan Alejandra y Majo. “Es llegar al libro de otra manera, lúdicamente, es muy interesante eso con los chicos”, explica Alejandra. “Después de escuchar una historia, espontáneamente llegan a procurarse un libro. La narración puede servir de puente para eso”. Terminadas las historias, las canciones y los juegos, se abre el espacio para la lectura: chicos y grandes se acercan a los estantes, eligen un libro, los más chicos le piden a un adulto que les lea, se genera un momento compartido. 

Porque el público de la Biblioneta no es solamente infantil. A través de esta propuesta, buscan llegar también a los adultos, invitarlos a relacionarse con los libros de una manera más lúdica, a compartirlos con los niños, a sumarse al juego. “Es maravilloso ver la vuelta de los adultos a la mirada de la niñez”, afirma Majo. “Los chicos están en esa etapa completamente espontánea, completamente entregados. Y los grandes, cuando están más en el espacio de los chicos, se descubren en ese lugar y se van sorprendidos”. Nacho agrega: “Lo que más disfruto es el encuentro que hay de los chicos con los más grandes: padres, abuelos y tíos. El espacio de comunión que hay es genial. Cómo un chico puede tener contacto con un libro, llevárselo a un adulto para que lo lea, inventarse una historia él mismo si no sabe leer, y si sabe leer, leerlo para sí o compartir la lectura con otros. Me encanta lo que se genera”. 


TODO PASA Y TODO QUEDA 

La Biblioneta se define como una biblioteca rodante y activa. No espera que los lectores lleguen a ella. Sale a buscarlos. Y encuentra, a su paso, lectores activos y expectantes pero también, lectores desprevenidos o un poco alejados del mundo de los libros. “Creo que justamente la diferencia con una biblioteca normal es que la Biblioneta llega a cada lugar. La idea es encontrarnos con diferentes personas y culturas, diferentes formas de pensar, para comunicar y unir experiencias”, resume Nacho. 

¿Qué es lo que imaginan que puede despertar en una comunidad el paso, potente pero fugaz, de la Biblioneta? “El amor hacia la literatura”, afirma Alejandra. “La inquietud”, propone Carina. “Dejar la semilla de la inquietud, eso me parece que es bárbaro. Más allá de la difusión de los autores que Majo y Alejandra acercan, encender la llama de la curiosidad, creo que eso es el inicio para todo lo que pueda venir después”. Y Majo agrega que lo que busca es “proponer que sigamos siendo protagonistas. Que la gente sienta este proyecto como propio, que lo contagie. Yo estoy muy fastidiada con esto que pasa en la parte que no me gusta de la televisión, esto de contar lo del otro, de meterse en la vida del otro. Y creo que si uno protagoniza su propia historia, enriquece su propia historia cotidianamente, nos vamos a encontrar mucho más, vamos a compartir mucho más, nos vamos a alegrar mucho más de la vida del otro y de la propia. Y eso es nutritivo”. 


MAPA DE RUTA

Mientras festejan sus primeros cinco meses con su primer viaje largo –larguísimo- hacia la Patagonia argentina, los hacedores de la Biblioneta se muestran sorprendidos por la buena recepción de la propuesta por parte de chicos y grandes. Como nació en verano, la Biblioneta todavía no llegó a escuelas, pero es el próximo paso para cuando regrese a sus pagos –la zona norte del Gran Buenos Aires-. “Las ruedas de la Biblioneta nos están llevando a lugares impensados, fuera de agenda”, sonríe Majo. “A la gente le interesa mucho, nos llaman de todas partes para decirnos que tienen cajas de libros para darnos… Desbordó, pero es un desborde que nos llena de alegría y de emociones constantemente”. 

El mapa de ruta de la Biblioneta ya contempla destinos en el norte, en el sur y en el oeste. “Ya nos llamaron de Córdoba, de Catamarca, de Lago Puelo, de Trelew, de Mendoza. Nos contactan de merenderos, de bibliotecas populares, de ONGs, alguna maestra que quiere hacerlo en la puerta de su casa… El llamado no tiene que ser de ninguna institución en particular, el tema es juntar gente y ver cómo llegar hasta ahí. La verdad es que la propuesta se arma en cualquier lado”. Como combustible fundamental, afirma Majo, cuenta con la amistad, el amor y la confianza. Y, asegura, hay suficiente para que la Biblioneta recorra muchos pero muchos kilómetros.

 

 



CÓMO CONTACTARSE: 

Para realizar donaciones o solicitar la presencia de La Biblioneta, llamar al (011) 15 3110-5324 o escribir a labiblioneta@hotmail.com

 

+ info: www.labiblioneta.com.ar / En Facebook: La Biblioneta

 

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