Agenda


Hoy, Miércoles 18 de Octubre

ver día completo

Separador

01-08-2017 |

Notas y Entrevistas - Literatura infantil

Con todos los colores

La literatura entra por los ojos. Y los ojos buscan el color. Con ilustraciones de alta intensidad y tonos profundos, sin terror al terror ni a la melancolía, el trabajo plástico de Benjamin Lacombe, acompañado por los textos de Sébastien Perez, invita a nuevas generaciones a sumarse al club de los lectores. ¡Bienvenidos!

Comentar

Por Gabriela Baby

 


Desde una colorida tapa con cobertor de raso, vibrante en fucsias, naranjas y rojos, los ojos de Frida Kahlo miran profundamente a quien se atreva a mirarlos. Sébastian Perez y Benjamin Lacombe son los autores de Frida (Edelvives), dos jóvenes franceses que en dupla están cautivando lectores de todo el mundo y de todas las edades con historias intensas, como sus colores.

Después de haber trabajado juntos en una decena de libros como Genealogía de una bruja, El herbario de las hadas y Destinos perrunos (todos editados por Edelvives), entre otros, Lacombe y Perez se lanzan al universo de Frida Kahlo e invitan a compartir la experiencia. El libro comienza con “El accidente” y recorre en clave personal la vida de la artista mexicana. Resurrección, dolor, medicina, colores y troquelados se suceden en un libro que impacta y deja sin aliento al lector. Para todo público, como todas las obras del dúo francés, como casi toda la buena literatura.


¿Cómo es la dinámica de trabajo entre los dos? 

Benjamin Lacombe: Cada obra tiene su propia metodología. Hay libros que escribimos mucho entre los dos, como El herbario de las hadas, Genealogía de una bruja y La funesta noche de Ernesto. Hay libros que los escribió Sébastien solo. Y hay libros que son ideas de él y otros que son ideas mías y eso va a modificar la dinámica de trabajo. Para Frida fue algo nuevo y distinto, porque tuvimos primero las imágenes y luego, el texto. Y fue la primera vez que trabajabamos con este cambio de paradigma.

Hay algo un poco doloroso y casi tétrico en el libro. ¿Consideran que funciona esta estética para los más chicos?

B. L.: Yo no califico a Frida de tétrico ni de monstruoso. Y lo tétrico aparece en alguno de mis libros, como en Cuentos macabros (para adultos) donde están esos elementos macabros porque el texto lo requiere, ese tipo de ilustración era un llamado del texto. Más allá de todo esto, hay muchas cosas que los adultos encasillamos: monstruoso, tétrico, de terror. Que son etiquetas adultas, porque los niños perciben las cosas de manera muy distinta. Más lúdica, menos dramática.

Sébastien Perez: Yo no tengo la impresión que nuestros libros sean más tétricos que lo que los niños ven en la realidad de todos los días. Además, si bien nuestros libros presentan elementos difíciles o duros, siempre vienen acompañados de un mensaje superador, positivo. Tomemos Frida: cuenta el accidente, la enfermedad, habla del dolor físico, pero también cuenta cómo siguió su vida, su posibilidad de crear, de hacer una carrera, de los diferentes artistas que la rodearon y de los amores que tuvo. Y no hay que olvidarse que el último cuadro de Frida dice Viva la vida, y eso lo reprodujimos en el libro. Entonces, en el fondo, estos libros no son más tétricos que la realidad y me parece que hay que cuidar a los chicos de ese mundo tétrico, no de los libros.

¿Cómo fue tu infancia? ¿Leíste mucho? ¿Viste mucha obra plástica?

B. L.: Lo que más me nutrió fueron las experiencias de la vida. Yo era un niño muy soñador, también muy solitario, muy introvertido. Y en las lecturas y en las obras que miraba buscaba elementos para sacar afuera, para expresar lo que tenía adentro de mí. Y fueron los libros los que me acompañaron. Ahora es difícil resumir 34 años de vida e influencias, pero sí hubo cosas que estuvieron desde el principio. Por ejemplo, a Frida la conocí a los diez años, no estaba en mis intereses principales, sino que se quedó en algún rincón de mi cabeza, y muchos años después vino el libro. Pero hubo muchos artistas que me conmovieron a lo largo de mi infancia y mi adolescencia, y cambiaron mi forma de concebir el arte. Leonardo da Vinci fue uno de los principales, por sus pinturas, pero también por sus libretos, donde va contando cómo crea y donde proyecta ese vínculo tan estrecho entre su vida y su obra. Conocer eso fue para mí muy importante, algo que me conmovió y me hizo ir a buscar eso mismo en mí. No soy da Vinci, por supuesto, pero quise buscar el mismo vínculo entre vida y obra para mi proceso. En mi infancia también miraba dibujos animados y me gustaba la literatura de Lewis Carroll, Baudelaire, Victor Hugo. Que son autores que además nos dicen que se pueden tratar temas duros, temas difíciles, sin restricciones de edades, para todo público.

Muchas veces, padres y maestros tienen temor por cierta complejidad de las obras clásicas de la literatura.

B. L.: ¡Y no los culpo! Alicia en el país de las maravillas, por ejemplo, es un texto de extrema complejidad, con distintas capas de lectura, con personajes que son locos, absurdos, y sin embargo los niños aman esa obra y desde hace 150 años la siguen leyendo. Entonces esos artistas nos mostraron que todo es posible y que no hay que encasillar literatura para la juventud en historias con happy end y en mundos perfectos, porque eso es una limitación para que los chicos puedan crecer. Los chicos para crecer tienen que poder contactar con diferentes emociones: con el amor, el cariño, la alegría y también con el miedo, la tristeza. Tienen que poder a través de los libros y la cultura hacer la experiencia de esas emociones porque si los sobreprotegemos no los estamos preparando para la vida.


ENCIENDO Y NO APAGO
Los chicos de hoy tienen a su alcance otros divertimentos y narrativas que vienen en formato pantalla y que roban tiempo (y ganas) a la lectura de literatura. ¿Cómo encontrar nuevos lectores? 

B. L.: Hay dos edades claramente distinguibles: los que tienen menos de 12 o 13 años y los que tienen más. Hasta los doce años, están más abiertos y receptivos. Cuando llegan a la adolescencia, descubren este objeto, el celular, que los captura totalmente. De todos modos, la cultura de Internet tiene algo interesante: permite compartir contenidos. El problema es que muchas veces son contenidos superficiales, insulsos. Y se comparte en el mismo círculo, que termina siendo un círculo cerrado y estrecho. Además hay mucho tiempo dedicado a ese objeto: a sacarse selfies, a comentar la selfie del otro y no están dedicando tiempo a investigar, a descubrir autores, libros u otros contenidos. El recorrido por Internet se torna muy superficial y es difícil llevar a esos jóvenes, que tienen ese tipo de alimento, a algo profundo, que los pueda alimentar más y mejor, como el conocimiento de grandes autores, grandes textos. Es posible hacerlo, de todos modos.

De todos modos, ¿cómo?

B. L.: Yo tengo muchos lectores que son adolescentes. A veces descubrieron mis libros porque otro los compartió en una foto… y les pareció lindo el objeto. Es decir, que a partir del objeto-libro y a partir de una foto, muchos descubren un libro mío, y después un autor, que puede ser Edgar Allan Poe, Lewis Carroll o Victor Hugo. Hay mucha gente en mi país que no había leído a Victor Hugo y a través de mi libro lo descubrieron. Entonces, cuando trabajo, pienso que el libro tiene que ser un objeto seductor para atraer a la gente y hacerles descubrir un autor. Y quizá, si lo descubren y les gusta, van a seguir buscando más títulos. Fijate que en el caso de los Cuentos macabros, la edición en español vendió cien mil ejemplares.

¿Y ahora qué están tramando para el futuro?

S. P.: Yo estoy en un proyecto para un próximo libro que va a ilustrar Ana Juan, que es una ilustradora española muy talentosa. Se va a llamar Elisa y es un cuento largo acerca de cómo circulan las tradiciones familiares de generación en generación: casamientos forzosos, cuestiones de mandatos femeninos.

B. L.: Mi próximo libro será Carmen, de Prosper Mérimée, un trabajo más oscuro sobre la femme fatal, bien gótico, muy siglo XIX. Y va a ser un libro muy particular: va a ser objeto, va a tener partes cosidas, también va a tener esmaltes. Es algo que tengo ganas de hacer desde hace tiempo y todos esos elementos están presentes porque la narración así lo pide y porque a mí me hace bien. Justamente, como se decía que mi trabajo era un poco oscuro, traté de demostrar que no lo era haciendo cosas muy alejadas de lo que venía haciendo. Y eso es Frida, con una paleta de colores casi totalmente opuesta a la que venía usando antes. Y a mí me hace bien trabajar con paletas más oscuras y más apaciguadas.

Cada vez que venís a Buenos Aires causa gran impacto tu presencia. ¿Por qué será? 

B. L.: En Argentina está el público que yo prefiero. ¡Y no es demagogia! Me encanta venir acá porque me encuentro con lectores que expresan sus sentimientos, demuestran su afecto y también me cuentan qué les pasó con el libro. Y es muy importante porque nosotros trabajamos en una gran soledad, entonces para mí tener esa devolución es maravilloso. Además, son personas que se mueven muchísimo por un libro, hacen largas filas, son apasionados y lo demuestran. Y eso es formidable.




 

PLANETA BENJAMIN LACOMBE
Benjamin nació en París en 1982. En 2001 ingresa a la Escuela Nacional de Artes Decorativas. Su proyecto de fin de curso, Cerise Griotte, del que es autor e ilustrador, se convierte en marzo de 2006 en su primer libro juvenil. Desde entonces, ha escrito e ilustrado numerosos libros, entre los que se destacan: Cuentos macabros, de Edgar Allan Poe, El herbario de las hadas, su primer libro álbum ilustrado en formato digital; Cuentos silenciosos, que tiene formato pop-up (3D); Los amantes mariposa, Nuestra Señora de París. También publicó Madama Butterfly (reinterpretación de la ópera de Puccini) y Alicia en el país de las maravillas. Ha expuesto sus trabajos en París, Roma, Nueva York, Tokio y Madrid.


PLANETA SÉBASTIEN PEREZ
Sébastien nació en Beauvais en 1975. Pasó su infancia reversionando e inventando historias para sí mismo. El encuentro con Benjamin dio imágenes a esas historias. En 2007 aparece su primer libro ilustrado, Destinos perrunos. Luego vendrán Genealogía de las brujas, Ruiseñor, Los superhéroes odian las alcachofas, El herbario de las hadas, Retratos gatunos, La funesta noche de Ernesto y Frida. También tiene libros aún no traducidos al español: Le Bal des Echassiers, Rossignol, Thomas le Magicien, Le Journal de Peter, entre otros títulos.

 

 

Tags: Edelvives, literatura, libro-álbum, ilustración, Benjamin Lacombe, Sébastien Perez, Frida

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2017 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados