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01-11-2012 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Crecer haciendo teatro

Inspirados en una experiencia cubana, un grupo de argentinos decidió crear un proyecto social y cultural en el que los chicos estén en el centro de la escena, no sólo metafórica sino también literalmente. A un año de su nacimiento, La Colmenita Argentina participa este mes del 3º Festival de Espectáculos para Gente Chica, estrena nueva obra y apuesta a más: en 2013 inaugura la Escuela de Arte Infantil La Cigarra.

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Por Fernanda Martell

 

 

El primer encuentro fue en el Teatro del Viejo Mercado, en el barrio del Abasto, entre un pulular de abejas. En la sala, que estaba prácticamente llena, había público de todas las edades. En escena, el elenco de actores no superaba los 14 años. Se presentaba La Cucarachita Martina, una obra musical del repertorio cubano en la que un grupo de animales intenta conquistar el amor de la protagonista, con canciones y mucha candidez. Al finalizar la función, la alegría se percibía en el aire, arriba y abajo del escenario. 

A la semana siguiente, sentado en una mesa del bar del teatro, mientras de fondo se oían los ensayos de la orquesta infantil, Marcelo Sonenblum –ideólogo y director de La Colmenita Argentina- le contaba a Revista Planetario los orígenes y particularidades de un proyecto entusiasta y novedoso. Historia que comenzó durante uno de sus tantos viajes a Cuba (como parte de la empresa TIP Travel Bureau), cuando asistió a una función de teatro en la que un grupo de niños cautivaba a una platea de adultos. Se trataba de La Colmenita. “Me llamó la atención el entusiasmo de los chicos y el interés con el que los grandes los escuchaban. Cuando me interioricé más acerca del proyecto, me llamó mucho más la atención el tiempo que le dedican los chicos y la familia a la actividad”, cuenta Marcelo. Inmediatamente pensó que esto podía replicarse en la Argentina, “con algunas variantes”. 

A poco más de un año de nacida, La Colmenita Argentina no ha parado de crecer. Los treinta y pocos chicos del comienzo son hoy 125. La compañía se ha presentado en varias salas de Buenos Aires, en La Plata, en Montevideo y proyectan un viaje a Cuba para febrero. Formaron una Orquesta y una Mini Colmenita (para chicos de 4 y 5 años). Estas vacaciones de invierno organizaron el “1º Festival de Teatro Infantil Musical Hecho por Chicos”, del que participaron sus pares de Cuba y las incipientes experiencias que comenzaban a desarrollarse en Chaco y en Tucumán. Recientemente grabaron los coros para el próximo disco en español del grupo brasileño Palavra Cantada. Este mes, forman parte de la programación del 3º Festival de Espectáculos para Gente Chica, en la que comparten cartel con artistas de la talla de Los Musiqueros, Caracachumba, Claudio Gallardou y muchos más. Y estrenan allí un nuevo espectáculo –Los cuentos de Andersen- que continuarán presentando durante noviembre en el Teatro del Viejo Mercado.

Y, como si todo esto fuera poco, en diciembre abren las inscripciones de La Cigarra, Escuela Argentino Cubana de Arte Infantil, el nuevo proyecto que les permitirá profundizar el trabajo con los chicos, haciendo foco en la identidad local. 


LA COLMENA GLOBAL

El proyecto argentino tomó el modelo de funcionamiento del cubano, adaptado a las necesidades e idiosincrasias locales. La idea motor es que los chicos compartan un espacio de creación artística en un marco de solidaridad y respeto mutuo. La metodología de trabajo escapa a los cánones convencionales: “Esto no es una escuela, en la que te enseñan técnica”, aclara Marcelo Sonenblum, “aquí el primer día se hacen juegos, el segundo día se reparte un guión y el tercero se comienza a montar la obra. Los chicos interpretan su papel como les nace, y sobre esto trabajan los profesores. Es un método de educación no formal, con un buen resultado artístico”. 

Para conseguirlo, los chicos ensayan tres veces por semana y los domingos hacen funciones. “La función es el corazón del proyecto, es lo que motiva al chico”, agrega. La motivación, la creatividad, la falta de presión y la sensación de libertad son, asegura, las ventajas de esta metodología. 

Malú Tarrau es una de las profesoras que llegó desde Cuba en 2011 para montar la compañía local, junto a Armando Alpizar (Alpi) y Oscarcito Vidal. En su historia, La Colmenita es un punto más que importante: “Yo estoy en La Colmenita desde que tengo 3 años. Soy cien por ciento colmenera”, ríe. Y asegura, con conocimiento de causa, que para un niño formar parte de esta compañía “es una experiencia maravillosa”. 

Una de las características más significativas de este proyecto es que no es excluyente, le da cabida a todos los chicos que quieran sumarse, sin importar las dotes actorales de cada cual, porque defiende la idea del juego como forma de asumir la actuación en esta etapa de la vida. Antes de regresar a Cuba, Malú le contó a Planetario acerca del modo en que trabajan con los chicos: “lo que uno tiene que lograr con ellos es jugar. Aquí todos encontramos un espacio donde nos liberamos, donde nos sentimos a gusto, y eso es algo que últimamente es difícil de lograr. Es un lugar en el que te diviertes y creces sanamente, aprendes a tener amigos y a valorarlos. Y para mí, es lo fundamental.” 

Las obras sobre las que se trabaja son las del repertorio cubano: “son obras que yo las hice de niña también, han funcionado toda la vida para niños”, cuenta Malú. Los ensayos se realizan en un clima de juego, y, también, de trabajo en equipo, en el que los roles a interpretar cambian constantemente “porque de niño también hay que aprender a respetar, a ayudar a los demás, a no ser egoístas”. Y aquí, tal vez, resida la clave del proyecto. Porque La Colmenita no se propone formar futuros actores profesionales, sino personas sensibles, íntegras, respetuosas, solidarias, y que aman el teatro y el arte en general. “La Colmenita ha formado más niños que hoy no tienen relación con el arte que los que sí la tienen”, cuenta Malú. “La Colmenita te forma para que lo que tú hagas, lo hagas con mucho más amor, más interés, más entrega. Nosotros trabajamos mucho insistiéndole al niño que hay que cuidar lo que tenemos. Y han aprendido un montón, aprenden a valorar las cosas”. 


IGUALES PERO DISTINTOS

A pesar de las similitudes, varias cosas del proyecto original tuvieron que adaptarse a la realidad local. En primer lugar, la forma de financiamiento, porque La Colmenita es gratuita. En Cuba, es el Estado quien financia. En Argentina, se evaluaron distintos modelos de gestión para elegir el más sustentable: “El desafío era cómo financiarlo. Porque, por ejemplo, en Panamá se creó una Colmenita en una comuna, pero cuando perdió el gobierno socialista desapareció La Colmenita. En Sevilla (España) pasó lo mismo. Y no podés abrir y cerrar, porque les sacás a los chicos el espacio que les creaste”, argumenta Marcelo. “Entonces nosotros nos manejamos con sponsors, lo enfocamos desde el lado de un proyecto de Responsabilidad Social Empresaria, con el apoyo de Cuba como país, y el dinero producido por la venta de entradas. Y está funcionando. Tal es así que La Colmenita de Cuba está implementando un manual, con el modelo argentino de organización y financiamiento, para la apertura de ‘colmenitas’ en países capitalistas.” 

Las características de los chicos y la cultura de la familia argentina fueron otras variables a considerar. La familia aquí tiene menor disponibilidad de tiempo para acompañar a sus hijos a ensayos y funciones. Además, explica Malú, “al principio nos costaba un poco de trabajo, porque el niño acá –a diferencia del niño cubano- tiene computadora, Playstation, clases de piano, de pintura, de baile... Y lograr llamar la atención de los niños para que vengan acá, para que den todo por esto, fue difícil. Pero luego se trabaja de la misma manera, son niños que se divierten con lo que hacen, son muy sanos y este trabajo no se cambia por nada, es increíble.” 

El trabajo entre ambas ‘colmenitas’ es conjunto. Desde Cuba se aporta el repertorio, los derechos de autor, los diseños de vestuario, la metodología de trabajo y los profesores. Por otra parte, el financiamiento corre por cuenta de la organización local. Además de presentarse en el Teatro del Viejo Mercado, la compañía realiza giras y funciones solidarias para escuelas, comedores e instituciones sociales. La intención de profundizar un poco más en la cultura argentina llevó al equipo a animarse a dar el gran salto: de abejitas a cigarras. 


LA CIGARRA 

Luego de un año de intenso trabajo en colaboración con sus pares cubanos, los colmeneros argentinos lograron concretar una idea que, manteniendo intacto el espíritu de La Colmenita, pueda también echar raíces en el vasto patrimonio cultural local. Así nació la Escuela Argentino Cubana de Arte Infantil, a la que se llamó La Cigarra, en homenaje a la querida y recordada María Elena Walsh. Un espacio ideado para que “conserve y potencie el espíritu alegre que tenemos hoy y que a la vez pueda desarrollarse acompañando el crecimiento, para seguir incorporando niños, maestros y  diversificar las obras a representar”. También se propone incluir nuevas disciplinas, como el canto coral y la danza. La primera obra con la que se trabajará el año que viene será una versión escrita para teatro infantil de Secretos de familia, de la escritora argentina Graciela Cabal. La orquesta, a su vez, profundizará en raíces musicales del folklore y la música popular argentina. 

Entonces, durante 2013, colmenitas y cigarras se alternarán para continuar presentando, en la escena porteña, obras de teatro hecho por chicos y para chicos. Un espacio que hasta la llegada de La Colmenita estaba vacante y que hoy es parte de la rica y variada propuesta cultural de la ciudad. Porque, como bien explica Malú, “cuando el adulto hace teatro infantil al niño le comunica algo, porque el teatro infantil es bien bonito. Pero cuando son niños los que hacen teatro se entienden de otra manera con el público, ¡manejan el mismo idioma!”



DESDE CUBA, CUENTA LA HISTORIA… 

La Colmenita nació en Cuba hace más de 20 años a partir de una idea de Carlos Alberto Cremata, conocido por todos como “Tin”. El objetivo principal era –y es- utilizar el teatro como herramienta para formar en los niños y niñas que integran la compañía valores que los eduquen, en estrecha unión con la familia y la escuela. 

¿Por qué el teatro entre tantas otras posibilidades expresivas? “Tin siempre dice que si hubiera sido carpintero habría armado una Colmenita con la carpintería, porque lo que quería lograr era un grupo de amigos, donde nos reunamos para hacer el bien”, cuenta Malú Tarrau, quien se sumó a la compañía desde niña y hoy es profesora. “Pero él viene de una familia vinculada al arte y el teatro es una expresión excelente para curar y para ayudar a los demás”. 

A nivel local, “la Colmenita en Cuba tiene un gran prestigio, todo el mundo la conoce y todo niño cubano desea formar parte de la compañía”, señala Malú quien, junto a sus compañeros y profesores recorrió toda la isla y buena parte del mundo, antes de desembarcar en la Argentina. Los colmeneros han sido designados Embajadores de Buena Voluntad por Unicef y fueron premiados en Estados Unidos, Alemania, Panamá, Bélgica, España, Haití y Venezuela. 

¿A qué se debe esta trascendencia a nivel internacional? Malú cuenta que “siempre han llamado mucho la atención los niños haciendo obras de teatro, en las que se divierten mucho. Nosotros le exigimos al niño pero también nos divertimos. Jugamos a hacer teatro. Y esa es la diferencia. Cada vez que La Colmenita se presenta en algún lugar todo el mundo queda fascinado. Precisamente por esto, por la alegría que transmiten”. 

Pero, más allá de los reconocimientos, las giras y los galardones, La Colmenita se mantiene fiel a su espíritu original. El de forjar valores solidarios en cada sociedad en que desembarca. Allí está el punto más importante para ellos. Porque, concluye Malú, citando al poeta cubano José Martí, “el bien se hace no para que lo vea el universo a uno pasar, sino para sentir un gusto acá en el corazón. Y es muy cierto”. 



DÓNDE VER A LA COLMENITA

La Colmenita Argentina presenta La Cucarachita Martina (16 hs.) y el estreno de Los cuentos de Andersen (18 hs.) en el marco del 3º Festival de Espectáculos para Gente Chica, el domingo 4 de noviembre en el Teatro del Viejo Mercado (Lavalle 3177). Y continúa con funciones algunos domingos de noviembre (a confirmar días y horarios) en la misma sala. 

Además, el 01/12 se abre la inscripción para la Escuela Argentino Cubana de Arte Infantil La Cigarra. 

+ info: www.lacolmenita.org / info@lacolmenita.org

 

 

 

 

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