Agenda


Hoy, Jueves 22 de Noviembre

ver día completo

Separador

01-06-2002 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Cuatro Vientos

Leo Heras, Diego Maurizi, Jorge Polanuer y Julio Martínez son los integrantes de este singular cuarteto de saxos e instrumentos de viento. A su excelente performance musical e interpretativa, incorporaron la actuación en todas sus presentaciones. Aunque sin descuidar al público adulto, desde un principio los Cuatro Vientos eligieron a los chicos como espectadores privilegiados.

Comentar

Por Ariel Saidón



El espectáculo más conocido de Cuatro Vientos fue La Tempestad de Shakespeare que, con dirección de Claudio Hochman, se estrenó en 1996 en el San Martín y permaneció cuatro temporadas en cartel. Este año salieron a hacerle frente a la crisis apostando a la producción. Luego de presentar Pobrecitos los tramposos, para chicos, y Alma de Saxofón, para adultos, actualmente se encuentran de gira en Europa representando al país en un festival de música ibérica. Y para julio preparan el esperado reestreno de La Tempestad en el Teatro de la Ribera.

Planetario, la guía de los chicos
conversó con Jorge Polanuer, compositor y uno de los fundadores del grupo, y Diego Maurizi, su más nuevo integrante.

¿Cómo llega Cuatro Vientos a los espectáculos para chicos?

Jorge Polanuer: El grupo nació hace aproximadamente 15 años y el primer proyecto que tuvimos, más allá de juntarnos para tocar y hacer música de cámara, fue para chicos. Era un espectáculo que primero llevamos a escuelas y despúes presentamos en teatro. Se llamaba Soplando una historia a los Cuatro Vientos y era un concierto didáctico pero con puesta teatral, con coreografías y actuaciones donde contábamos la historia de la música.

Desde un principio incorporaron la actuación a sus espectáculos, ¿tienen algún tipo de formación actoral?

J.P.: No, absolutamente nada. Es más que nada ganas y vocación de payaso. Después lo fuimos desarrollando y a medida que trabajamos con diversos directores (Claudio Hochman, Betty Gluzman, Claudio Gallardou, Mario Camarano, Daniel Casablanca) fuimos aprendiendo mucho de ellos en lo que hace a la puesta de la obra. Pero ninguno de nosotros tiene una formación teatral profunda. En lo teatral, tocamos de oído.

¿Qué papel cumple la actuación en un concierto de un conjunto de cámara?

J.P.: En realidad no tenemos otra posibilidad. Somos un cuarteto de saxos e incorporamos todo lo que tenemos, todo lo que somos. Y si bien no somos actores con formación, actuamos. Porque uno tiene que estar presente en cuerpo y alma cuando toca el instrumento. Uno no puede estar tocando y que el cuerpo esté en otro lado. El cuerpo está y el público lo ve. Entonces, se trata de ser generoso con el público y darle todo lo que podemos darle.

Diego Maurizi: La idea es contar, la idea es transmitir la música también a través del cuerpo. En mi caso, que me incorporé al grupo el año pasado, después de esta vivencia me doy cuenta que cuando enseño (Maurizi es profesor en la cátedra de saxofón del Conservatorio Nacional) al instrumentista le inculco también el movimiento por más que no vaya a actuar. Se trata de entender a la persona como un todo. No es un aparato el que toca el instrumento. Es un artista que está trascendiendo a través de su música, está transportando todo lo que quiere transportar y decir. La actuación lo que hace es completar eso.

En ese sentido, ¿definirían a su propuesta como música para chicos?

J.P.: Nosotros siempre decimos que no hacemos música para chicos. Hacemos música que incluímos en espectáculos para chicos. Creemos que los chicos, desde que nacen, pueden escuchar la misma música que nosostros. Obviamente, a ellos les llega de una manera distinta. Por eso, en el teatro hacemos espectáculos para chicos y espectáculos para adultos. De todos modos, en nuestros espectáculos infantiles también los adultos se divierten, siempre hay guiños para ellos.

¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre sus espectáculos para chicos y para adultos?

J.P.: En los espectáculos para chicos no puede dejar de haber un cuento, no puede dejar de haber movimiento, coreografías, palabras. En cambio, para adultos, con que esté la música con una puesta teatral cuidada, con unas buenas luces, es suficiente.

D.M.: En los espectáculos para adultos está el concepto, la esencia, pero después es libre, es un juego. La diferencia con lo infantil está en la necesidad de captar la atención de los niños. En Pobrecitos los tramposos, por ejemplo, los títeres cumplen un papel protagónico.

¿Qué los llevó a incorporar los títeres en el espectáculo?

J.P.: En realidad, hace muchos años que estaba la idea de incorporar los títeres en algún espectáculo. Y aunque teníamos ciertos prejuicios con los títeres, también teníamos la amistad con Miguel Rur que es titiritero de hace muchos años. Entonces, a Julio se le ocurrió la idea de hacer este espectáculo infantil incluyendo a los títeres como un elemento que capta mucho la atención de los chicos y nos ayuda como actores.

¿Cómo se encontraron trabajando con este nuevo lenguaje?

D.M.: Bárbaro. Fue muy divertido. Porque en los primeros ensayos los títeres no estaban y teníamos que hablarle a la mano como si fueran los distintos personajes. Fue una experiencia muy interesante.

En sus espectáculos, la música tiene mucha narratividad, es ella la que va contando la historia…

J.P.: Nosotros, en general tratamos de que en el espectáculo todo se integre. Obviamente, un espectáculo de los Cuatro Vientos va a ser un espectáculo musical. Pero tratamos que la música no se desdoble de la actuación sino que esté lo más amalgamada posible a lo que la historia quiere contar. No es solamente una excusa para hacer música.

¿Qué es lo que hacen primero: componen la música o escriben la historia?

J.P.: Por lo general, la música la componemos una vez que ya está la historia y lo hacemos especialmente para la obra. Puede haber excepciones. Por ejemplo, en El Saxo Mágico tomamos temas que ya teníamos de antes y nos servían para la historia. Pero siempre la base es la historia, sobre todo en los espectáculos infantiles. En los espectáculos para adultos que no tienen un argumento concreto, simplemente se elige un repertorio adecuado y, a veces, incluso se incorporan temas que no compusimos nosotros.

¿Qué se proponen cuando encaran un espectáculos para chicos?

J.P.: Al principio, con Soplando una historia a los Cuatro Vientos nos proponíamos hacerles escuchar una música a la que no estaban acostumbrados. Pero ahora es simplemente hacerles pasar un rato inolvidable.

D.M.: Y rescatar valores: la libertad, la justicia, el compañerismo, la amistad. Divertirnos con la música “seria”. De alguna manera, el objetivo es acercarles música que no escuchan habitualmente desde un lado divertido, actuada, con gags, con humor.

J.P.: Y despertarles cosas, aficiones, curiosidades… A muchos chicos les da ganas de estudiar música por habernos visto a nosotros.

¿Con qué público se sienten más cómodos?

D.M.: Estos son momentos difíciles para trabajar con cualquier público. Por el estado de ánimo de la gente. Pero, por lo general no sentimos bien con el público que está presente.

J.P.: La respuesta es muy diferente. La de los grandes es más que nada aplaudir, aunque se siente una energía, una cosa de ida y vuelta con el público. Y en el caso de los chicos hay mucha más participación. Pero para nosotros es lo mismo. Nos gusta estar con el público.

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2018 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados