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01-12-2015 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Del lado del asombro

Desde la ciudad de Santa Fe, Canticuénticos ha conquistado, con sus canciones de ritmos folklóricos latinoamericanos y personajes entrañables, el corazón de los chicos de Argentina, y del mundo. Al ritmo de la cumbia, el chamamé, el huayno y la chacarera, estos músicos proponen un cancionero infantil lúdico, que revaloriza nuestra cultura y que acaba de sumar un nuevo disco.

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Por Fernanda Martell


En el año 2009, Ruth Hillar y Daniela Ranallo presentaban en sociedad Canticuénticos embrujados, un compendio de canciones folklóricas para chicos unidas por pequeños relatos dialogados. Cuatro años después, salía a la luz Nada en su lugar. Canticuénticos era ahora un sexteto y tenía “hits” como la “Cumbia del monstruo” y “El Mamboretá” que los hicieron conocidos en las más diversas latitudes. Ahora, para cerrar un 2015 lleno de éxitos y alegrías, vuelven a Buenos Aires para presentar su flamante tercer trabajo discográfico Algo que decirte, el 6 de diciembre en Ciudad Cultural Konex.

Desde la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, el grupo fundado por Hillar y Ranallo que hoy también integran Laura Ibáñez (voz), Daniel Bianchi (guitarra), Gonzalo Carmelé (bajo) y Nahuel Ramayo (batería, percusión y voz) ha recorrido un intenso camino musical. Camino que no se ha trazado al azar sino que se sustenta en firmes convicciones acerca de la importancia, y la responsabilidad, de hacer música para niños. Sobre este recorrido y estas ideas, Revista Planetario conversó con Ruth Hillar. Y esto es lo que tiene para decirnos.

“Canticuénticos empieza cuando nos encontramos con Daniela (Ranallo) en un curso de composición que daba, en Santa Fe, Jorge Fandermole. Ahí nos conocimos y empezamos a ver que teníamos un proyecto en común, el de componer para chicos: queríamos hacer canciones desde nuestros ritmos argentinos y latinoamericanos, con letras propias.”

¿Por qué componer música para chicos?

Porque son el público al que más tendríamos que cuidar y, si bien hay muchas cosas lindas para chicos, también hay otras propuestas en las que están muy descuidados. Queremos hacer nuestro aporte a ese reportorio, porque hay muchos grupos buenos haciendo música, pero no hay tantos haciendo música para los niños.

¿Y por qué el folklore argentino y latinoamericano, en un contexto en el que los chicos están rodeados de productos de consumo global?

…y que incluso son por ahí más fáciles de asimilar porque es lo que están escuchando por la radio todo el día. Esto tiene que ver con un posicionamiento, con un lugar que queremos ocupar en la cultura de nuestro país y de América del Sur. Tenemos una riqueza musical enorme y el deseo es mantenerla, hacerla crecer y acercarla a los chicos que son quienes pueden mantenerla viva en el futuro. Porque si esta riqueza musical muere antes de que ellos se la apropien es como un camino que se va cerrando.

¿Trabajan de alguna manera particular con estos ritmos para acercarlos al público infantil?

Tal vez encontramos una forma de presentárselos que no tiene esa cuestión un poco rígida, tradicional, que a lo mejor es lo que a los chicos los puede alejar. Buscamos que haya juego, buscamos que haya sorpresa, y vemos que los chicos en realidad están mucho más abiertos a una cultura diversa que lo que uno cree. Ellos están permeables a cualquier cosa que uno haga con responsabilidad y con cariño.

¿Qué es lo que buscan transmitir, despertar, generar en los chicos con sus canciones?

Siempre tratamos de revalorizar lo humano, con toda su amplitud y su diversidad. Desde el tema del juego y el divertirse hasta el tema del compartir y solidarizarse. De visibilizar algunas temáticas, como la lengua guaraní en la canción “El Mamboretá” o la figura de Violeta Parra en “Parra Violética”. Buscamos temas o situaciones que nos parece que pueden ser relevantes en la formación humana de los chicos. Y aunque no estamos haciendo una propuesta didáctica, está abierta a que los docentes o los papás tomen cosas de ahí, a que los chicos pregunten y se abran puertas y ventanas hacia cualquier lado…

Si bien no es una propuesta didáctica, tiene muchísimo éxito entre los docentes de todo el país…

Sí, y les queremos agradecer porque las cosas que nos cuentan, las experiencias que tienen con las canciones, llegan a implicancias que nosotros ni habíamos pensado. Por ejemplo, en un jardín estaban usando una de las canciones para el momento en el que los nenes tienen que desprenderse de las mamás, en el período de adaptación: el “Candombe de las despedidas”, la última canción del disco Canticuénticos embrujados, cuyo estribillo dice “son tan lindos los reencuentros que no vamos a llorar si hace falta despedirse para volverse a encontrar”. Y con esa canción solucionaron un montón de problemas de chicos que no se querían despedir de la mamá. Y como esto, muchísimas otras experiencias.

Además de ser músicos, son docentes. ¿Qué les permite ese vínculo cotidiano con los chicos?

Ayuda muchísimo, porque los chicos te van tirando pistas todo el tiempo. Uno aprende tanto dando clases como tocando en el escenario. Cada vez que estás con un chico es un juego nuevo porque ellos proponen todo el tiempo. Que uno esté abierto a engancharse en ese juego, ahí está la diferencia entre que eso que propone el chico pase de largo o uno lo capitalice.

A su propuesta musical, le suman una propuesta estética, gráfica y audiovisual muy cuidada… ¿por qué?

Porque estamos pensando siempre en distintas maneras de llegar. Hemos hecho algunos videos y los hemos puesto en la web porque sabemos que a los chicos eso les llega mucho. Y el poner todas nuestras canciones en la web es democratizar este bien cultural que estamos generando, porque hay muchos lugares a los que el disco no va a llegar nunca. Entonces, como Internet hay en casi todas las escuelas y jardines, es la forma de que se pueda usar, se pueda escuchar, se pueda compartir en todos lados. Después, el que puede, quiere y tiene acceso a comprar el disco, lo hace. Pero la música está ahí.

El canal de YouTube además les abrió una puerta a la masividad. La “Cumbia del monstruo”, por ejemplo, tiene más de 3 millones de reproducciones…

Es parte de eso. La música está acá y el que quiere que venga, pase, escuche. Lo mismo en nuestra página web: tenemos todas las partituras, cancionero con acordes y karaoke para descarga libre. Entonces, ¿cómo las maestras no van a estar contentas de que les pongan a disposición un material al que pueden acceder libremente? Y después, con respecto al tema de la estética también es muy cuidado. Tanto en el arte de los discos, como en cualquier cosa que mostramos, queremos que lo poético esté presente.

¿Por qué es importante (o no) que los chicos escuchen música para chicos?

Yo creo que la formación musical de los chicos puede pasar lo más bien por música no pensada específicamente para ellos. De hecho, de nuestra generación hay poca gente que escuchó música para chicos… En mi casa sí había, se escuchaba a Promúsica de Rosario, María Elena Walsh, María Teresa Corral…, pero en otras casas no, y hay quienes se formaron musicalmente muy bien con música que no es para chicos. Pero yo creo que uno puede, a esa misma música, agregarle algunos condimentos que a los chicos los sorprenden, los hacen disfrutar, los hacen jugar más. Nosotros nos planteamos esto tanto en la música como en la letra, tanto en la composición como en los arreglos. Porque tenemos la chacarera trunca (“Trunca, renga y chacarera”) por ejemplo, en la que empiezan a aparecer cosas raras, no sólo en la letra, sino un bostezo o un estornudo metido en el arreglo, haciendo el ritmo de la chacarera. Se trata de buscar todo el tiempo ese plus, esa cosa que a los chicos los pueda sorprender y los pueda hacer disfrutar un poquito más.

Es una invitación al juego…

Es una invitación al juego, a la sorpresa, a irse un poquito por el costado de los moldes en los que estamos muchas veces los adultos. Es eso: correrse un poquito para el otro lado, para el lado del asombro.



 

ALGO QUE DECIRTE EN EL KONEX
El 2015 encontró a Canticuénticos en pleno proceso de grabación de su tercer disco Algo que decirte, que finalmente salió en el mes de octubre. Y los músicos santafesinos vienen a Buenos Aires para presentarlo formalmente en sociedad con un concierto en Ciudad Cultural Konex.
Sobre este tercer disco, nos cuenta Ruth Hillar: “Seguimos trabajando, por supuesto, sobre ritmos argentinos y latinoamericanos. Y cada vez nos animamos en los arreglos a ir un poquito más allá, sin caer en esa idea que muchas veces se tiene de que lo que es para chicos tiene que ser simple. En realidad los chicos no son simples, son muy complejos. Y pueden abordar complejidades. De hecho, la vida se las presenta todo el tiempo. Entonces, desde la música y desde la letra puede haber alguna cuestión más compleja que en los otros dos discos. Pero seguimos con la misma impronta”.
Así, las canciones de Algo que decirte siguen apelando al juego, conjugando en armonía el universo infantil con el adulto, narrando historias tiernas y cómicas. Pero, ¡oh, sorpresa!, vuelve a aparecer el personaje favorito de chicos y grandes. Porque resulta que el monstruo de la laguna se cansó de bailar la cumbia y… ¡viene para acá!

Canticuénticos en Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. Tel: 4864-3200. Domingo 6 de diciembre 16 hs. Entradas desde $ 130, en venta en boletería o a través de Ticketek.


PLANETA CANTICUÉNTICOS
El grupo que integran Daniela Ranallo (voz), Laura Ibáñez (voz), Ruth Hillar (flauta y voz), Daniel Bianchi (guitarra), Gonzalo Carmelé (bajo), Nahuel Ramayo (percusión y voz) y Sebastián Cúneo (productor general, fotografía y video) nació en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, allá por el año 2007, entre mates, sueños y sonidos compartidos. Las primeras canciones -compuestas por Daniela y Ruth- vieron la luz en el disco Canticuénticos embrujados (2009, Gobi Music). Luego, para salir a tocarlas a las escuelas y teatros, el dúo se convirtió en sexteto y juntos grabaron Nada en su lugar (2013, Gobi Music), el segundo trabajo discográfico de Canticuénticos. En octubre de 2015 salió Algo que decirte, tercer disco del grupo.
Canticuénticos forma parte del MOMUSI (Movimiento de Música para Niños) y del MOCILYC (Movimiento de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña). Su música suena, gracias a Internet, en todo el mundo. Y ellos han dado conciertos en los más diversos lugares del país, en Brasil y en Colombia. Sólo en 2015 dieron más de 70 shows a lo largo y ancho del país, convocando a más de 60.000 personas.
A través de su página www.canticuenticos.com.ar se pueden escuchar las canciones de sus CDs y descargar de manera gratuita partituras y karaokes. En su canal de YouTube, que recibe más de 30.000 vistas por día, se pueden ver los videoclips de algunas de sus más lindas canciones.

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