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01-07-2019 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Emiliano Dionisi: Temporada de gigantes

María Elena Walsh y Hugo Midón son dos referentes indiscutidos, y emblemáticos, de la cultura para las infancias. Los mundos que crearon, para chicos, pero también para grandes, forman parte del imaginario de muchas generaciones. Y esta temporada llegan a los escenarios porteños de la mano de uno de los artistas jóvenes más reconocidos de estos tiempos: Emiliano Dionisi, con quien hablamos sobre el desafío de estrenar una nueva versión del musical campestre "Huesito Caracú" y crear una obra imaginando los días de la infancia de María Elena.

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por Marisa Rojas

 

Actor, autor y director, Emiliano Dionisi es sinónimo de teatro. Joven y talentosísimo, construye con calma, y mucha disciplina, un camino tan bello como arriesgado, reconocido y premiado en el universo de las artes escénicas para los públicos más diversos. Un mundo de creación que en 2019 lo enfrenta al desafío de llevar al escenario a dos gigantes de la cultura infantil local: Hugo Midón, de quien en mayo estrenó una nueva versión de Huesito Caracú en el Teatro Picadero, y María Elena Walsh, a partir de cuya obra estas vacaciones de invierno presenta Recuerdos a la hora de la siesta en el Teatro San Martín.

 

La temporada 2019 te encuentra al frente de dos proyectos enormes para públicos de niños, niñas y familias, ambos musicales y vinculados a los mundos creativos de dos nombres emblemáticos de la cultura para las infancias en la Argentina: Hugo Midón y María Elena Walsh, ¿pura coincidencia?

En la Compañía Criolla, con Sebastián Ezcurra, que es el productor, planificamos con mucho tiempo las cosas que hacemos. Huesito Caracú es un proyecto que tenemos desde 2017, por ejemplo, pero luego se mezclan muchas otras variables: posibilidades de producción propia, propuesta de co-producciones, trabajos que no producimos pero sí hacemos. Este año yo tenía fijo Huesito...; luego, en agosto del año pasado, con la pre-producción de Caracú ya avanzada, me convocaron para dirigir la versión local de La llamada (N de R: un musical español de culto para adolescentes) y en diciembre surgió la convocatoria del San Martín para hacer la obra que estrenamos este mes, Recuerdos a la hora de la siesta. Que fueran todos musicales… surgió, fue, es el modo en que se acomodaron las fichas. Pero trabajar alrededor de los mundos de Hugo y de María Elena es algo que nunca imaginé. Son dos referentes enormes, y Midón además fue mi maestro.

 

¿Y cómo se lleva todo eso, al mismo tiempo, considerando también las expectativas del público sobre el propio universo Dionisi? Porque desde tu versión de Romeo y Julieta para dos actores en plazas y escuelas hasta la de Cyrano de Bergerac para la sala mayor del Teatro Cervantes, hay todo un camino recorrido que es reconocido y admirado…

Huesito… y Recuerdos… son esos sueños que en realidad no sabés que los tenés porque son tan grandes que ni te animás a soñarlos. Y que hayan aparecido y se hayan concretado al mismo tiempo es un poquito escalofriante, sí, pero me dan mucha felicidad. A mí trabajar con el material de otros me encanta, aunque escriba mis propios textos el trabajo con las versiones de los clásicos me gusta mucho. Claro que a todo me gusta darle mi impronta, no quiero ser un simple repositor. Hugo y María Elena son figuras que están en todos lados, son clásicos contemporáneos; todos sabemos algo de ellos, todos tenemos una idea de sus obras, de sus canciones, de sus personajes, de cómo son esos mundos que crearon. Están afianzados y, por lo mismo, son respetados de una manera muy estricta, como que no pudiera tocárselos. Por eso es una responsabilidad muy grande. Pero cuando yo imagino un público para el proyecto al que me enfrento no pienso en un público que me conoce, trato de buscar siempre otros caminos. Intento pensar en un público que va a pasar una experiencia específica y va a disfrutar ese material puntual. Por supuesto si lo ve alguien que me conoce va a encontrarme también, pero para mí lo primero es el proyecto. Intento darle al espectáculo lo que el espectáculo pide, no lo que yo quiero hacer por encima de él.

 

Hacer obras de Midón y/o de María Elena no estaba entre tus sueños, al menos reconocidos, pero ya en 2017 pensaste en Huesito..., ¿cómo y por qué elegiste esa obra?

Las obras de Hugo me musicalizan la vida muchas veces, y Huesito la escuchaba, la escucho, mucho porque es mi obra preferida de él, creo que es un trabajo con un nivel evolutivo de Hugo muy grande, sale de todos sus cánones. Ya instalado y reconocido decide romper con todo y hacer un trabajo que me parece fantástico porque creo que lo agarra en un momento de madurez absoluta.

 

¿Qué recuerdos tenés del estreno de Huesito... en 2001, poco tiempo después de haber hecho con Midón La familia Fernandes?

Tenía unos 15 años entonces y seguía yendo a su Escuela donde un día, que estaba con mi mamá, lo cruzo y le preguntamos en qué andaba y entonces nos contó de Huesito..: la historia de un gaucho que vive en el medio de La Pampa y no tiene luz eléctrica. Recuerdo haber tenido una sensación muy rara en ese momento porque afuera, en la calle, estábamos todos conmocionados con la llegada masiva de internet, empezábamos a tener mails y blogs y a enviarnos textos y materiales por correo electrónico y yo pensaba: ‘¿en este contexto está trabajando en la historia de alguien que vive sin electricidad?’ Fue raro, me fui de ese encuentro como sintiendo que él no estaba viendo lo que estaba pasando afuera; pero la verdad es que el que no comprendió en ese momento a Hugo fui yo. Porque después cuando fui al estreno, un estreno formidable, y vi a esa platea tan emocionada -todos estábamos emocionados y conmovidos- dije: ‘¡Este tipo entendió todo!’ Ahí me di cuenta que Hugo, como los grandes maestros, no cuentan las historias que la gente quiere ver sino las que la gente necesita ver, y en ese momento todos necesitábamos conectarnos con historias como esa. Fue algo que me marcó a fuego. Entendí que el teatro es una experiencia distinta a la que uno tiene en su día a día, en la calle, en su casa; el teatro cubre necesidades, viene, está para eso. Fue una enseñanza que abracé y llevé entonces ya para siempre conmigo.

 

A diferencia de la versión original de ...Caracú, en la que estrenaste en mayo hay músicos en vivo y, además, el trabajo de Dirección Musical y arreglos es del propio hijo de Hugo, Julián Midón. ¿De qué manera se concretó esto?

Julián me contó que en las primeras obras de su papá, cuando adaptaba clásicos, había músicos en vivo, que luego por cuestiones de producción comenzó a trabajar con pistas y ya en adelante con toda la sonoridad de Carlos el trabajo con las pistas fue como indispensable, porque lo que hace el maestro Gianni es imposible de reproducir en vivo: ¡deberíamos tener una jazz band y montones de instrumentos y músicos! Aquí desde el comienzo la idea fue trabajar con músicos en vivo. Julián además me propuso hacerse cargo de la Dirección Musical de la obra y la verdad es que fue genial. Además, es la primera vez que hace una obra de su papá.

 

¿Qué otras primeras ideas tenías para esta nueva versión de Huesito... y qué te preocupaba que pudiera pasar, o no, por el carácter que mencionabas antes de “clásico contemporáneo intocable”?

Necesitaba despegarme de la versión original, porque era una obra que me había gustado tanto, su realización me había parecido tan perfecta, que necesitaba correrme de ahí porque no quería hacer un homenaje y porque me interesaba ver qué podía darle yo a esa obra y cómo esa obra era, es, hoy diecisiete años después de su estreno. El cuento es precioso, podés hacerlo tal cual lo escribió Hugo, es un clásico, un Juan Moreira familiar; pero por lo mismo necesitaba hacer otra cosa. Desistí entonces por ese motivo del elenco original, aunque ¡me encantan y los adoro a todos!, y armar una puesta distinta. Los músicos en vivo entran en ese camino. El mayor temor que yo tenía era comenzar los ensayos y no poder desprenderme del Huesito... que tengo en el corazón que es ese que tanto me marcó, tenía miedo de quedarme a mitad de camino. Pero desde el primer ensayo, con lo que propuso Julián, con la elección del elenco y con la distribución espacial, ya ví otra cosa y me gustó. Es una versión nueva de una obra que está viva.

 

¿Qué te interesa que los públicos, especialmente el de gente chica, se lleven a su casa esta temporada al salir del Picadero o del San Martín?

En el caso de Huesito..., me gustaría le pasara lo que a mí en el 2001: que se conmueva. Huesito recorre el camino del héroe, que es muy empinado; no la tiene nada fácil, pero su historia es de superación y eso es muy emocionante. Y me gustaría que quien vea la obra, y vea Recuerdos a la hora de la siesta en el San Martín, pueda recordar con los años que vivió una experiencia distinta. A mí me llevaron al teatro desde muy chico y eso fue algo mágico, me cambió la vida. Para mí es un ritual emocionante ir al teatro. Es algo distinto a todo. Hay que hacer un montón de cosas para vivir la experiencia teatro, más allá de la obra que uno ve, hay muchas emociones y eso me gusta. Me gustaría que a los espectadores de la temporada, y a todos, siempre, les sucediera eso de vivir las distintas emociones de la experiencia de ir al teatro. Y además que la puedan compartir. Me encanta cuando en la platea veo a un niño que se ríe, a un adulto que se ríe, y luego a ambos que se miran y ríen juntos. Hay algo del espacio compartido en el teatro que es único y que me parece muy valioso poder llevarse como recuerdo

 

Huesito Caracú, el remolino de las Pampas. De Hugo Midón. Música: Carlos Gianni. Dirección musical: Julián Midón. Teatro Picadero. Pasaje Santos Discépolo  1845. Tel. 5199-5793. Sábados 17 hs. Domingos 16 hs. En vacaciones de invierno: Martes a sábados 17 hs, domingos 16 hs. Entradas $ 500 (en venta por Plateanet).

 

 


 

RECUERDOS DE UNA INFANCIA

Estas vacaciones de invierno, Emiliano Dionisi estrena en la sala Casacuberta del Teatro San Martín Recuerdos a la hora de la siesta, una producción del Complejo Teatral de Buenos Aires con más de treinta artistas en escena -incluidos integrantes del Grupo de Titiriteros y del Ballet Contemporáneo del Teatro y músicos en vivo- en torno a la vida de María Elena Walsh.

Yo había presentado una propuesta en el San Martín pero al darme cuenta de que no era por eso por lo que me habían llamado, ¡me desilusioné un montón! Cuando me dijeron: María Elena Walsh, me pareció un desafío enorme, no sabía si podría estar a la altura, porque su poesía me fascina pero no tenía idea de qué hacer con ella. Además, María Elena era en sí misma toda una obra de arte, era como una cafetera de ideas permanente. Lo bueno fue que dijeron: No queremos lo habitual, queremos algo nuevo, y con eso en la cabeza estuve todo un fin de semana. La verdad es que lo primero que me salía era decir que no, pensaba que por ser la primera vez que dirigiría en el San Martín debía ser algo que me representara como artista. Pero tuve mucho apoyo familiar y de amigos y al lunes siguiente fui al teatro con una idea radical: escribir una obra de cero inspirada en el universo de María Elena Walsh pero sin llevar nada literalmente a escena y sin sus canciones. ¡El silencio fue total! Pero esa fue mi propuesta porque toda María Elena está tan presente en todos lados que necesitaba hacer algo distinto. Su obra es inmensa porque tiene atrás una mujer inmensa y una tremenda artista, y ahí puse el eje: en esa artista enorme. Así comencé a trabajar en una especie de precuela fantástica, no es una biopic, sino una idea sobre lo que podría haber sido la infancia de una niña que luego fue esa mujer llamada María Elena Walsh. Recuerdos a la hora de la siesta está basada en la vida y obra de María Elena, porque investigué mucho, mucho, su vida, pero no hay nada transferido de manera literal, aunque por supuesto hay guiños y quien la conoce, y conoce su obra integral, la va a encontrar porque se trata de un juego entre toda su obra, lo escrito para niños y también para adultos, lo dramático y lo ensayístico, y lo que podría haberla llevado, desde un lugar de la infancia, a andar ese camino de mujer adulta que nos legó tremenda obra a todos. Y quien no conozca nada, pues va a ver una obra nueva”.

 

Recuerdos a la hora de la siesta. Inspirado en el universo poético de María Elena Walsh. De Emiliano Dionisi. Teatro San Martín. Sala Casacuberta. Av. Corrientes 1530. Tel. 4123-9400 int. 1114 / 1115. Estreno 20 de julio 14:30 hs. En vacaciones: de martes a domingos 14:30 hs. Platea $ 180.

 


 

 

PLANETA DIONISI

Actor, autor y director, Emiliano Dionisi vive la experiencia ir-hacer-crear-compartir teatro desde muy pequeño. Impulsado por sus padres vió todo tipo de obras. También desde niño se formó en las artes escénicas. Egresó de la carrera de Dramaturgia en la Universidad de Buenos Aires y de la Diplomatura en Artes del Circo de la Universidad Nacional de San Martín; además estudió actuación, danza, canto y acrobacia con maestros como Hugo Midón, Roxana Berco, Miguel Guerverof, Claudio Tolcachir, Cristina Moreira y Marcelo Savignone, entre otros. Distinguido en 2006 por la Asociación Cronistas del Espectáculo (ACE) como Revelación por su trabajo en El pan de la locura, la obra de Carlos Gorostiza, dirige desde 2009 la Compañía Criolla con la que crea y pone en escena trabajos unipersonales, obras para público de niños, niñas y familias y proyectos para adultos; todos reconocidos, por los públicos y la crítica, estrenados incluso algunos de ellos (Romeo y Julieta de bolsillo y Los Monstruos) en otros países de la región. Con la misma compañía lleva adelante también el programa Teatro Itinerante, a partir del que realizan funciones de sus espectáculos en escuelas, cárceles, barrios, centro de atención para personas con capacidades especiales y hogares de ancianos.

 

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