Festival de Historias - Notas y Entrevistas - Teatro Infantil - Revista Planetario

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01-12-2016 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Festival de Historias

Historias que se cuentan, y se escuchan, a lo largo de una ruta de tierra colorada abrazada por una selva de mil y un verdes. Relatos que trae, y lleva, el río. De tiempos antiguos, de mundos remotos, de universos fantásticos y, también, de la plaza del barrio y la escuela del pueblo. Así son las historias que –en clave de narración oral, teatro y música- habitan en el Tutú Marambá, el Festival de Artes Escénicas dedicadas a la Infancia que cada primavera florece en Misiones.

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Por Marisa Rojas

 

Fotografías de La Ruta del Cuento: Pali Álvarez.

Equipo de Comunicación. Parque del Conocimiento.

Fotografía Gricelda Rinaldi: Mauro Nicolás Machuca.

 

 

Es miércoles de finales de septiembre y hora de la siesta en Ruiz de Montoya, un pueblo del Litoral argentino de 4.974 habitantes conocido como “la Suiza misionera”. Hasta aquí llegaron en los años '30 los pioneros suizo-alemanes que, junto a los locales, y más tarde también con los inmigrantes del Paraguay, dieron al lugar un espíritu encantado. Hasta aquí llegan ahora los narradores de La Ruta del Cuento del Tutú Marambá, un festival de artes escénicas dedicadas a la infancia de características únicas: en Misiones y en el país.

 

“El festival tiene un espíritu abarcador tanto en su propuesta cultural así como geográfica, por eso no solo se desarrolla en la capital provincial sino que se extiende a diferentes localidades. Cada año visitamos algún lugar nuevo, y repetimos los que ya son una tradición, como Ruiz de Montoya y la Comunidad Takuapí”, explica Gricelda Rinaldi, actriz, narradora, directora del grupo Ton y Son, coordinadora del Área de Infancia del Parque del Conocimiento de Posadas y directora artística del Tutú Marambá. Una mujer de una potencia creativa incansable, y una anfitriona hermosa.

 

En la tarde del miércoles, la temperatura alcanza y traspasa, fácil, los 33 grados. Los cuenteros -3 mujeres y 4 varones- bajan de la combi blanca que los lleva de pueblo en pueblo con la alegría de quien ama lo que hace y hace lo que ama. Los acompaña la coordinadora de La Ruta, la actriz Paula Parodi: toda una experta en la preparación del indispensable tereré. Llevan tres días en el camino: el lunes visitaron Santa Ana y Alem, donde la Intendencia los declaró “Visitantes Ilustres”; el martes subieron por la Ruta 12 hasta Puerto Esperanza y hoy bajaron hacia Puerto Rico para, finalmente, llegar a Montoya y presentarse en el Instituto Línea Cuchilla, un internado rural de reconocida calidad educativa en la provincia. La escuela donde unos 500 adolescentes se reúnen en un enorme, sencillo, impecablemente limpio –y fresco- salón de usos múltiples para escuchar las historias que traen las voces llegadas, esta vez, del Chaco, de la Patagonia, de Chile, de Colombia y de la isla de Cuba.

 

“A mí, de todos los públicos, el de adolescentes es el que menos me gusta. ¡Yo les tengo mucho miedo! Una de las leyes de la narración oral escénica es la comunicación con el público para poder convencerlo de lo que tú estás haciendo. Y con los adolescentes es complicado porque es un público al que si no le gusta lo que haces no se va, como quizás harían los niños, pero te lo hace notar, no lo disimula como harían los adultos, y eso influye en ti como narrador”, dice Osvaldo Manuel Pérez Peñalver, actor, narrador oral escénico profesional, profesor de teatro y de narración, titiritero, clown y director de la compañía Teatro de la Palabra, de lahabanacuba.

 

En la calurosa tarde del miércoles es el encargado de “romper el hielo” en Ruiz de Montoya. Y junto a su compañero Daniel Alberto Hernández Acosta -actor, narrador oral escénico profesional y músico-, guitarra y toda la seducción del Caribe mediante, juegan con los chicos y las chicas del Línea Cuchilla al pícaro juego –nada rosa- del romance. Se llevan los aplausos más encendidos de la jornada. Y por la noche, cuando el Colectivo Internacional de Cuentacuentos del Tutú Marambá vuelve al lugar para una función abierta a toda la comunidad, todos los jóvenes se dan cita para volver a escucharlos. En la despedida, son los protagonistas de las selfies de rigor.

 

 

¿De qué hablamos cuando hablamos en el siglo XXI de narración oral? ¿Y por qué decimos narración oral escénica? ¿Qué otros lenguajes artísticos puede, acaso debe, poner en escena un narrador?



En la escuela bilingüe de la Aldea Takuapí, un niño de la comunidad mbya-guaraní acompaña en escena a Natalia Salvador, la narradora venida “de bastante al sur”, que cuenta qué respondió la oveja Selma cuando le preguntaron qué es la felicidad. Selma, la protagonista del cuento de Jutta Bauer es, en esta versión, un bellísimo títere.

 

“En el movimiento de la narración oral contemporánea hay muchísimos estilos y tendencias. Lo fundamental es contar una historia. Después depende de la formación de base, del camino, de la búsqueda y del estilo de cada narrador, el incorporar otras artes o no. En mi caso incorporé títeres porque es lo que me interesa. El camino del narrador en realidad es como una búsqueda bastante larga, no es que llegás a un punto y listo, ya está. Si es que querés llegar a tu propia voz, todo el tiempo estás formándote”, dice Natalia, coordinadora del grupo de teatro independiente del Chubut, Teatrapo.

 

Molgud Osorio, el cuentero llegado de la tierra de la sabrosura, Colombia, artista-pedagogo e investigador, cuenta guitarra en mano “historias que le contó la Luna”: son historias de animales, relatos de la Naturaleza a los que pone todo un abanico de voces.

 

La escuela, a la que asisten chicos y chicas guaraníes para aprender, también, el español, es una pequeña L que se recorta en el paisaje de la selva misionera. Y en la mañana del cuarto día de La Ruta del Cuento es el escenario de un desayuno donde se lucen las tortas fritas que los maestros prepararon para los cuenteros que juegan a contar historias, también, en el patio, bajo el flamear de una bandera argentina y una de la provincia que lleva los mismos colores que la del Paraguay.

 

“La comunicación y la interrelación es lo fundamental de la narración oral escénica, aunque en un principio estaba la corriente escandinava del narrador oral de la biblioteca, de la hora del cuento, para crear un poco de hábito de lectura, ese era el objetivo, pero si decimos que la narración oral escénica es un arte nueva contemporánea estamos mintiendo porque sus orígenes son de la época medieval. ¿Qué hacían los juglares? Iban de aldea en aldea contando historias, con música, con juegos, con malabares… Y eso es lo que estamos haciendo en esta Ruta”, dice el cubano Osvaldo Manuel.

 

 

El Profesorado de Lenguas de Aristóbulo del Valle organiza el jueves 29 de septiembre una Jornada Abierta de Lectura. Y allá van los que cuentos cuentan para sumar su arte al de las estrategias de los profesores del terciario para incorporar la literatura al día a día.

 

“No podés decirle a otro que lea si vos no leés, si vos no lo contagiás, si a vos no te gusta. Y con la narración es igual: hay que tener el deseo de contar, si no está el deseo es muy difícil poder hacerlo. Después, bueno, es ejercicio, es práctica, es estudio, es formación, como cualquier otro trabajo”, dice la representante de la Patagonia argentina.

 

Personajes escapados del laberinto de la mitología, hechiceros, poetisas y susurradores convocan al escenario donde vuelve a armarse la contada. Nora Schwartz, maestra jardinera, formada en títeres con Héctor Di Mauro, integrante del colectivo del Chaco Viento Norte Narradores, inaugura la ronda de micro-relatos. Y cuenta con la simpatía, y la humildad, de “la seño” favorita. “La narración es algo que no necesita escenografía, tampoco necesita que vos estés producido. Podés estar absolutamente despojado y ponerte a narrar en una esquina de una plaza. Por eso hay que ser muy honesto, no creérsela. Si te va bien en una contada te puede ir mal en la siguiente”, dice.

 

“Para mí entre más auténtico, más real sea el narrador contando su cuento, y no sea un personaje inventado, mejor. Creo que a la mayoría de la gente es lo que más le gusta porque así es como más se identifican. Que el narrador o la narradora no se disfracen, que tengan una voz propia, pero sobre todo que el cuento que elija sea un cuento honesto, no un cuento que no conoce, de un autor que no conoce”, dice Andrés Montero, escritor, narrador y co-fundador, junto a su compañera Nicole Castillo, de la compañía de cuentacuentos La Matrioska, de Chile.

 

Andrés tiene 26 años. Nicole, 24. Se conocieron años atrás en las manifestaciones educativas en Santiago. Cuentan cuentos juntos hace cinco años.

 

“Yo tengo formación como periodista y en Chile era voluntaria de un grupo de risoterapia que dirigía mi hermana. Buscábamos formas de entretener a los niños en los hospitales y yo dije ‘¡Ah, podría leerles cuentos!', así que empecé llevando cuentos y se los leía pero después fue una cuentacuentos a darnos un taller y la ví que no los leía sino que los contaba así como con expresión entonces me acerqué y le dije: ‘¡Esto es lo que quiero hacer toda la vida, ¿cómo lo hago?' Y desde ahí no paré”, dice, sin pausa, Nicole.

 

 

El quinto y último día de La Ruta del Cuento lleva a los que cuentos dicen de regreso a la ciudad de Posadas. El Paraná está embravecido y el calor del Litoral, como el sol, ausentes. En la Plaza San Martín la banda ensaya los acordes del Candombe para José. Desde las cuatro esquinas avanza un mar de guardapolvos cuadrillé, moños blancos, buzos azules y equipos de gimnasia verdes y grises. En un costado, un grupo de adolescentes se asoma a la fiesta cuentera mate en mano. Vecinos en modo trámites, compras y otros quehaceres urbanos detienen el paso. Pajarracos de papel de todos los colores anuncian la llegada de los que cuentos cuentan. San Martín pispea desde lo alto de su caballo de bronce. El juego, la imaginación y el talento desafían al mal tiempo.

 

¿Se pueden contar cuentos en cualquier lugar?


“A mí me gustan los lugares más intimistas”, confiesa la cuentera chaqueña. “A mí también -coincide Natalia- pero cuando contás ante tanta gente, como esos 500 adolescentes de Ruiz de Montoya, y están todos ahí, expectantes, ¡está buenísimo!”.

 

 

“Cuando se me ocurrió armar La Ruta del Cuento fue pensando en los juglares, en ese ir contando en el camino y a su vez recogiendo del camino. Pensé en historias distintas, y en voces distintas, porque también la voz misionera es un conjunto de muchas voces. Y pensé en la palabra por su valor, porque la palabra es liberadora en el más profundo sentido. La propuesta, hace ya casi diez años, fue encontrarnos desde lo que significa políticamente el uso de la palabra, el ser escuchado y el escuchar al otro”, dice la mamá pata del Tutú Marambá, Gricelda, y cierra: “Se trata de un acto que también es de comprensión, pero no como entendimiento, sino como amoroso. Esa maravilla que sucede cada vez que alguien dice Había una vez…

 

 


 

HISTORIA DE UN FESTIVAL

El Festival Tutú Marambá nació en el año 2007 a propuesta de Gricelda Rinaldi y como primera extensión nacional del Festival Te doy la pablara –actual Palabra Mía- creado por el fundador del Círculo de Cuentacuentos de Argentina, Claudio Ledesma. Participaron entonces 4 narradores: 2 de España, 1 nacional y Gricelda como representante local. Organizado los dos primeros años desde la Biblioteca Pública de Posadas, a partir de su tercera edición comenzó a trabajarse de manera co-gestionada con el Área de Teatro del Centro del Conocimiento de Misiones. Para entonces, los 4 narradores originales ya eran 8. Y a medida que crecía el número de voces invitadas a participar, crecía también el número de postas de La Ruta del Cuento. Para el sexto año creció el abanico de disciplinas artísticas programadas: se sumaron el teatro de títeres y el teatro musical. En 2016, el IX Festival de Artes Escénicas de Misiones estuvo a cargo de la recientemente creada Área de Infancia -coordinada por Rinaldi e integrada por Micaela Morán, Sandra Arce y Mariana Col- del Parque del Conocimiento de Posadas que desde diciembre de 2015 preside la Dra. Maggie Solari Quintana. El encuentro se extendió esta vez durante una semana y contó con la presencia de 9 narradores de 5 países que recorrieron 7 localidades de la provincia, además de ofrecer funciones y dictar talleres en Posadas. También estuvieron presentes 6 elencos de teatro –5 de Argentina y 1 de México- con 10 obras: para bebés, para niños y para toda la familia, y se ofrecieron talleres de teatro, de clown y de canto. Héctor Presa y Nora Lía Sormani dieron conferencias magistrales sobre el teatro para niños y Claudio Ledesma presentó el libro Historia de la narración oral en Argentina. El cierre fue a toda música con los Armando lío de Rosario.

Tags: Misiones, cuentacuentos, teatro, música, literatura, festivales, narración, tutú marambá, gricelda rinaldi

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