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01-10-2000 |

Crianza - Madres y Padres

Hacer deporte

Escuelitas de fútbol, countries, asociaciones vecinales, colonias de vacaciones y clubes. En Buenos Aires hay una gran cantidad de alternativas para que los chicos se acerquen a la actividad deportiva.

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Por Ariel Saidón



El desarrollo de las habilidades motrices influye directamente en la capacidad de interacción con el entorno y la comunicación con los demás. Teniendo en cuenta esta situación, algunas instituciones desarrollaron programas que apuntan a la formación integral del niño donde lo deportivo está en función de la integración en un grupo social y el aprendizaje de valores. A su vez, estos programas crean los pilares que después podrán sostener la práctica deportiva de una disciplina determinada.

Claudia Parlagreco, campeona argentina de natación y profesora de educación física, dice que lo que aprendió en el deporte le sirvió en todos los órdenes de su vida. “Como el colegio, el deporte también tiene su formación: respetar al adversario, ver en que uno está fallando y aprender de los propios errores. Aquél que hace deportes ve las cosas más claras y puede resolver situaciones problemáticas más fácilmente, porque en el juego lo hace continuamente”.

Los médicos y los especialistas en educación, sugieren empezar la práctica de un deporte a los siete u ocho años de edad. “Antes, su sistema nervioso no está lo suficientemente maduro”, explica Parlagreco. Pero el trabajo motriz y de reconocimiento del espacio empieza mucho antes. Por eso, recomienda llevar a los chicos al club desde la más temprana edad. “Para que estén socialmente conectados y puedan investigar qué pueden hacer con su cuerpo”.

Parlagreco coordina el Centro de Orientación y Formación Deportiva del Club Ciudad de Buenos Aires. Tiene a su cargo las escuelas deportivas para chicos de 6 a 12 años y el Centro de Orientación, una actividad recreativa pre-deportiva para chicos desde los 2 años.

En las escuelas los chicos aprenden las técnicas específicas de cada deporte y cómo aprovechar los movimientos para obtener mejores resultados. La actividad del Centro de Orientación, en cambio, consiste en un muestreo general de los diferentes deportes sin profundizar en la técnica. “El enfoque es recreativo- dice la profesora-, aunque sin dejar de lado la parte deportiva.”

Patricia Giordani, directora de deportes del Club de Amigos, plantea que “además de ser beneficioso para la salud, a través del deporte los chicos adquieren muchísimos valores: la amistad, el respeto por el otro y el trabajo en equipo”. “La actividad deportiva es favorable, incluso, para el aprendizaje de la lectoescritura -asegura-. A los chicos de cuatro o cinco años el trabajo de lo espacial les ayuda a ubicarse en una hoja y escribir en un espacio limitado.”

Ella opina que no conviene practicar un deporte “seriamente” antes de los diez años. Pero también cree que, a los dos o tres años, los chicos pueden empezar a hacer actividad física. “De todos modos -aclara-, siempre hay que tener en cuenta cómo se hace. Si el concepto es no presionar y dejarlos hacer me parece bárbaro. El objetivo de un programa de iniciación deportiva no debería ser sacar campeones sino inculcarles, a través del juego, el deporte como estilo de vida.”

Muchas veces, el acercamiento a la actividad deportiva se hace a través de un deporte determinado. Ya sea por influencia de los medios de comunicación o por una decisión más vinculada a un deseo de los padres que al del propio chico. Giordani, en cambio, recomienda encarar la iniciación deportiva a través de un programa multidisciplinario. “Sería bueno que el chico conozca todo y después pueda elegir”, dice.

En el Club de Amigos funciona el Centro de Iniciación Deportiva, destinado a chicos de 2 a 11 años. Los más chicos (de 2 a 5) aprenden a dominar su cuerpo, moverse en el espacio y manejar diversos elementos a través de diferentes juegos y actividades recreativas. A partir de los 6 años empiezan a conocer los diferentes deportes y los movimientos específicos de cada uno.

En el caso del Club Ciudad, según explica la profesora Parlagreco, “las actividades están organizadas de manera tal que permiten una continuidad para que, a partir de los dos años y por tiempo indeterminado, los chicos puedan disfrutar de la vida del club”. La idea es que empiecen por el Centro de Orientación, continúen en la escuela del deporte que elijan y, si lo desean, sigan el camino como deportistas federados. “Los clubes que tienen equipos federados van a buscar el semillero en las escuelas de cada deporte”, describe Parlagreco.

Con excepción del voley, el Club de Amigos no tiene deportes federados. Pero sí, escuelas deportivas. Por eso, a los 8 y después de al menos dos años de concurrir al programa de iniciación, se le sugiere a cada chico qué deporte le conviene seguir. “El perfil deportivo se traza a partir de tres variables -explica Giordani-: las evaluaciones que le fue haciendo el profesor a lo largo de los años, un test vocacional deportivo y un estudio médico que determina para qué deporte va a estar mejor desarrollado. En todos los casos, lo que más pesa es el test vocacional. Pero también las evaluaciones del profesor porque, por lo general, les gusta más lo que mejor les sale.”

Un tema que siempre está en discusión es la sobreexigencia a la que se somete a los chicos que practican determinados deportes. “Hay federaciones que son muy exigentes y manejan las competencias de los chicos con los mismos parámetros que las de los adultos”, opina Giordani. Pero, muchas veces la exigencia viene desde la misma familia. Para Parlagreco el tema pasa por educar tambien a los padres. “Nuestra función como docentes es educar no sólo a los chicos que tenemos en el grupo sino también a la familia. Hacer reuniones periódicas con los padres, comprometerlos para que los traigan y, al mismo tiempo, que no los presionen.”

Compartir una actividad con los padres ayuda a generar el hábito y los clubes, además de ser un lugar de encuentro social, favorecen el contacto entre el chico y el adulto que practica deportes. De todos modos, lo importante es que aprendan a dominar su cuerpo en el espacio libre. "Si no tienen la posibilidad de mandarlo a un club o a una escuela deportiva llévenlos a la plaza -recomienda Parlagreco-, tírenle una pelota, que se trepe a los árboles, estén al aire libre.” "Sea en una escuela, en un club o en la plaza la recomendación pasa por que los chicos hagan deporte -coincide Giordano-. El que les guste, el que quieran. La idea es que se muevan todo el tiempo que puedan.”

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