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01-12-2006 |

Crianza - Madres y Padres

Juguetes: Objetos mágicos

Artesanales, sofisticados, únicos, en serie. De arcilla, de madera, de tela, de porcelana. Con luces, a pilas, eléctricos. Para encastrar, para pintar, para saltar, para armar. Para jugar solos, para jugar en equipo. Desde tiempos lejanos, los juguetes invitan a la fantasía, divierten, enseñan y hacen reflexionar.

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Por Marisa Rojas



En todas las épocas, y desde sus primeros momentos de vida, hombres y mujeres juegan. Jugar es parte de la construcción de la subjetividad, permite el pensamiento, la comunicación, la reflexión, el desarrollo. El juego es un modo de aprender a vivir. Y los juguetes son los mediadores de ese aprendizaje.

Los juguetes ingresan a la vida cotidiana de los niños y transmiten pautas sociales y culturales que contribuyen a moldear, al tiempo que situaciones de juego, los modos de socialización y las formas del consumo propios de la infancia de una época. “Son portadores de paradigmas socio-culturales”, señalan en el laboratorio de investigación y diseño del juego y el juguete de la Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar (IPA), donde definen que: “Un juguete es un objeto que convoca al juego. Puede ser cualquier cosa en tanto tiene lugar en el espacio imaginario del jugador. No sólo son juguetes aquellos que fueron pensados como tales. Una caja de zapatos puede ser un juguete”.

Con esta definición coincide la licenciada Marina Bietti, directora del sello de calidad Dra. Educativa, para quien: “El juguete es una herramienta más que nos permite estimular y prolongar el juego de los niños. Digo ‘una herramienta más’ porque los niños pueden jugar con distintos objetos que no son estrictamente ‘juguetes’, por ejemplo, cuando toman una escoba y la ‘transforman’ en un caballo”.

Para los responsables de Imaginarium, el juguete adquiere importantes características formadoras: “Nuestros juguetes son algo mágico y diferente que transmiten ideas para construir una sociedad mejor y contribuir a un correcto desarrollo de los niños. Los ayuda a prepararse para la vida, educándolos a través del juego con imaginación y creatividad, con sensibilidad hacia los demás, para lograr ser mejores personas”, define Sandra Zapolski, responsable de la marca.

Sin embargo, la licenciada Viviana Safdie, supervisora pedagógica de productos Tiny Love en Argentina, aclara: “El valor del juguete no está en sí mismo sino en la intención que le damos, en la manera en que lo ofrecemos al niño, y qué hacemos luego con él”.

En el mismo sentido hablan las licenciadas Analía Di Capua y Mónica Viñas, asesoras de Giro Didáctico, para quienes: “Es a través del juguete que los niños exploran, descubren, aprenden e interactúan. El juguete es un recurso que tiene como objetivo la recreación pero sin dejar de lado el aprendizaje, el desarrollo de distintas habilidades y la formación social”.


Orígenes y desarrollo de la industria

Respecto al objeto que tradicionalmente se denomina juguete, no existen fechas ciertas de creación o un momento particular en que comenzara a fabricarse. Como en otras ramas de la industria, la producción artesanal fue el germen. Los antecedentes más remotos de las muñecas, uno de los dos juguetes más reconocidos a través del tiempo –el otro es la pelota-, se remontan al año 3000 a.C. La fabricación de juguetes en gran escala comenzó en la segunda mitad del siglo XIX y se desarrolló en las primeras décadas del XX, alcanzando su más alta productividad hacia los años ‘50.

En Argentina, la industria juguetera fue incipiente hasta llegados los años ‘40. Aún cuando existían pequeños artesanos jugueteros ya desde finales de 1800, sería en el marco del desarrollo del proceso de sustitución de importaciones (1946) que la industria florecía para expandirse rápidamente, como consecuencia también de nuevas tendencias en la crianza y en el modo de pensar a los niños y sus necesidades.

A lo largo de los años, los juguetes, y la industria juguetera, han evolucionado desde las muñecas de arcilla y hueso a las de porcelana y trapo, hasta llegar a la archipopular creación de Mattel, la Barbie (1959), desde los carritos de maderas hasta el Scaletrix (1962), desde el LEGO (1949) hasta el Mecano (´60). Hoy se estima que existen en el mundo 250 mil variedades de juguetes que pueden clasificarse según diversos criterios: por grupos de edad (bebés, niños, jóvenes, adultos), por tipo de producto, por clase de material con que han sido fabricados (plástico, madera, tela), por poseer o no mecanismo incorporado (con o sin movimiento, eléctricos, a pilas), por su proceso de producción (inyección, rotomoldeo, serigrafía), por actividad, sentido, capacidad motora o habilidad emocional que estimula, entre otros. Dra. Educativa destaca que: “Los juguetes tradicionales siguen existiendo, lo que cambia es la oferta de alternativas dentro del mismo tipo de juegos, se permite jugar con los mismos objetos de diferentes maneras, y así, desarrollar otras habilidades. También cambian los materiales y los cuidados con respecto a la seguridad de los productos”.


Juguetes útiles

En Giro Didáctico comentan que: “Hoy, a la hora de elegir un juguete predomina su función didáctica o pedagógica, se valora más qué va a aprender el niño cuando juegue, ‘para qué le va a servir’. Antes se desconocía la finalidad de los juguetes, simplemente se tenía en cuenta su función en la recreación, se buscaba que el niño no se aburriera”.

En Imaginarium cuentan que: “Siempre hemos sido conscientes del valor y la responsabilidad de los productos que vendemos, nunca los hemos visto como un simple entretenimiento, sino como un elemento de gran influencia en la correcta evolución y desarrollo de los más pequeños”. No obstante, en IPA alertan acerca de las dimensiones del juguete entendido como ‘medio para’: “El juguete sigue siendo el mediador entre el jugador, el entretenimiento y el aprendizaje, esa fue y es su función principal, es inevitablemente formador. Sin embargo, hoy hay una tendencia a distinguir los juguetes por sus supuestas funciones ‘instructivas’. Son los llamados juguetes didácticos o educativos. Se trata de un fenómeno que es consecuencia de un fenómeno global basado en miradas que descartan la singularidad del jugador y entienden el juego ‘como medio para’ y no como fin en sí mismo”.

Desde Dra. Educativa explican el por qué del rol actual de los juguetes y cómo es que la industria, en toda su cadena, desde el desarrollo de la idea y la fabricación de prototipos, hasta su producción en serie, difusión y venta, alcanza aspectos cada vez más sofisticados: “Históricamente no se daba importancia al juego de los niños ni se prestaba atención a los juguetes que se ofrecían. Hoy, y por el aporte de disciplinas como la psicología infantil, la psicopedagogía y los avances científicos, los fabricantes tienen en cuenta el desarrollo de los niños porque también se sabe más acerca de este, y por eso se asesoran para brindar un producto pensado para cada edad y momento evolutivo”.

También para Di Capua y Viñas: “Tanto la psicología infantil como la psicopedagogía, al estudiar el desarrollo de los niños y las etapas del juego, influyeron en el diseño de los juguetes, y por eso hoy se tienen en cuenta conductas que el niño va adquiriendo y le son beneficiosas y se busca ofrecer productos que contribuyan al desarrollo de estas”.


Estimulación y juego

En este escenario, los productos de estimulación temprana, dedicados a los más chiquitos, son ‘la estrella’. “Los juguetes de estimulación temprana colaboran en el desarrollo cognitivo, sensorial, motriz y emocional de los bebés, son un complemento del afecto y de la estimulación que instintiva y naturalmente cada mamá o papá, o también otro niño, puede ofrecerles a los bebés, claro que de ninguna manera reemplazan lo vincular, lo relacional y lo afectivo de las relaciones interpersonales”, cuentan en Tiny Love, y agregan: “Cuando hablamos de estimular, hablamos de poder ayudar, acompañar y enriquecer las adquisiciones de los niños desde su etapa de bebés para que su crecimiento sea placentero, divertido, para brindar seguridad a sus logros adquiridos de manera de sentar bases para los próximos. El objetivo de la estimulación es ayudar al bebé a que despliegue sus potenciales y aptitudes, no es fomentar acciones antes de tiempo”.

Para los profesionales de IPA: “El término estimulación tiene una connotación algo manipuladora respecto del jugador, concibiéndolo como objeto más que como sujeto activo que interacciona con el juguete. Hay juguetes que limitan cuando son demasiado dirigidos. Habría que cuestionarle a los jugueteros, en esos casos, la categorización de ‘estimulación temprana’. Si prefabricadamente se busca limitar los aprendizajes que se quieren provocar con un juguete es más que probable que, al no aparecer fluidamente, no provoquen el efecto esperado. Pero aún los que no son rígidos, los que estimulan multidireccionalmente, no estimulan per se: dependen de la actitud del jugador. Y aquí tiene mucho que ver la calidad de la presencia de los adultos que juegan con él”.

También para la licenciada Bietti: “Los juguetes de estimulación son útiles en tanto se los utilice de manera adecuada. Lo importante es observar a los chicos, identificar sus necesidades, gustos, dificultades e intereses. El juego es más rico si los padres se involucran y dedican tiempo a observar y jugar con sus hijos”.

Jugar es un derecho, de todos. El impulso lúdico es inherente al hombre, su despliegue permite desarrollar la imaginación y estimula la creatividad, es anterior incluso a la cultura, es siempre y en todo lugar. Libre y espontáneo, el juego no tiene, por lo mismo, herramientas únicas.
Museo del Juguete Argentino

En el marco de la 1era. Fiesta Nacional del Juguete, en julio de 2006, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete presentó uno de sus más anhelados proyectos: el Museo del Juguete Argentino. Con el objetivo de dar forma a una institución que guardara la memoria de la industria y permitiera a la vez un contacto estrecho con la comunidad a través de actividades de promoción cultural, educativa y social, Fernando Perini, Carlos Ruibal, Daniel Dimare y Claudio Lomenzo, miembros de la Cámara, pensaron en el Museo que hoy es una realidad cada vez más cercana. “La idea es que el Museo represente por un lado a la industria, pero que hable también de los niños argentinos, de los modos de crianza y educación a través de los años. Porque un museo de juguetes es un espacio privilegiado para pensar a los niños de todos los tiempos, un lugar donde se despliegan las infancias vividas y los modos de entender el mundo de cada sociedad en cada época.”, explica Daniela Pelegrinelli, quien junto a la licenciada Silvia Tabakman, fue curadora de la muestra que, a modo de adelanto, se ofreció al público en la Fiesta.

Los fundadores del proyecto Museo comenzaron la tarea reuniendo juguetes cada uno por su lado, algunos los compraron, otros los recibieron por donación de ex fabricantes, distribuidores, amigos y familiares. En algunos pocos años llegaron a reunir unos 400 juguetes que hoy conforman el fondo museístico del proyecto. El objetivo es que el Museo se convierta en un sitio de interés para maestros, industriales, jugueteros, historiadores, diseñadores, pedagogos, coleccionistas, y, principalmente, para los niños.


• Por más info:
Equipo de profesionales del laboratorio IPA:
Lic. Alejandra Rabuini (directora), Lic. Paulette De Raco, Prof. Daniel Carvajal, Lic. Stella Faulin, Lic. Cecilia Monti, Lic. Alejandra Motta, T. O. Viviana Susena. laboratorio@ipaargentina.org.ar. 4342-8379.
Dra. Educativa. www.draeducativa.com.ar. 4789-0009.
Cámara Argentina de la Industria del Juguete. 4922-1537/6169.
Giro Didáctico. www.girodidactico.com
Tiny Love Argentina. www.kiddy-ar.com
Imaginarium. www.imaginarium.info

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