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01-08-2011 |

Notas y Entrevistas - Televisión infantil

La chica de los rulos de oro

En 2011, María Eugenia Molinari celebra veinte años en la pantalla chica, trabajando para los chicos. Y se le animó, una vez más, al teatro. Esta vez con un espectáculo integral que es, a la vez, un homenaje a la artista de su propia infancia, María Elena Walsh.

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Por Marisa Rojas



María Eugenia Molinari acaba de terminar una nueva función de El Reino de María Elena Walsh, el espectáculo de Rubén Roberts que protagoniza junto a Katie Viqueira en el Teatro Premier. Está exhausta, toma mucha agua, respira profundo y se dispone, con su mejor sonrisa, a la charla con Planetario.

María Eugenia es, en persona, mucho más linda y simpática que en la tele. “Estoy cansada, sí, pero contenta, feliz”, dice mientras comienza a relajarse en su camarín. “Esto es muy importante para mí. En lo personal, porque María Elena Walsh marcó mi infancia. Y en lo profesional porque hace veinte años que estoy trabajando para chicos. Empecé muy chica, a los 17 años, y ahora con este espectáculo se está cerrando una etapa muy buena”.

Me decías que empezaste siendo muy chica, ¿qué recordás de esos comienzos en El agujerito sin fin con Julián Weich?

Me acuerdo que estaba en el colegio todavía, terminando 5º año. Y que nunca imaginé que iba a trabajar en televisión. Estaba en una etapa crítica, terminando el colegio y definiendo qué iba a estudiar. Yo pensaba en veterinaria porque me gustaban mucho los animales, me encantaban; pero también me interesaba arquitectura, aunque en realidad no tenía nada claro. Y encima tenía esa presión de sentir que eso iba a ser para toda la vida. Así llegué al casting de El agujerito…

Pero ya habías incursionado en la televisión, de algún modo, a través de la publicidad…

Sí, yo había hecho publicidades a través de una castinera que tenían Marta y Alicia Betoldi. Ellas me convocaban siempre por mis rulos, por mi pelo. Yo hacía muchas publicidades de shampoo, pero nada más. Un día me contaron del casting del 13 y yo lo conté en mi casa. En realidad, le debo a mi mamá el haber ido porque yo no estaba muy segura pero ella se ofreció a acompañarme. Yo era muy tímida de chica, usaba anteojos… Me acuerdo que el día del casting lo vi a Julián (Weich) y para mí él era Beto, de Clave de sol. La cuestión es que hice el casting y al tiempo me llamaron. Yo siempre digo que le debo el ingreso a la tele a mis anteojos porque cuando hice el casting tuve que leer. Entonces me puse los anteojos, porque no veía nada en ese entonces… Ahora sí, porque después me operé. Pero el tema fue que el productor me dijo si no podía hacer todo el casting con los anteojos… y yo me quería morir! Porque si había algo que había hecho toda mi vida era salir del colegio y guardarlos.

Pero de repente, cambió la historia…

Totalmente. Me llamaron, me dijeron que estaba elegida pero que salía con anteojos. Algo que yo escondía todo el tiempo de repente lo tenía que mostrar, ¡y por televisión! Fue muy fuerte. No tenía idea de dónde estaba ni qué estaba haciendo. Fue parte de la inconsciencia total de los 17 años. Igual, éramos varios los inconscientes, porque después se sumó Prol (Esteban), llegó Marcovsky (Pablo), estaban también Nancy (Dupláa) y Morgado (Claudio). Y así arranqué en la tele. Después empecé a notar que me gustaba, que me sentía cómoda y empecé a trabajar cada vez más. Al mismo tiempo estudiaba. Me anoté en Relaciones Públicas, después en Periodismo… pero al poco tiempo dejé esa carrera también. Y seguí en la tele, después vinieron Cablín, Pulgas en el 7, Playhouse Disney.

Y Zoobichos. Mencionaste antes que te gustaban mucho los animales, ¿cómo influyó esto en tu carrera televisiva al frente de ciclos para chicos?

Siempre me gustaron mucho los animales: tengo dos perros, una pecera... De chica le caía a mi vieja con pajaritos, hámster… Si hubiera podido le hubiera caído con un ratón. Mi infancia fue muy de estar en contacto con la naturaleza, rodeada de animales, me debe venir de ahí el gusto por los bichos, de los veranos que pasaba con mi familia en el campo en Bolívar. Creo que por eso también disfruté mucho un ciclo como Zoobichos. La idea original fue mía y de Andrea Valido. Fue algo que me encantó hacer y que quisiera volver a hacer. Con Mariano (Peluffo) fueron tres años en los que hicimos mucho piso y con Darío Lopilato, con quien hicimos temporada este año, también fue muy divertido. Creo que es una propuesta diferente que le da cierto aire fresco a la televisión.

Empezaste en la tele sin saber de qué se trataba pero te gustó, y te quedaste; comenzaste trabajando para el público infantil y luego hiciste todo un camino conduciendo programas para ese mismo público, ¿todo eso fue por elección?

Nunca fue algo de la cabeza, algo pensado, decidido en términos de ‘ahora voy a ir por este camino’, no. Es cierto que, aunque también hice cosas para grandes, como Rutas Argentinas y algunos programas para afuera (como un reality para Animal Planet, donde trabajamos con familias que quieren adoptar perros), la verdad es que siempre me terminan llamando para hacer cosas para chicos. Y yo me siento cómoda trabajando para los chicos, me gusta, tengo feeling con el público infantil. Entonces, ¿por qué me voy a correr? De hecho, yo creo que en la vida hay que hacer cosas con placer. Por supuesto que no siempre he estado en la televisión. También me he dedicado a otras cosas, porque uno obviamente tiene que vivir y el medio suele ser complicado. Eso es lo que a veces te joroba cuando empezás siendo tan chico. La tele te come. Y si vos no tenés todavía tu personalidad formada y no entendés que los valores no pasan por si aparecés más o menos en la pantalla, la cosa puede ponerse difícil. En cualquier caso, si no tenés trabajo, la dignidad se te va al demonio, pero si tu trabajo es la tele, estar o no en la pantalla puede confundirte. Si vos no tenés claro que es un juego, que tiene sus reglas, y que esas reglas son así, te pega mal.

¿Qué observás de diferente entre el público de tus comienzos y el actual? ¿Qué cambió en el público infantil en estos veinte años?

Ahora son mucho más despiertos, son mucho más rápidos, por otro lado tienen tanta información de la tele, de la compu, de la música, vienen con una vuelta más. No digo que sean más piolas, pero sí que son más rápidos. Hoy los chicos se pueden sentar a hablar con un grande y no se sienten tan pequeños, eso de ‘grandes y chicos’ ya no es tan así.

A veinte años del inicio de tu carrera, ¿hay algún estilo de programa o lenguaje que te gustaría interpretar para el público infantil en la tele, así como hoy en teatro hacés El reino…?

A mí me gustó mucho lo que hacía Dady Brieva en Agrandadytos: me gustó verlo a él cómo se vinculaba con los chicos, me gusta ese espacio donde se escucha la cabeza de los niños, qué piensan, qué imaginan, esos diálogos a la vez muy reales y muy surrealistas también. Y estoy descubriendo que me gusta ser parte de espectáculos completos como El Reino… donde hay música, hay baile. Y también me gusta mucho el humor, trabajar desde y con el humor, en el caso de los espectáculos para chicos, cuando el humor sirve, además, para incluir al grande.


MARÍA EUGENIA EN EL REINO DE MARÍA ELENA


El reino de María Elena Walsh es el nombre del espectáculo que, con dirección de Rubén Roberts y coreografías de Alejandro Levin, María Eugenia protagoniza en el Teatro Premier junto a Katie Viqueira y un elenco de muy jóvenes y simpáticos bailarines. Una obra donde conviven, con la fantasía y el humor, los personajes más emblemáticos de las canciones de María Elena Walsh. Se trata de un espectáculo que surgió al calor del éxito de visitas en YouTube –y de venta en la calle- de Los videoclips de María Elena, lanzados en 2009 por la compañía Leader Music, combinando la poesía de la inigualable artista con la animación 3D.

El reino de María Elena Walsh. Teatro Premier. Av. Corrientes 1565. 4374-2113.
Sábados, domingos y feriados 17 hs.  Desde $ 60.


PLANETA MOLINARI

María Eugenia Molinari nació y creció en la ciudad de Buenos Aires, aunque pasó muchos veranos de su infancia en un pueblo de la provincia: en Bolívar. De aquellos tiempos de vacaciones en el campo guarda lindos recuerdos y, muy especialmente, su amor por la naturaleza y los animales.

Cuando todavía no había terminado la secundaria, María Eugenia participaba –junto a Julián Weich, Esteban Prol, Nancy Dupláa y Claudio Morgado- de El agujerito sin fin, un programa que durante los años ‘91 y ‘93 se emitió por la pantalla de Canal 13, convirtiéndose en un hito en la historia de los programas para chicos. Fue conductora de la primera señal televisiva argentina exclusivamente pensada para chicos: Cablín; y también de Pulgas en el 7 y Caja rodante (por Canal 7),  Zoobichos (por Telefé) y, junto a Diego Topa, del bloque para chicos preescolares Playhouse Disney (por Disney Channel).

En teatro, participó de las versiones teatrales de Cablín y Pulgas… y en 2009 protagonizó Alicia Rock, de Héctor Presa. Actualmente, conduce, junto a Martín Jáuregui, 60 años: cómo lo voy a olvidar, un ciclo que repasa la historia de la televisión argentina a través de la pantalla de la Televisión Pública. Y en teatro, protagoniza el musical infantil El reino de María Elena Walsh.

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