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01-10-2017 |

Notas y Entrevistas - Literatura infantil

La libertad creativa

Autora, ilustradora, música, creadora de un estilo propio, inconfundible. Con el humor irreverente como herramienta, Isol aborda el mundo desde la perspectiva de los niños. Invita a volver a pensar el porqué de las cosas. Juega en ese terreno híbrido entre la literatura y la plástica que es el libro-álbum. Y en octubre, llega a la televisión.

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Por Fernanda Martell
Fotos: Prensa CCK / Prensa Pakapaka – Vanesa Palacio 



En el universo de Isol no hay lugar para “niños modelo”. Sus personajes son cuestionadores, tienen inseguridades, sienten que “no encajan”, se preguntan acerca del mundo, y sus reglas. “Son niños normales”, explica Isol, autora e ilustradora que lleva más de 20 títulos publicados y traducidos a 16 idiomas. Su obra es fresca, original, disruptiva. Abre nuevas formas de mirar, con desenfado, humor y ternura.

Su ingreso al mundo del libro-álbum fue con Vida de perros, publicado por Fondo de Cultura Económica en 1997. Isol lo presentó a un concurso y el jurado no lo premió porque consideró que sus personajes “estaban muy locos”. Sin embargo, el editor Daniel Goldin no dudó en publicarlo. Desde entonces, Isol no ha parado de crecer y de cosechar reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Astrid Lindgren, uno de los más importantes galardones de la literatura infantil a nivel mundial, en 2013. Hoy, 20 años después de la salida de su primer libro, Isol está a punto de estrenar una serie televisiva en Pakapaka protagonizada por uno de sus más entrañables personajes: Petit, el monstruo.

Entre los últimos detalles de la serie, la creación de un nuevo libro (que se va a titular Imposible), las presentaciones con su banda SIMA (sí, también es música) y el cuidado de sus dos niños pequeños, Isol se hizo un momento para compartir una charla generosa con Revista Planetario.


Qué es lo que te atrae del universo de la infancia? 

La mirada del niño confronta con lo que es más conservador en el mundo adulto. Los niños tienen una mirada más creativa, más inquisidora, más sensible. Te hacen volver a pensar cuáles son las reglas de este mundo y para qué están. Muchos temas, encarados desde algo muy chiquito, quedan más expuestos e interesantes desde esa perspectiva. Son cosas que a mí me conmueven. Pero también mis libros son para reírse. A mí me parece que el humor ayuda.

¿Cuánto de la Isol niña hay en tus libros?

Yo tengo muchos recuerdos de mi niñez, de cómo yo sentí las cosas. Por ejemplo, yo sentía que mis padres no eran como debían ser. Eran más bohemios, y a mí de chica eso me angustiaba e hice un libro que es gracioso, Secreto de familia. Soy una adulta la que lo hace, que por suerte pudo procesar las cosas, pero nunca me alejo de la perspectiva de los niños, nunca los juzgo… trato de no juzgar a ninguno de mis personajes. Siempre que alguien te diga lo que tenés que pensar acerca de un personaje es un aburrimiento.

Tu obra parece moverse en ciertos márgenes de la literatura para niños. ¿Qué es lo que te interesa contar?

No te podés plantar en qué es lo que querés contar. Tenés que estar dibujando, haciendo historias, a mí se me ocurren esas, no se me ocurren otras. Son las que me entusiasman y me dan risa. ¡Una historia moralista no me gusta! Cuando sos adulto tampoco te gusta un libro que te diga qué es lo que tenés que hacer, un libro que te baja línea. En principio, no es buena literatura. Yo trato de hacer un libro que esté bueno, como obra literaria y plástica.

Tus libros son editados como infantiles, pero también interpelan a los adultos.

Por suerte. Yo trato de que a mí me interpelen también. Que no sea una bobada. El misterio de las cosas, en su base, creo que es el mismo para todos: la muerte, el amor, el sentirse solo, la violencia… Sí, vos podés saber que si metés tal cosa un nene no lo va a disfrutar porque no va a entender de qué estoy hablando. En mi caso es muy intuitivo, no tengo que cercenar nada para hacer un libro. Algunos me salen mejor, otros peor, pero trato de que queden abiertos. Por ejemplo, Petit, el monstruo es un libro que no dice al final lo que está bien, lo que está mal, esta es la posta. Justamente habla de eso. Si yo lo cierro, ¿qué libro hago entonces? Ya existen esos libros. Son manuales de conducta. Y justamente lo que queremos es que uno pueda tener su propio criterio y repensar algunas cosas, ¿no?

Quebrás cierta lógica binaria muy extendida en la industria cultural, que define lo bueno y lo malo, los héroes y los villanos.

En todos lados, no solo en la industria cultural, en los medios, en la gente… Porque te da muchas seguridades esa lógica binaria. A mí de chica me daba bastante angustia no tener certezas, después me di cuenta que eso también era una fuerza, que había que bancársela. Me parece que hay que mantener cierta frescura al enfrentarse a las cosas. Si vos ya la tenés clara en todo, ahí hay una defensa que hace que no te vuelvas a sorprender. Y hay algo de estar abierto, de tener cierta compasión por las miserias ajenas y propias…

¿Cómo sería eso?

Por ejemplo, Petit. Yo le digo a todo el mundo: “Petit es como cualquiera”. A veces podemos hacer cosas terribles. En general tratamos de hacer cosas buenas pero a veces no nos salen y hay que tomárselo a risa y ver eso en el otro también.


UNA MANERA DE VER EL MUNDO

¿De qué vertientes se nutre el mundo de Isol? 

Hay algo que hizo María Elena Walsh con sus canciones que es una gran influencia: un lenguaje muy juguetón, esquemas de folklore real, una cultura que ella tenía y que es volcada con sensibilidad y mucho humor. Después hay ilustradores, el humor gráfico de acá siempre me pareció brillante. Cuando era chica mi primo tenía una colección increíble: Fontanarrosa había hecho La Ilíada y Caloi tenía unas cosas con tango… Mafalda también, ¡Quino! Toda esa gente me encantaba. Leí mucho, mis viejos tenían una biblioteca buenísima y nos daban libros medievales, japoneses, mezclados con los cuentos de Pipo Pescador. También de chica vi muchos libros de arte, no solo académico sino de art brut, más salvaje. Y todo eso eran distintas formas en que se pueden hacer las cosas, muchas maneras de mirar el mundo.

Tu manera de mirar el mundo es un estilo personalísimo. Tanto, que uno puede ver cualquier página de tus libros al azar sin dudar que son tuyos.

Sí, pero me costó también. Porque uno quiere agradar, hacer lo que está bien. Yo cuando encontré la mía fue cuando empecé a ponerle texto a los dibujos. Y en los Cuentos de Polidoro (N.de R: Colección del Centro Editor de América Latina) yo tuve una marca muy fuerte. Estaban Sábat, Napoleón, Ayax Barnes, de grande los volví a tomar y me di cuenta que tenía un montón de criterios que venían de esas lecturas de infancia. Es muy fuerte como te marca. Uno está buscando desde muy chiquito lo que a uno le gusta, es muy impresionante eso.

Y ahora vos estás apareciendo en la lista de referentes de nuevos autores.

Sí, gente que hace cosas muy diferentes a las mías me menciona como referente y eso me encanta porque lo que se contagia es una idea de hacer con cierta libertad. Y eso es lo que no se puede copiar.


DEL LIBRO A LA PANTALLA

Una de tus creaciones da el salto a la pantalla chica. ¿Quién es Petit? ¿Y cómo llega a la tele?

La idea surgió del director de cine Hernán Guerschuny. Yo le regalé el libro y se le ocurrió que estaba bueno hacer una serie. Cuando me lo dijo me pareció una locura. Se asoció con Pájaro, que son de Chile y hacen re buenas animaciones, fueron haciendo cosas y me convencieron, ¡me gustó! Trataron de mantener mi línea, mi estética, obviamente hay cosas que hay que cambiar, pero soportaron mis correcciones y de a poco empezamos a trabajar todos juntos. Con los guiones está Fer Salem, que hizo Zamba y es un groso, pero entre todos teníamos que encontrar quién era Petit, qué era lo que nos divertía de él. Petit en la serie es un niño que mira el mundo con una frescura que le hace preguntarse cosas: por qué los humanos no hibernamos, por qué se caen los dientes y hay que entregárselos a un ratón... Va a esa cosa más creativa, que es lo que a mí me gusta de los nenes, de volver a preguntarse sobre lo establecido.

O sea que estás muy involucrada con el desarrollo de la serie

Sí, estoy leyendo guiones, hice la música de la serie y me divierte porque es algo nuevo. Es algo hecho en conjunto, que tiene mucho mío y también mucho de otras personas.

¿Qué te aportó como artista esto de abrir el juego? Porque si bien ya trabajaste con otros artistas, en este caso es todo un equipo.

Te ayuda a volver a pensar lo que estás haciendo. Al tener que justificar tus elecciones, las volvés a pensar. A mí me deja tranquila saber que tengo algunas cosas claras respecto a mis personajes y las puedo explicar. Eso es interesante. Me gusta trabajar en equipo, el estar en una especie de engranaje te pone las pilas. Porque para trabajar uno por su cuenta hay que hacer un esfuerzo de voluntad alucinante, más si trabajás en tu casa como yo, con dos nenes. En cambio si te dicen “mirá que para mañana tiene que estar el guión”, en este momento a mí me ayuda, me pone un norte.

¿Estás conforme con el resultado?

Sí, yo creo que va a quedar buenísimo. Tiene mucho nivel, es divertido, aparecen nuevos personajes…

¿Imaginás a otros personajes tuyos haciendo el mismo camino de Petit?

Yo ni me imaginaba esto. Yo voy paso a paso. Y la vida me ha sorprendido para bien, siempre.

De la publicación de tu primer libro a hoy pasaron 20 años, ediciones en todo el mundo, importantes premios internacionales… ¿qué cosas cambiaron y qué cosas permanecen en la Isol autora?

Digamos que mi autoestima está perfecta (ríe). Estoy tan tranquila con quien soy, con lo que hago, no necesito más. Sigo haciendo lo mismo. Sólo necesito organizarme para aprovechar todas las oportunidades que tengo. El gran premio para mí es que a la gente le guste lo que hago, que a los pibes les guste, eso es lo más. Y que con algo que a vos te parece divertido, a todos los demás les pase lo mismo, hace que sienta que no estoy loca ni estoy sola.



 

LAS AVENTURAS DE PETIT 
Publicado en el año 2006, Petit, el monstruo cuenta la historia de un niño bueno y malo, que está lleno de preguntas y que quiere un manual de instrucciones que le aclare sus dudas. Desde el mes de octubre, este personaje llega a la pantalla de Pakapaka con Petit, la serie. Un conjunto de 27 capítulos que amplía el universo del libro con las más curiosas preguntas: ¿Se puede ser invisible? ¿Existe un ratón robadientes? ¿Por qué las princesas son taaaaan rosas?

Además, en el Espacio para la Infancia del CCK está Petit, la muestra. Una exhibición interactiva en la que Isol trabajó junto a la escenógrafa Mariana Tirantte y que cuenta con cabinas para contar secretos, gabinetes de sueños, pantallas en las que cada niño proyecta su propio monstruo y módulos dedicados a la producción de la serie, desde el storyboard a la edición, pasando por la animación y las voces.

Petit, la muestra puede visitarse los sábados, domingos y feriados de 14 a 19 hs. Sarmiento 151, 3° Piso. Gratis. Más info: www.cck.gob.ar / www.pakapaka.gob.ar

 


 

PLANETA ISOL 
Escritora, ilustradora, música, Marisol Misenta (Isol) es una artista polifacética que se niega a encasillarse en una definición. “¿Para qué? Cierra lo que el otro va a esperar de vos”.

Nacida en Buenos Aires en 1972, tuvo acceso desde niña a una biblioteca inspiradora y a las historietas que, desde Tío Rico a Mortadelo y Filemón, pasando por Ásterix y, en la adolescencia, la revista Fierro, conformaron su mirada personal del mundo. Hizo el Magisterio en Bellas Artes en la Escuela Nacional “Rogelio Yrurtia” y fue parte del mundo del cómic independiente, contracultural, en el que editaba sus propios fanzines. “Hace poco encontré historietas viejas mías, tenían algo un poco negro, pero ya la estética era muy parecida”.

En 1997 publicó su primer libro-álbum, Vida de perros, al que siguió una veintena de libros traducidos a 16 idiomas. Entre los lugares más locos en los que se editó su obra menciona a los países árabes y China. También ha ilustrado libros de otros autores, desde Jorge Luján a Paul Auster. Y recibió numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos, el Astrid Lindgren Memorial Award (ALMA) entregado por el gobierno de Suecia en 2013, uno de los mayores galardones a la literatura infantil a nivel mundial.

Más info: www.isol-isol.com.ar / En Facebook: ISOL

 

 

 

Tags: Isol, Pakapaka, libro-álbum, literatura infantil, Premio Astrid Lindgren, Petit

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