Agenda


Hoy, Domingo 17 de Noviembre

ver día completo

Separador

01-05-2004 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Los chicos quieren Rock

Luego de casi seis años de presentarse en distintos escenarios y con dos discos editados hasta el momento, los “Papando Moscas” están decididos a llegar al público masivo. Para saber cómo un grupo de rock para chicos llega a plantearse estos desafíos, Planetario, la guía de los chicos entrevistó a Gustavo Libedinsky, voz y alma mater del grupo.

Comentar

Por Ariel Saidón



Se acercaba el Día del Niño de 1998 cuando un desprevenido maestro de música recibió un llamado inesperado. Un amigo que trabajaba en el Hard Rock Café de Buenos Aires lo invitó a tocar en vivo los temas de un disco que había grabado para una escuela. Entusiasmado, el maestro en cuestión convocó a sus compañeros de Jorgito y sus alfajores, la banda de rock y funk en la que era percusionista, para que lo acompañaran.

“Dos ensayos, pasamos los temas y tocamos”, recuerda hoy Gustavo Libedinsky, líder de Papando Moscas, el grupo de rock para chicos que ya cuenta con dos discos en su haber y más de 300 presentaciones en teatros, pubs, eventos, clubes y programas de televisión.

Después de ese primer show (y sus repeticiones), con una convocatoria que superó todas las expectativas, decidieron darle forma al espectáculo y volver a presentarse al año siguiente. Pensaron números actuados para presentar cada tema y se lanzaron al ruedo.

En 2000 las canciones que había creado aquel maestro de música para trabajar con los chicos fueron el punto de partida para el primer disco de la banda, Mi Primer Rock, editado en forma independiente. Después vinieron los contactos con algunos productores, la profundización del trabajo actoral, nuevas canciones y, en 2003, la edición de Sacando Canas Verdes, esta vez en manos de una discográfica (RGS Music).

Este año apuntan a llegar a un público cada vez más masivo, agrandar la producción de sus espectáculos y contactarse con productoras de televisión para empezar a proyectar su propio programa. “Para las vacaciones de invierno, tenemos la idea de agrandar el formato del show. En principio sería el mismo espectáculo pero la idea es mixturar un poco con cosas del primer disco. Hacer un Sacando Canas Verdes 2, cuenta Libedinsky, voz principal de la banda y compositor de la mayoría de los temas.

Pero Sacando Canas Verdes ya lo habían presentado en Niceto, el año pasado, y después en el Centro Cultural de la Cooperación.

Sí. Al show que hicimos el año pasado tuvimos que hacerle algunas modificaciones para adaptarlo a la sala del teatro. Porque escénicamente es otra historia el ámbito del pub o la disco, que es en donde nosotros habitualmente estamos más cómodos, que el del teatro. En un lugar como Niceto o el Hard Rock, todo hace al show. No está focalizado únicamente en el escenario. Hay otras cosas que pasan y que también hacen al espectáculo. Y la escenografía está hasta en la puerta de entrada. En cambio, en el teatro no. La sala está oscura, las luces están puestas en el escenario y eso implica un laburo en la puesta de otra forma. Son formatos distintos, los dos interesantes.

¿A qué cambios apuntan con la nueva producción?

El concepto es el mismo, lo que va ser muy distinto es el impacto visual. Estamos hablando de hacer efectos especiales, trabajar con pantalla gigante… Queremos darle un formato, no de estadio, pero sí de una cosa intermedia. Y la idea es hacer un teatro grande. Porque nos damos cuenta que el punto flojo de Papando está en la producción. El sonido de la banda, la música, el show en sí se lucen y la producción se queda. Es lo que pasa siempre que uno mejora mucho un aspecto: el que no estaba tan bueno se queda un poco atrás y por ahí se nota. Creo que estamos dando los pasos lógicos, desde que empezamos el crecimiento de la banda fue sostenido.

También tuvieron su crecimiento en el tema discográfico, de la producción artesanal a la industria discográfica…

Sí. Mi Primer Rock fue independiente. Pero hicimos dos versiones: primero copiamos compact por compact, pegándole a mano la estampita, hasta que pudimos juntar unos manguitos para hacer una edición más decente y mandar a imprimirlos. Cuando ya teníamos la segunda versión, con más canciones, apareció RGS con una oferta para distribuirlo. Y en Sacando Canas Verdes ellos se metieron en la producción, bancaron la grabación y eso nos facilitó la tarea.

Estamos muy contentos porque pudimos laburar con la gente que teníamos ganas. Grabamos con el ingeniero de sonido de Charly García, invitamos a Claudia Puyó a hacer unos coros, y estuvo el “Gonzo” Palacios, el saxofonista de los Twist, haciendo un solo. También estuvo Fernando Beckerman, el “Lechu”, quien no creo que haya grupo infantil por el que no haya pasado.

¿Por qué Rock?

Porque nos identifica, porque nos criamos con esa música. Yo, al menos, desde los 10 o 12 años que escuchó Queen, Serú Giran… Digamos que es la música de nuestra infancia también.

¿Y por qué para chicos?

Es la resultante de muchos años de laburo en los colegios. Porque si bien no tiene nada que ver el espectáculo con la labor docente hay un punto en común que es el histrionismo, la onda y el repertorio. El primer disco está hecho con canciones que se fueron juntando con tiempo de laburar con pibes. El material de canciones que circulaba no me convencía, no me identificaba. Entonces me costaba mucho. Porque para mí lo más importante siempre fue transmitirle a los pibes lo que a uno le apasiona. De esa manera se genera un vínculo más fuerte. A partir de ahí, es que empecé a buscar material y me puse a componer.

¿Pero tus clases son también de rock?

No, para nada. Pero el disco tampoco es sólo de rock. Tiene una instrumentación y una estética 100% rockera, pero hay un surtido de ritmos y melodías por todos lados. Lo que rescatamos es el valor de la canción. Después, la forma de vestirla está en el sentir la música de cada uno. Nosotros la sentimos así.

¿Cómo surgen los temas para las canciones?

De experiencias, de mirar, de chistes, de diversión. Y del contacto con los pibes sobre todo. Pero no es una observación pasiva de un adulto que mira a los niños, sino de un adulto que puede jugar con ellos y encontrar el código en común. Porque todos tenemos un niño adentro, sólo hace falta remitirse a la propia infancia. Por ejemplo, la canción "Ufa, estoy aburrido" cuenta la historia de un pibe que no quiere ir a la escuela y se pone papel secante para dibujar una fiebre. ¿Quién no lo hizo alguna vez?

Además de las canciones propias, en los dos discos incluyeron un cover…

Sí. En el primero fue "La reina de la canción", y en el segundo "El extraño de pelo largo". Para el próximo ya tenemos varios, que fuimos sacando del cofre de la abuela. La idea es rescatar viejos temas que marcaron época, en los primeros tiempos del rock en castellano.

Desde tu punto de vista, ¿qué caracteriza a la música para chicos?

Yo estoy cada vez más convencido que la música para niños no existe como tal. Creo que hay música, en forma universal. Por lo menos en la forma que nosotros encaramos las canciones para chicos, tanto en la instrumentación como en los arreglos y en las melodías no nos metemos tanto con las características del género infantil, sino que eso está dado por las historias que cuentan.

Se puede decir que son canciones que tienen una forma más sencilla. En el sentido de que tienen la estructura clásica de estribillo - puente - estrofa - estribillo con melodías que no superan una determinada cantidad de grados de la escala y un montón de cuestiones técnicas. Pero, si uno lo piensa desde ese lado, trendríamos que decir que el pueblo es infantil. Porque los grandes hits, y hablamos desde Los Beatles, son melodías sencillas, pegadizas y todo. La música más “difícil” es erudita. Pero creo que son todas cuestiones prejuciosas, no?

¿Cuál es el objetivo de Papando Moscas? ¿Sueñan con estar en las grandes carteleras?

Sí, por supuesto. A nosotros nos interesa llegar a la televisión, con un programa propio, por ejemplo. Habiendo recorrido un camino y con un camino para recorrer. Eso es lo que proyectamos hoy. Quizás en algún momento digamos: hasta acá llegamos, este es nuestro techo. Pero ahora estamos atrás de ese objetivo, de poder llegar a la mayor cantidad de gente posible, recorrer el país…

El objetivo es seguir creciendo a lo “Mostaza” Merlo, paso a paso. No hay apuro, no hay pausa. Nos interesa ser masivos, pero no a cualquier costo.


Planeta Papando

El grupo se armó casi por casualidad, cuando fueron convocados a tocar en vivo en el Hard Rock Café para el Día del Niño de 1998. La gran afluencia de público los incentivó a repetir el show en varias oportunidades. De a poco, el espectáculo fue adquiriendo su propia identidad y los temas, originalmente pensados como material didáctico, tomaron su propio peso.

Músicos que vienen del ambiente del rock, pero que además son maestros en escuelas y jardines de infantes; el contacto con los chicos y las ganas de compartir con ellos la música que les gusta los llevaron a juntarse para armar la primer banda de rock para chicos.

Con un sonido y una estética 100% rockera, sus discos y espectáculos transitan por diferentes géneros musicales como el rap, dixieland, blues, rock’n roll, bossa nova, entre otros. Utilizando el humor para referirse a situaciones cotidianas de la vida de los chicos, las canciones hablan de las pocas ganas de bañarse, los amigos, los miedos y el aburrimiento


Maestros y artistas

Tanto Libedinsky como sus compañeros de banda son docentes de música en distintas escuelas y jardines de infantes.

¿Cómo conviven o cómo se complementan el docente y el artista?

Tienen muchos puntos de contacto. Creo que el código de Papando Moscas es el código mío. Todos los integrantes de la banda manejamos un código en común en la vida. Y no es caprichoso. Casi yo diría que es una cuestión biológica, una toma de posición frente a un montón de cosas y creo que eso se transmite también desde el lugar del docente. Por supuesto, en una clase hay una planificación y actividades. Pero esas son herramientas.

A mí me parece muy interesante que convivan docente y artista. Ser un buen artista no implica ser un buen docente, tampoco. Pero si hacés las dos cosas estás transmitiendo un sentimiento.

¿Y para ser artista infantil es necesario ser docente?

No lo sé. Me parece que si tenés ese contacto tenés mucho camino recorrido, mucho tiempo ganado. Conocés a tu público, conocés su forma de sentir y de expresarse. El contacto con los pibes alimenta mucho. Aparte las generaciones van cambiando, los códigos de los pibes, las formas de hablar…

Pero además nosotros hacemos un rescate de nuestros códigos. Porque “papando moscas” no es una expresión actual y “sacando canas verdes” tampoco. Son guiños para nuestra generación, que ahora convive con niños.

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador

Notas relacionadas:

2017-05-01 | Música

Música para mirar y jugar

2019-05-01 | Música

Premios Gardel 2019

2010-10-19 | Música

La noche de las disquerías

Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2019 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados