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01-04-2009 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Los clásicos viajan en globo

Improvisando escenarios en los patios de las escuelas, llevan el encanto de los clásicos del teatro universal a chicos de todas las edades. Con una reconocida y respetada trayectoria e importantes premios recibidos, el grupo El Globo se ha convertido en una marca registrada del teatro, bueno y divertido, en espacios no convencionales.

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por Marisa Rojas


La primera vez que nos encontramos para charlar, a mediados del 2004, El Globo contaba una historia de diez años, aunque en verdad hacía apenas uno que se llamaba así. Por entonces, eran cuatro los integrantes de la compañía y uno el actor invitado. Cinco años después de aquel primer encuentro, el grupo conserva el nombre y a tres de sus miembros, pero, además de acumular trayectoria y sumar integrantes, se ha elevado alto por los cielos de las escuelas de todo el país, tanto que hasta llegó a Venezuela y logró aterrizar en la isla de Cuba.


“Es cierto que la historia de El Globo comenzó a contarse hace quince años, cuando bajo el nombre de Eikasía nos presentábamos en las escuelas con Billy, the kid. Ese fue el origen. Pero es igualmente real que hay otra historia que se cuenta desde que en el 2003 adoptamos nuestro actual nombre y, fundamentalmente, en los últimos años en que mucha otra gente muy valiosa se sumó a esta propuesta que tanto ha crecido y que tanto placer nos da. El Globo hoy es un equipo grande, muy, muy grande”, cuenta Alejandro Mazzei, el único integrante de la primera formación de la compañía o, como dicen sus propios compañeros, ‘el más viejo’. Sus compañeros, los que habrán de compartir este nuevo encuentro con Planetario, son Fernando Atias, el segundo en la línea histórica del grupo –se incorporó en el tercer espectáculo, La gran Odisea-, y el ‘recientemente incorporado’, Pablo Palavecino.


En su flamante rol de director de la compañía, tarea que comparte con Mara Poczymok, Alejandro cuenta lleno de felicidad el por qué de la expansión del grupo: “Mara y yo estamos muy contentos y cada día que pasa sabemos que es un paso difícil el que damos, porque al dirigir nos alejamos de la actuación, pero apostamos al crecimiento de El Globo que es algo que nos genera una adrenalina grande. Yo formé parte del elenco original de La comedia de las equivocaciones. Hoy cuando nos vamos de gira lo hacemos con otros actores y realmente es muy placentero eso. Queremos que en las escuelas que ya nos conocen y en las que aún no, sigan disfrutando de esto como si fuera el primer día, por eso este intercambio de integrantes”.


“Es que si esto se volviera rutinario, definitivamente no sería El Globo”, agrega Fernando, mate de por medio, y sigue: “De alguna manera tenemos la suerte de seguir creando, de seguir sumando proyectos, entonces ‘los antiguos’ seguimos trabajando con mucho placer pero desde otro lugar”.


Para Pablo Palavecino, ‘el nuevo’: “Está buenísimo esto de que una misma obra vaya girando y se sumen más funciones pero también otros compañeros de equipo. Yo sé cada noche que a la mañana siguiente haré una determinada obra en un determinado lugar, pero lo que nunca sé es con qué elenco la voy a hacer. Entonces, aunque la base es la misma, la obra se vuelve distinta. Y el desafío es siempre muy importante, sobre todo porque El Globo en todas sus historias trabaja con el humor para los niños, entonces no hay, no debe haber, posibilidad de repetirse, porque los pibes están siempre muy despiertos, exigen mucho, no se pueden hacer las cosas ‘de taquito’”.

El Globo tiene una trayectoria reconocida por su trabajo en las escuelas y por la calidad de sus propuestas. ¿Qué requisitos debe cumplir quien se integre al grupo para continuar y respetar esta historia?


Alejandro: Fundamentalmente, debe ser respetuoso con el trabajo que va a hacer y no subestimar al público infantil. Porque lo que hacemos es teatro, básicamente. Para un público de niños, sí, pero es teatro. Y es un tipo de teatro como otros, no es un género menor. Pero también es importante que quien se incorpore al grupo tenga ganas de laburar al ritmo que implica esto de hacer funciones en colegios, en la Ciudad y en pueblos de las provincias, desde muy temprano y hasta muy tarde. Porque hay que estar arriba a las 7 de la mañana todos los días, con una sonrisa y con la energía para ir a las escuelas a jugar y hacerlo bien, con todo el respeto y la dedicación que los chicos se merecen.


Fernando: En general, los actores que entran a la compañía decodifican inmediatamente esto del juego, de la comunicación con los chicos, de las posibilidades creativas que dan los espacios no convencionales.

En los últimos años también llevaron estas clásicas historias fuera del país. Estuvieron en la Feria del Libro de La Habana y en Venezuela, ¿cómo fue y qué les ha significado esa experiencia?


Fernando: Hoy, en un descanso de un ensayo, hablaba con una compañera sobre las funciones que, por alguna cosa, más nos han marcado y le decía que recuerdo mucho y muy especialmente una función en la que no trabajé sino que ví desde afuera. Fue cuando presentamos El circo de los sueños en un hospital de niños en Cuba. Fue una experiencia única.


Alejandro: Realmente estamos muy agradecidos porque fueron experiencias muy movilizantes, por la predisposición de la gente, por la energía de los chicos.


Fernando: Es cierto esto de que los chicos son diferentes en cada sitio porque sus necesidades, sus historias, sus expectativas no son las mismas. Pero también es cierto que, en el fondo, los chicos son los mismos. Y los ves ahí, disfrutando la historia, y recordás a los espectadores de tu propio país y es muy hermoso. Y claro, siempre confirmamos esto de que los chicos son un termómetro, te dicen lo que sienten, si se aburren se levantan sin problemas y se van, por lo que confirmamos también una y otra vez que hay que jugar con ellos para tenerlos ahí.


Alejandro: Yo siempre que leía eso de la sinceridad del público infantil creía que era una frase hecha pero después, laburando con pibes, me di cuenta que era absolutamente cierto. Si al pibe no le gusta algo se levanta y se va, te lo grita, te lo dice en la cara. Y si le gusta se posesiona con la obra, es el público más ferviente, se pone de pie para aplaudir.

El Globo cuenta con una basta historia como compañía de teatro escolar trashumante, son militantes del teatro en espacios no convencionales. Sin embargo, no se los conoce tanto en los escenarios porteños. ¿Es por esto que en el 2009 han decidido instalarse en una sala de la Ciudad para presentar la última producción del grupo?


Alejandro: Dijiste una palabra que para nosotros es clave, nosotros somos militantes, nosotros hacemos militancia teatral, si tenemos que movernos ahí vamos. Estamos contentos de ir a las escuelas, del viaje a La Habana, del viaje a Venezuela, de recorrer el país, y también tenemos ganas de que la gente empiece a conocer El Globo desde otro lugar, por eso en este mes de abril vamos a estar en el escenario de NoAvestruz con La Aurora… (Ver recuadro).

¿Y qué desafíos les plantea esto de presentarse en un espacio un poco más convencional que lo que suele ser el patio de una escuela?


Fernando: Siempre una temporada teatral es muy interesante. Yo estoy más acostumbrado y me gustan más los espacios no convencionales, sin embargo no dejo de disfrutar de espacios como No Avestruz, que en realidad tampoco es tan convencional porque además es un lugar de amigos. Para mí siempre es placentero trabajar con la compañía y con las obras en todos los lugares en que se pueda trabajar. Claro que el teatro, la sala, cuenta con la magia de las luces y resalta la escenografía, el vestuario y los maquillajes. El teatro es el templo de los actores. Esa es la pequeña diferencia. Pero definitivamente el patio de la escuela también tiene su encanto.

 


Un estreno bien argentino


Presentada ya en escuelas del interior del país, la última producción de El Globo llega en abril al público porteño. La Aurora, chinita linda si las hay, de Gustavo Lista, con dirección de Hernán Peña, es un homenaje a los clásicos criollos argentinos. “Recorriendo el país entendimos que estaba bueno esto de contar una historia nuestra, y cuando nos pusimos a investigar nos encontrarnos con que no podíamos hacer ‘uno’, porque había cosas del Segundo Sombra que nos gustaban y otras que no, cosas del Moreira que nos interesaban y algunos aspectos que no compartíamos, lo mismo nos pasaba con el Fierro. Por ejemplo, con eso de la justicia por mano propia no estábamos ni estamos de acuerdo. Entonces, lo que hicimos fue una especie de adaptación de todas esas historias”, así explica Alejandro el por qué de esta nueva propuesta.


La Aurora… toma como punto de partida los clásicos gauchescos para crear una historia de amor, la de Martín y Aurora, una historia que es toda una aventura, al ritmo de versos, zambas y malambos, con música en vivo y una buena dosis de picardía criolla.

 

La Aurora, chinita linda si las hay.
NoAvestruz. Humboldt 1857.
4777-6956. Dom. 17 hs. $ 20.

 

 

Planeta El Globo

En un comienzo, a mediados de los ’90, El Globo fue Eikasía. Pero en el nuevo siglo la historia que comenzaría a contarse sería otra. En honor al legendario teatro de Shakespeare el grupo tomaría su nombre actual y se instalaría ya como un referente del teatro en espacios no convencionales. Su marca es la de una compañía que con inteligencia, calidad y humor acercan a los chicos, de todas las edades, las más clásicas historias del teatro universal.

 

A un primer espectáculo – Billy, the kid (1994)- seguirían Ladran Sancho, versión de Don Quijote de la Mancha (mención Festival Infantil de Necochea 2000); La gran Odisea, de Jorge Bernal (versión del clásico de Homero); Quasimodo, el Jorobado de Notre Dame (basado en la novela de Víctor Hugo, nominado a 4 Premios Estrella de Mar 2003, mención en los premios Teatros del Mundo 2003); El circo de los sueños, de Bruno Luciani; La comedia de las equivocaciones (versión de Germán Bermant, basada en el clásico de William Shakespeare, ganadora de dos Premios Estrella de Mar 2005 como Mejor Espectáculo Infantil y Mejor Vestuario, y Premio Teatro del Mundo de la UBA en los rubros Adaptación y Espectáculo Infantil); Cyrano de Bergerac (versión de Germán Bermant, ganador del premio ATINA) y Quiero bosque!. Son una de las compañías teatrales más reconocidas en el ámbito escolar y cuentan con el auspicio de la Secretaría de Educación del GCBA y de la Secretaría de Cultura de la Nación.

 

Son: Alejandro Mazzei y Mara Poczymok (directores de la compañía); Fernando Atias, Vanesa Maja, Esteban Suárez Arancón, Santino Mandetta, Pablo Palavecino, Eliana Pereira Rejala, Mariela Acosta, Natalia Giardineri, Matías Haberfeld, Sebastián Iglesias Rial, Gonzalo Gamallo y Julián Krakov (actores); y además, son también un numeroso y múltiple equipo creativo: Hernán Peña (director de Cyrano… y de La Aurora…), Bruno Luciani (autor y director de El circo…), Germán Bermant (responsable de la adaptación de La comedia…, Cyrano… y Quiero bosque!), Carolina “Chu-K” Espíndola (vestuarista); Celeste Conti (asistente de producción); Gustavo Lista (autor de La Aurora..), Martín Mazzei (fotógrafo) y Lucía Nies (a cargo del diseño).

Por más info: www.grupoelglobo.com.ar

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