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01-04-2005 |

Crianza - Madres y Padres

Más allá de los límites

Orientar a los hijos en la estructuración de la conducta es una de las tareas más complejas a las que se enfrentan los padres. ¿Vale decir NO?; ¿cómo?; ¿cuándo? ¿Cómo transmitirles lo que está bien y lo que está mal? A continuación, especialistas en infancia ofrecen sus perspectivas sobre la cuestión de los límites.

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Por Marisa Rojas

 

Durante la infancia, la satisfacción inmediata de necesidades y deseos es una necesidad imperiosa; en el mismo período, se construye la estructura de personalidad y conducta de cada persona y se incorporan –o no– las normas que harán de los niños, adultos responsables. Se trata de una normativa que ha de orientarlos, al tiempo que contenerlos, para que puedan crecer y llevar una vida plena en comunidad.

 

En este camino, los padres desempeñan un papel relevante pero nada sencillo. “La formación de la personalidad de un niño se construye primariamente en el vínculo con sus padres. Durante la infancia, los hijos dependen absolutamente de lo que los padres digan y hagan, por eso es importante cómo resuelvan el brindarles las normas necesarias para que esos niños puedan estructurarse como adultos dentro de una cierta armonía”; explica el Licenciado Fernando Osorio - Psicoanalista. Coordinador Docente del Posgrado Psicoanalítico en Psicopedagogía Clínica de Centro Dos-.


Hablar de normas significa hablar de límites. De lo que se trata es de transmitir a los niños el respeto por el otro, enseñándoles que el deseo y la frustración son partes constitutivas, tan importante la una como la otra, de la personalidad adulta.

 

La profesora Tania Zagury escribe en su libro Límites sin traumas: “Poner límites a los hijos resulta la tarea más difícil de los padres, pero necesaria si de lo que se trata es de ayudar a los niños a crecer y a ser personas independientes y respetuosas. Se debe enseñar que todas las personas tienen los mismos derechos, que los derechos de uno acaban donde comienzan los derechos de los otros, que muchas cosas pueden hacerse pero otras muchas no”.

¿Qué es un límite?


El Lic. Osorio sostiene que hablar del tema es complicado porque no es sencillo definir qué es un límite. “En general se piensa que los chicos altamente transgresores no han tenido límites”, explica el profesional, y agrega: “en realidad cuando se investiga quién es la familia de ese chico se observa que no existió tal familia y por eso no hubo límites; paradójicamente, también hay otros chicos altamente transgresores donde resulta que los padres son gente que ha puesto límites, ha dicho no, ha estado presente. Lo cierto es que muchas veces lo que se nombra como límite es una descarga que ejercen los padres sobre los hijos pero sin ninguna función, una descarga de autoritarismo, de griterío, de pelea; esto es el límite mal entendido. Lo importante es poder brindar una normativa social que permita al niño andar por la vida con un orden internalizado”.


Por su parte, Laura Gutman -Psicopedagoga clínica. Psicoterapeuta familiar. Fundadora y Directora de Crianza- define al problema de los límites como un problema falso. “No es el niño quien necesita límites, es un tema de comunicación entre adultos y niños. La distancia emocional que frecuentemente hay entre ambos obliga a los chicos a pedir acercamiento desesperadamente de un modo que ‘altera’ al adulto. El problema es que frente a la ‘desmedida’ del niño, los adultos no nos ponemos a pensar ‘qué necesita’ sino que inmediatamente determinamos que ‘necesita límites’, y sobre esto he oído barbaridades cargadas de autoritarismo”, sostiene.

 

Respecto a esto Zagury aclara que poner límites no es ser autoritario. “Poner límites no es una cuestión de opción, y no hacerlo puede causar muchos problemas. Es cierto que los niños no aceptan enseguida nuestras explicaciones y muchas veces es necesario repetir las cosas hasta el cansancio, en estos casos hay padres que adoptan una postura autoritaria, violenta, pero en realidad la autoridad no se ejerce de ese modo. El padre con autoridad, aunque deba imponerse en determinadas situaciones, es el que escucha y respeta a su hijo y se guía siempre por el bienestar del niño”. Para Gutman, “la autoridad más importante es la autoridad amorosa. Todo adulto que respete a un niño, que tenga capacidad de tener un acercamiento profundo, que esté dispuesto a compartir con él sus dificultades, tristezas y obstáculos, se convertirá en la persona más respetada”.

Los límites hoy


La falta de certezas y de reglas claras en el mundo adulto actual, así como experiencias traumáticas de los padres como hijos, son algunas de las causas relacionadas con la dificultad de los papás más jóvenes para ‘poner límites’ a sus hijos. En Límites sin trauma, Zagury explica que “el miedo de muchos papás de estos tiempos a no ser igual a sus padres -estrictos y autoritarios- y las exigencias de la moderna psicopedagogía y de la psicología, ha hecho que se perdiera un poco el rumbo, tratando de hacer las cosas bien, terminaron equivocándose. Ya lo decía Aristóteles: la justicia está en el término medio”.

 

Para Osorio se observa, por excelencia, una declinación de la función del padre: “Hoy día muchos papás, y mamás, no tienen claro qué significa ser padres. Ser padres no es tener todas las respuestas para todo lo que ocurre y tener el límite justo y exacto; ser padres es poder equivocarse y poder reconocer que uno se equivocó, cosa que nuestros padres no hacían, y mucho menos los padres de nuestros padres. Yo creo que los padres no saben poner límites, en general, porque los padres se angustian frente a lo que pasa con los chicos y entonces actúan a partir de allí y lo único que transmiten es angustia, no claridad”.

El fantasma del NO


Decir No a un niño resulta traumático para muchos padres, en especial para muchas mamás; algunos papás tampoco ‘soportan’ oír llorar a sus hijos ante una negativa, y a la mayoría le cuesta enojarse seriamente. Gutman considera que los No son ineficientes “en la medida en que sólo se dispone del No como recurso. Si no averiguamos qué le pasa a ese niño, qué necesita (en el origen, no superficialmente), continuaremos con la misma distancia emocional niño-adulto, por lo tanto, perpetuaremos el sufrimiento del niño. Cuando logramos entablar diálogos honestos con nuestros hijos hay lugar para el ‘sí’, para el ‘no’, para el ‘no sé’ para el ‘pensemos juntos’. En este sentido es necesario poder establecer acuerdos entre los adultos y los niños, porque: ¿de qué otra manera podríamos vivir si no es en base a acuerdos entre los múltiples deseos y necesidades que entran en juego? Acordar enseña a los niños a respetar también el deseo del otro. Enseña el altruismo y la generosidad. Si ellos se saben respetados y tenidos en cuenta, aprenden rápidamente a respetar a los demás”.

 

Para Osorio, por el contrario, la negociación no es una posibilidad: “Yo estoy del lado de una posición muy firme frente al No. Yo no acuerdo con la negociación, no de movida. Las explicaciones son válidas en muy pocos casos: cuando se trata de una conducta exhibicionista, asociada con la sexualidad, o ante conductas de agresión hacia otros. Pero no considero el dar explicaciones más allá, sino se transforma esto en una dictadura de la infancia en donde uno permanentemente tiene que dar explicaciones. Es necesario para la constitución subjetiva de un chico que se le diga que NO. Y esto la manera de construirlo es desde la legitimidad del padre, no puede ser que el padre o la madre estén todo el tiempo simulando, se tienen que poder enojar de verdad, sino no pueden poner un límite. Hay un montón de No que tienen que poner los padres y que en realidad no se piensan como límite: ‘Basta de teta’, ‘Basta de meterse en la cama con mamá’, ‘Basta de pañales’, ‘Basta de papilla’. Sacarle el chupete o la mamadera a un chico, aunque igual genera culpas, pareciera no ser tan traumático; sacarlo de la cama y llevarlo a su pieza tampoco.

 

En tanto, Zagury sostiene que “poner límites tiene que ver con decir ‘SI’ siempre que sea posible y ‘NO’ siempre que sea necesario”.

Los adultos primero


También han de ser de relevancia, para la mejor comprensión e internalización de normas por parte de los niños, el modo en que los papás sostengan sus decisiones y se comporten ante los hijos. Tania Zagury sostiene que “poner límites es, principalmente, dar el ejemplo”. Esto significa que no se trata de dictar normas sino de acompañar y sostener los parámetros de conducta, que se establezcan para los chicos, desde el mundo adulto.

 

Por eso, es importante que exista un previo acuerdo entre ambos padres sobre cómo manejarse en cada situación; es importante mantener una postura coherente entre mamá y papá en relación a los permisos tanto como a los No, así lo explica el Lic. Osorio: “Tiene que haber un acompañamiento de la palabra entre padre y madre y una cierta puesta en común de cómo van a manejarse. Si una madre no puede poner límites y duda y depende excesivamente del marido para decirle No a su hijo, o si dice que No a un pedido pero luego cede, por la insistencia del chico, ese niño no logra incorporar la ley porque siente que entonces todo es más o menos lo mismo”.

La cuestión de los límites, en tanto poder establecer a los hijos pautas para el desarrollo de la vida social, no acaba aquí: lo material como elemento para premiar o castigar, así como el incremento en la permisividad de ciertas actitudes ante la llegada de un hermanito, u otros cambios importantes respecto a la vida en familia, también resultan generadores de las mayores inquietudes sobre la cuestión de los límites. Y como se sostenía al principio de esta nota, las respuestas nunca son únicas, lo importante es que sean el producto de la reflexión adulta de los padres, reflexión acordada desde el cariño y por el bienestar de los hijos.

 


Para seguir leyendo:


• Zagury, T. Límites sin trauma. Del Nuevo Extremo. Bs. As, abril 2004.

• Gutman, L. “Los límites y la comunicación”, en: La Maternidad y el encuentro con la propia sombra. Del Nuevo Extremo. Bs.As, julio 2003.


Por mayor información: Centro Dos. Pueyrredón 538 1ero. A, 1er. Cuerpo. Tel: 4961-2197. Crianza: crianza@fibertel.com.ar. www.lauragutman.com.ar

Tags: Fernando Osorio

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