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01-10-2008 |

Educación - Madres y Padres

Matemática, ese cuco tan temido

Lejos de las tradicionales y temibles tablas de calcular, y muy cerca de la diversión de los acertijos, un grupo de profesores investiga, diseña e implementa otros modos de enseñar, y aprender, matemática. Irene Zapico, fundadora de El Equipo, sostiene que la matemática está colmada de poesía, y que comprender geometría a través de una novela no sólo es posible, sino también, muy divertido.

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Por Marisa Rojas

 

En tus publicaciones señalás que “hay demasiada teoría dando vueltas alrededor de la educación”. ¿Qué significa sostener esto para quien trabaja desde un área tan ‘teórica’ como la matemática?


Hace bastante tiempo viene dándose una especie de intoxicación pedagógica en la educación, en el país y a nivel mundial. Hay mucha teoría alrededor de los sistemas de enseñanza, mucha palabra, muchas indicaciones discursivas. En el caso concreto de la formación de docentes y profesores de matemática, se habla mucho de la(s) teoría(s), mayormente de la escuela francesa, y nada más. No decimos que estas no sean cosas interesantes, sino que hay mucho de eso ya, por lo mismo, nosotros nos inclinamos por lo opuesto. Investigamos, diseñamos y desarrollamos actividades concretas para el aula, para darle a la enseñanza, y así al aprendizaje de la matemática, otro espacio, uno no formal, diferente al tradicional. Nuestra apuesta es al desarrollo de actividades divertidas, entretenidas y atractivas para los chicos. Porque ya sabemos que la matemática sola, dura, desnuda, le interesa a poca gente.

Además es una disciplina rodeada de mitos. De la matemática se dice que es difícil, que es sólo para entendidos, que exige mucha concentración, que es pura abstracción, a veces hasta resulta aburrida. Para muchos chicos es como ‘el cuco’ de la escuela…


Y, la matemática es una cosa bastante abstracta, eso es cierto. Pero es la confección de los programas escolares uno de los motivos que la vuelven ‘difícil’. A los chicos suelen dárseles pruebas no acordes con su edad, con su desarrollo. Los programas no contemplan la especificidad de cada niño y exigen que todos hagan lo mismo al mismo tiempo. Por otra parte, en la escuela primaria los niños viven una intoxicación de material concreto, desde fosforitos hasta objetos de diseño, que resulta contraproducente. La matemática, insisto, no es concreta. Y esto de hacer concreto lo que no lo es, dificulta, estropea y finalmente daña la capacidad de pensar, y así también la posibilidad de aprender.

¿Qué significa sostener que la matemática no está sola y que aún con su grado de abstracción, es parte de nuestra cotidianeidad?


Nosotros trabajamos cuatro escenarios para hablar de la matemática, y fundamentalmente de su enseñanza: la literatura, el arte, el juego, y la historia misma de la matemática. En todos los casos, son temas que se ven en la escuela, que pertenecen a distintas áreas de la currícula escolar y que nosotros tomamos de forma integrada. Lo importante es no tomar a la matemática y llevarla a un determinando lugar, no forzarla a ser parte de para que resulte más linda, no maquillarla. La matemática es rica en su misma formación y por la cantidad de lugares en que se la puede encontrar, lugares que integran la vida de todos desde siempre. Por ejemplo, hay genios de la literatura que sin aparente relación alguna con el mundo de la matemática han dejado obras maravillosas para entenderla. Bécquer, Julio Cortázar, Miguel de Unamuno, también autores más recientes como Dan Brown con su Código Da Vinci y sin ir más lejos el argentino Guillermo Martínez y sus Crímenes imperceptibles. También en el arte ha habido movimientos que nos permiten entender la matemática. Lo que los pintores renacentistas nos han legado a partir de sus trabajos con la perspectiva es maravilloso, es pura teoría matemática.

Esta propuesta de no forzar la matemática, ni su enseñanza, es decir, no ponerla en un determinado lugar sino salir a ver en qué lugares ella está para así poder comprenderla y captar su sentido en nuestra vida diaria, implica revisar ciertos viejos conceptos de enseñanza…


Definitivamente, esta metodología de algún modo se pelea con la enseñanza tradicional. Sería muy importante revisar este concepto de separación de las áreas, pero revisarlo a conciencia. Hace un tiempo ya que en educación, como en la vida misma, se ha puesto de moda el concepto de transversalidad. ¡Vaya descubrimiento! Hay toda una vieja corriente pedagógica que ha venido trabajando en la integración de áreas, en el trabajo multi e interdisciplinario. Con El Equipo hace diez años que estamos recorriendo este camino y definitivamente creemos que es el más interesante. Ahora, decía antes que esto debe hacerse con conciencia, con rigor y compromiso. Mucho ha sucedido que al unificar el trabajo para distintos espacios uno resulta favorecido por sobre el resto, por eso hay que ser cuidadosos y respetuosos de cada disciplina porque el saber nunca es estático ni es propiedad de nadie.

¿Qué le permite a un niño aprender matemática a través de esta metodología?


Ofrecer al alumno una amplia gama de estímulos para el aprendizaje, presentarles la posibilidad de aprender, en nuestro caso puntual matemática pero diría que en general cualquier disciplina, desde variados espacios, permite ampliar las posibilidades de que los niños se interesen en aspectos particulares y específicos del conocimiento. La idea es formar espíritus amplios, ávidos de conocimiento. Poder demostrar a los niños que las cosas se vinculan entre sí y que hay conceptos interesantes en todas partes, que el saber no transita un solo camino, amplia sus nociones primeras sobre las ciencias y las artes. Y a la matemática además la vuelve definitivamente más amena, entretenida, sencilla. Además, yo, en lo personal, estoy convencida que una persona es feliz, tiene una vida más interesante, si cultiva sus intereses, pero para cultivarlos los tiene que descubrir, y esa es la función de la escuela. Los docentes debemos mostrarles a los niños el mundo para que ellos puedan elegir qué parte del mundo les interesa. La misión de quienes nos dedicamos a la enseñanza es abrir puertas, abrir puertas y ventanas, luego los chicos sabrán si se asoman a una u otra ventana o si traspasan una puerta u otra, pero el docente debe ser quien habilite esas aberturas.

¿Cuál es la propuesta de El Equipo para trabajar en el aula la relación de la matemática y el juego, en lo que a actividades concretas se refiere?


Trabajamos a partir de lo que se conoce como matemática recreativa. Con autores muy interesantes para resolver problemas, acertijos, enigmas. También armamos juegos de mesas, desde cartas, dominós y memotest hasta juegos al estilo Juego de la Oca. En ellos incluimos tablas, cuestiones geométricas, cálculos, etc. Se trata en todos los casos de herramientas de resolución sencilla y aplicables a diferentes aspectos de la enseñanza de la matemática. Lo fundamental es que los chicos puedan aprender y entender matemática en su entorno del día a día, porque la matemática es algo que forma parte de nuestras vidas cotidianas pero el “problema” es que no lo sabemos.

¿En qué cosas del día a día los niños pueden comprender, y aprender, matemática?


En cosas muy elementales como que en todo lugar en que aparece un número, hay matemática, y que su incorporación al hacer diario es sencillo y la aplicación de ese saber, variada. Por ejemplo, necesitamos de la matemática, utilizamos el conocimiento que tenemos de esta, para llegar a una dirección. Si estamos en la avenida Pueyrredón al 400 y buscamos la avenida Pueyrredón al 1500, sabemos para qué lado tenemos que caminar cuando conocemos la relación de mayor y menor que existe entre los números. También la economía doméstica, que es súper sencilla, está cruzada por la matemática y sus operaciones. Y los pequeños ya saben de esto mismo en los kioscos de las escuelas donde hacen cuentas todo el tiempo, aún sin pensarlo claro. O con las abuelas, jugando a hacer una torta por ejemplo, los chicos trabajan sin saberlo explícitamente con proporciones, y jugando con piezas para armar “construcciones” utilizan conceptos de geometría.



Zapico dixit


“Creemos acertado estimular en nuestros alumnos el descubrimiento del placer de hacer matemática (resolver, demostrar, encontrar soluciones a situaciones problemáticas…) y del placer que otorga el conocimiento en general, adquiriendo las capacidades de razonar, relacionar, compartir, cuestionar, integrar, argumentar, criticar, confrontar, comunicar… Para lograrlo no basta la formación académica específica, interesa muchísimo la actitud del docente hacia sus alumnos, hacia la matemática y hacia el saber en general. No es posible estudiar y aprender en profundidad un determinado tema aislado, sin relacionarlo con otros, aunque pertenezcan a otras áreas, ya que se encuentran conexiones tanto en sus orígenes como en su desarrollo y sus consecuencias (…) La matemática no se encuentra ‘sola’ en el mundo en que habitamos, es por eso que la presentamos ‘en su salsa’, en sus relaciones con la literatura, el arte, el juego y su misma historia (…) El verdadero conocimiento es integrador y no reconoce propietarios”.


De: Matemática en su salsa. Zapico, Irene; G. Serrano y otros. Lugar Editorial (Buenos Aires, 2006).

Más info: matematica_en_su_salsa@yahoo.com.ar

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