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01-12-2004 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Música de (y para) todos

Al rescate de nuestras raíces musicales originarias, Indio Universo se presenta entre cantos nativos, instrumentos ancestrales, danzas y leyendas populares. Nacido como dúo musical de estilo y raíz indígena, hoy es parte del Movimiento Música del Mundo y del Momusi (Movimiento de Música para niños). A continuación, la palabra de sus fundadores: Graciela Mendoza y Edgardo Varán.

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Por Marisa Rojas

 


¿Qué motivos originaron que naciera Indio Universo?


Graciela: El disparador fue el contacto diario y directo que pudimos tener con la naturaleza cuando vivíamos en el monte, en Córdoba

Edgardo: El hecho de vivir en la naturaleza nos permitió descubrir cosas esenciales como el sonido de los actos cotidianos, esos que de repente en la ciudad están como servidos y allí significan todo un ritual.

G: Además allí mismo tuvimos oportunidad de comunicarnos y relacionarnos con gentes de otras comunidades originarias y lo que nos surgió fue la pregunta por cómo volcar todas esas experiencias al trabajo musical que era a lo que nos dedicábamos.

E: Empezamos a investigar y a trabajar en bibliotecas, en universidades, en comunidades indígenas. Así descubrimos por ejemplo que fue por la relación con la naturaleza que nació la música de los pueblos originarios, por el sonido mismo de hachar un tronco.

¿De qué modo estaban ustedes relacionados con la música en ese entonces?

G: Teníamos un trío de música; en ese espacio empezamos a incorporar nuevos sonidos. Estábamos cerca de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América y recibimos una invitación para presentarnos en Europa, y allí la experiencia fue realmente fuerte. En realidad, afuera es donde más afirmás lo de adentro; de ahí surgió el transmitir directamente toda esta información y nuestras vivencias con la música originaria. Esa fue la semilla de Indio Universo.

¿Y cómo fue que en ese camino llegaron al trabajo para y con los niños?

E: De regreso de Europa, aquella vez, en la escuela rural cercana a dónde vivíamos nos pidieron que colaboráramos con el acto por el 12 de octubre, no pretendían un acto de reivindicación de la Conquista pero tampoco sabían bien qué hacer. En realidad, tenían ideas un tanto distintas respecto de los aborígenes locales.

G: Entonces hablamos en el colegio, les contamos nuestra experiencia y finalmente yo quedé a cargo del acto. ¡Hasta les hice los trajes y las pulseras a las nenas! También hicimos los elementos para la danza, organizamos un canto toba; fue una semana de trabajo muy intenso pero nos gustó tanto que desde allí empezamos y seguimos relacionados con los chicos.

¿Se propusieron entonces trabajar de un modo didáctico?

E: En principio sí, trabajamos en las escuelas rurales de la zona bastantes años dando un espectáculo-taller didáctico; después en realidad nos cansaba bastante hablar; somos músicos y queríamos y queremos tocar y cantar.

¿Y así fue que surgió ese modo tan particular de Indio de presentarse y presentar sus instrumentos?

E: Sí. Descubrimos que el mensaje que queríamos dar era más importante que llegara de modo musical que hablado, con canciones, y entonces comenzamos a pasar la información a formato canción para que la música no se corte nunca. Así es, en escena y al mismo tiempo que los vamos utilizando, que presentamos los instrumentos que además de originarios son originales. En realidad, respecto de esto, nos interesa especialmente mostrar la representación de los instrumentos en las culturas originarias, la relación de respeto entre instrumentos y miembros de la comunidad, los rituales y los usos alrededor de cada uno. Hay instrumentos que se tocan en determinadas épocas del año, algunos que sólo pueden tocar las mujeres, otros más propios de los hombres; además todos tienen una cierta cuestión ecológica en cuanto a su relación con el medioambiente natural, todas las comunidades originarias hacían música con instrumentos y factores propios de la región donde vivían, y eso es lo que queremos contar, cantar.

G: De lo que se trata es de “menos palabras y más sonidos”. Los chicos lo que vivencian lo sienten, y nosotros eso lo vemos en sus caritas durante nuestras presentaciones. Se trata del sonido primario y los chicos son los que lo tienen a flor de piel.

¿Qué elementos tienen en cuenta al momento de pensar canciones y espectáculos para chicos?

G: Yo no puedo pensar que es un espectáculo o una música “para niños”. Siento que es la música originara, que es tan simple, y en esa simpleza tan maravillosa hay un código muy directo con los chicos, no hace falta pensar en elementos particulares. Tal vez en algún tema del espectáculo Folkloreando con los chicos, donde trabajamos con un repertorio, allí sí debemos pensar más puntualmente algún aspecto.

E: Lo que sí tenemos en cuenta es la edad de los integrantes de cada uno de los públicos, por eso tenemos espectáculos para chicos chiquitos -Bárbol, un viaje a la tierra de los sonidos- y para más grandes. En realidad no es el contenido el que varía sino el enfoque, es decir: cómo entregás lo que entregás.

En sus espectáculos para niños hay música pero también títeres y hasta teatro, ¿cómo es que han trabajado ampliando la propuesta inicial hasta estos otros espacios artísticos?

E: Nosotros en algún sentido somos bastante puristas en cuanto a que trabajamos con los instrumentos originales y respetando las diferencias por regiones, pero está y tenemos claro que nosotros no somos indígenas y entonces lo que hacemos es trabajar con los cantos originales pero creativamente, hacemos nuestras propias versiones de alguna manera.

G: Y esto de incorporar distintas expresiones artísticas, como es el caso de los espectáculos para chicos, está muy relacionado con nuestro desembarco en Buenos Aires. Al llegar a la ciudad nos surgió una necesidad de compartir con otros artistas nuestras vivencias y así se fue sumando más gente: percusionistas, titiriteros, bailarines, actores; gente con experiencia en el escenario, pero esencialmente amplios y abiertos a nuevos sonidos.

¿Qué recuerdos musicales conservan de su infancia?

G: Yo escuchaba mucho tango, en realidad en mi casa se escuchaba música ciudadana porque mi madre era bailarina de tango, me llevaban de chiquita a ver muchos shows. Y los disfrutaba eh!, no me aburría para nada. Lo que más me gustaba era escuchar la música en vivo.

E: Mi viejo era súper melómano; escuchaba de todo. Claro que yo me formé en el rock and roll y el rock progresivo, Pescado Rabioso me encantaba por ejemplo!

¿Y qué les sucede a ustedes, ahora, como músicos, cuando escuchan y ven a los chicos atender a sus sonidos?

G: A mí me emociona cuando terminamos de actuar y se nos acercan a contarnos que sus padres son de regiones lejanas de la Capital, que en su familia hay gente del norte o de otros países de Latinoamérica, o cuando nos cuentan sus nombres y tienen nombres de raíz indígena, es decir: me emociona ver cómo enseguida se sienten identificados con lo que escucharon, con la música, con los lugares donde se transportaron con nuestros sonidos. Sobretodo cómo rescatan sus lugares de origen, y los usos tradicionales que de repente ven en sus familias.

Es muy interesante que su trabajo funcione en ese sentido como herramienta para el rescate de las historias personales, de las propias raíces de cada uno…

G: Claro, porque sobretodo acá en el medio de la ciudad es como que más bien ocultan todo eso. Pero cuando lo ven en escena…

E: Ven que se está revalorizando lo suyo, y eso vale.


Planeta Indio Universo

Graciela Mendoza y Edgardo Varán son los miembros originarios -fundadores- de Indio Universo. Doce años atrás, cuando ambos vivían en San Marcos Sierras, en Córdoba, dieron forma al dúo que con los años crecería en vivencias, propuestas e integrantes. Así es como hoy, que son uno de los grupos más reconocidos del movimiento Música del Mundo y se presentan con sus distintos espectáculos en Argentina y países de Europa como Suiza e Italia, también integran Indio: Leandro y Diego Brignone, en vientos y percusión; Alberto Molina como actor en Bárbol…; en Folkloreando en los caminos, cuentan con la participación de la pareja de baile que forman Santiago Bonacita Millán y Carolina Lazzaro; y Martín Eichelbaum es el titiritero de El Tesoro de la kalimba, otro de sus espectáculos para toda la familia. A cargo de la dirección y puesta en escena de los espectáculos está Daniel Viola.


Discografía

Para niños:

Un viaje a la tierra de los sonidos, CD, grabado en Quenas y Ocarinas Estudio, Buenos Aires, 2000/1.

Pachamama de Fiesta, CD, grabado en PachaRecords, auspiciado por Edit. Longseller y Gobi Music, 2004.

World Music:

Bailes y Canciones, cassete, grabado en Ediciones Alternativas, San Marcos Sierras, Córdoba, 1992.

Nuestra música y sus orígenes, CD, grabado en Estudio Digital, Buenos Aires , 1999.

La Retrunka, CD, grabado en el estudio El Cubo, Buenos Aires, 2001.

Corazón de Baguala, CD, 2003 (edición limitada)

Tierra Madre, world root music, CD, grabado en PachaRecords (2004), de próxima edición.

 

Ver reseña del disco "Pachamama de Fiesta"


 

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