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01-12-2008 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Música que une

Cincuenta orquestas infantiles y juveniles de todo el país y de Latinoamérica comparten en Buenos Aires tres jornadas en las que la música actúa como disparadora de ideas y unificadora de experiencias. Un conjunto fantástico, integrado por sonidos de aquí y de allá, que pulsa las cuerdas del arte y sopla vientos de entusiasmo.

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Por Fernanda Martell

 


Esta historia podría situarse en dos espacios. Por un lado, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, edificio emblemático del barrio de Recoleta con sus altas columnas y sus escaleras innumerables. Lejos de toda solemnidad, un fin de semana en particular, el lugar se llena de chicos de todas las edades que entran y salen, con sus manos llenas de violines, de trompetas, de guitarras, de clarinetes, de partituras. Pueblan los pasillos de risas y de acordes. Nunca como en estos días, el ámbito de la facultad y el de la música clásica se reúnen de manera tan festiva. Se trata del Encuentro Internacional de Orquestas Juveniles que organiza la Asociación Eldorado y que en octubre cumplió ocho ediciones.

Por otro lado, está el estadio Luna Park, en el centro porteño, sede de un espectáculo de características asombrosas. Luego de brindar sus conciertos en la facultad, más de 2 mil chicos se suben cada año al escenario del Luna para conformar la mega orquesta que interpreta las piezas de cierre de este evento. “Los chicos llegan al Luna Park con su parte estudiada. Cuando suena el primer acorde y los 2 mil chicos empiezan a tocar todos juntos yo no lo puedo creer, siempre me sorprende”, relata Andrea Merenzon, organizadora del evento. “Y la mayor satisfacción es esa. Muy pocas cosas en la vida te permiten no perder la capacidad de asombro: los chicos chiquitos, algunas manifestaciones artísticas, este Encuentro…”

Una historia en dos espacios. Pero en realidad, el Encuentro Internacional de Orquestas Juveniles reúne múltiples espacios, una pluralidad de voces y de realidades. Durante 3 días, todos ellos suenan juntos, cada uno aportando una parte que hace al todo. Precisamente, como en una orquesta.


El norte

“Este es el 8° año que participamos de este Encuentro”. Quien acusa asistencia perfecta es Sergio Jurado, director de la Orquesta Infanto-Juvenil de Jujuy. “Se trata de un disparador muy grande para los chicos, esa cuota de emoción y de incentivo que necesitan”, agrega.

La orquesta jujeña se formó hace 9 años con 4 profesores y tan sólo 12 chicos. Al principio, cuenta Sergio, costó muchísimo. “Hablar en ese momento de una escuela de violoncello y contrabajo era algo completamente ajeno a la comunidad. La gente en Jujuy es muy rica en folklore, pero ésta era una faceta muy nueva”. Inspirado en los desarrollos de orquestas juveniles que se daban en Buenos Aires, Sergio armó su propio proyecto cuyo eje es “vivenciar la música”. A diferencia de la metodología tradicional de los conservatorios, lo que se busca es “apuntar al hecho musical. Los chicos desde que se inician empiezan a participar, aunque sea tocando una nota, así se sienten integrados a ese pequeño mundo que es la orquesta”.

Hoy la orquesta creció y ya tiene 300 integrantes. El programa ideado por Sergio cuenta con apoyo provincial y, además de trabajar en el ámbito de la ciudad de San Salvador de Jujuy y las afueras, extiende sus redes a las localidades de Maimará, Purmamarca y Libertador. “Año tras año hay nuevos chicos y nuevas expectativas. Para ellos, este Encuentro es un despertar, un encontrarse con sus pares, con pequeños que están haciendo lo mismo. Es toda una movilización a nivel personal y creo que no tendrían otra oportunidad que no sea ésta de conocer estos ámbitos”.


Al interior de Buenos Aires

Claudio Lozdan está agotado pero feliz luego de la presentación de la Orquesta-Escuela de Mercedes, de la cual es director. “Es la segunda vez que participamos. Conocemos directores y chicos de otras orquestas, se hacen amistades a larga distancia”, cuenta.

Esta orquesta -una de las 6 que integran el Programa Orquestas-Escuela de la provincia de Buenos Aires y que cuenta con el apoyo de la municipalidad de Mercedes- surgió en el año 2005 a partir de una convocatoria en las escuelas de la zona. “Desde el primer día, los niños comenzaron a integrar la orquesta, a pesar de que no tenían ninguna experiencia musical,” relata Claudio.

Hoy ya cuenta con 42 integrantes, de edades que van desde los 8 hasta los 15 años. La música es para todos, afirma Claudio, y cada chico puede participar, desde el que toca una sola nota, pulsando la cuerda de un violín con el dedo, hasta el que ya lleva 3 años de aprendizaje. “Creemos que se aprende música mejor y en forma más placentera mientras se hace música. Construimos una armonía entre todos, cada uno aporta algo, y lo hace de la mejor manera posible”.


El municipio más pequeño de Colombia

La Banda Sinfónica de Sabaneta “Juan David Castaño Arango” viajó desde Antioquía, Colombia, a Buenos Aires para participar en el Encuentro con el fin de “intercambiar con otras culturas, con otras personas que hacen lo mismo que nosotros hacemos pero desde distinta perspectiva”, explica su director, Gegdyrzon Osorio Hidalgo, quien se detiene unos minutos a conversar mientras sus músicos realizan el calentamiento previo a toda función. “Igual que los deportistas”, grafica.

La Banda cuenta con 73 integrantes, entre niños, jóvenes y adultos, y representa al municipio más pequeño de Colombia, según cuentan, una comunidad muy linda de 40 mil habitantes. “Uno de nuestros objetivos es crear cultura ciudadana y lo hacemos a través de esto porque los chicos son multiplicadores no sólo en sus familias, sino en los colegios y en los otros grupos que integran”, reflexiona Gegdyrzon.

Los miembros de esta Banda se toman muy en serio su carácter de representantes de una comunidad, de un país, “lo más lindo es traer nuestro folklore, con toda la riqueza que tiene, y que al público le llegue. Si a la gente le gustó, hicimos las cosas bien”, afirman.


La Capital

“Los chicos se están relacionando con sus pares de Latinoamérica. Eso es bárbaro porque empiezan a vivir la música desde otro lado y porque adquieren cierta conciencia social, entienden que tantas voces juntas pueden servir para transmitir algo. Es sumamente enriquecedor a nivel cultural”, manifiesta María de los Ángeles Valladares, músico-terapeuta y directora de la Orquesta de la Escuela de Música N° 2 de la ciudad de Buenos Aires.

Esta escuela, que pertenece al Gobierno porteño, está ubicada en el barrio de Floresta y abierta a la participación de los chicos de toda la ciudad. “Muchas veces a los más chicos los mandan los padres, pero cuando después se les despierta esa llamita de pasión por la música es algo fantástico. Porque el chico que logra expresarse a través de la música va a tener una cantidad de cosas resueltas desde la expresión que son básicas. La música en los chicos es un medio de canalizar angustias, tristezas, alegrías y de transmitir muchas cosas”, señala María de los Ángeles.

Por eso, afirma que hay que tener mucho cuidado al trabajar con los niños “porque es la edad en la que se juega que amen la música para toda la vida o que la odien y no sigan más. Es una gran responsabilidad. Hay que ponerles dificultades en forma gradual, no sobreexigirlos”. Y estos Encuentros lo que permiten es “que los chicos abran la mente, vean otras cosas, escuchen, incorporen, puedan elegir, compartir con chicos de otros lados, armar realmente un foco social mucho más amplio que pueda comunicar, por medio de la música, qué es lo que los une a todos.”


El Encuentro

“Nuestro objetivo es brindar un espacio de estímulo y de comunicación”, subraya Andrea Merenzon. Es el Encuentro internacional de Orquestas Juveniles aquel espacio en el que confluyen todas las historias de estas pequeñas grandes orquestas, muy distintas entre sí pero con un común denominador: las ganas de crecer tanto a nivel musical como humano.

Andrea es una fagotista reconocida a nivel internacional. La música siempre tuvo una fuerte presencia en su vida, desde que era pequeña. Pero su contacto con la temática de las orquestas juveniles e infantiles tuvo su origen al hacerse cargo de la organización del Festival Internacional de Música de Buenos Aires. Desde aquel momento, tuvo repetidos contactos con jóvenes estudiantes que provenían de orquestas y tomó nota de que todos ellos tenían problemáticas comunes y de que estaban muy desconectados entre sí. Así surgió la idea de habilitar un espacio de encuentro, que facilite el intercambio y posibilite la conformación de una red.

El primer Encuentro se realizó en el año 2001 en el Teatro Colón, con la participación de 35 orquestas, y consistió en una serie de conciertos en los que cada orquesta se presentaba de manera particular con un final en el que se integraba a los chicos en una mega orquesta. Con los años fueron creciendo y buscando nuevos espacios, lo que los llevó hasta el Luna Park, lugar que podía albergar a 2 mil chicos en escena. “No discriminamos ningún tipo de orquesta. Un concepto que me parece interesante es que la música iguala. Todos tienen las mismas posibilidades, media hora de música donde cada uno muestra su trabajo. No hay competencia, no se juzgan los niveles, todos tratan dentro de sus posibilidades –hubo orquestas de nenes muy chiquitos que tocan obras muy simples pero con gran dignidad- de dar lo máximo que su nivel les permite”.

Desde su propio espacio, cada uno de los participantes siente que está construyendo algo nuevo. El Encuentro, no hace más que confirmar sus sospechas. “En este marco, lo musical es muy importante porque siempre apuntamos a una máxima calidad. Pero lo que también es muy rico son los valores que se generan”, añade Sergio. “En la orquesta se convive, se respeta, se ayuda, se tolera y eso permite crear otro tipo de sociedad. Uno lo vive día a día, con todas las dificultades que acarrea estar discutiendo, estar compartiendo: hay trabajo en equipo, solidaridad de grupo. Eso se traslada a toda índole de la vida. Hay chicos que pasaron por la orquesta y siguen otros caminos, ya no se dedican a la música, pero siguen persiguiendo sus ideales. Saben que con esfuerzo se logran las cosas”.

“Las orquestas van más allá de lo musical o del arte mismo,” concluye María de los Ángeles. “Además de fomentar la parte cultural y la integración social, estamos creando gente que sea responsable, que el día de mañana va a integrarse a la vida social desde una perspectiva distinta”.


Encuentro Internacional de Orquestas Juveniles. Organizado por Asociación Eldorado.
Tel: 4961-5593
www.eldorado.org.ar
info@eldorado.org.ar

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