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01-10-2007 |

Notas y Entrevistas - Literatura infantil

Profesionales del lápiz y el papel

Con una hoja como terreno y un lápiz como herramienta, una legión de hombres y mujeres componen sitios y personajes fantásticos que habitan las páginas de los libros infantiles, las revistas, los diarios, las enciclopedias. Se definen como dibujantes y, como la suya es una tarea solitaria, decidieron juntarse para compartir experiencias y generar una conciencia colectiva.

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Por Fernanda Martell


En la Argentina de los años '40 los ilustradores e historietistas gozaban de gran prestigio y reconocimiento social. José Luis Medrano, Divito, Calé, Lino Palacio y Molina Campos son algunos de los nombres que marcaron tendencias, modas, comportamientos y arquetipos. Junto a otros artistas, formaron parte de una época de oro del dibujo en nuestro país.

Fue por aquellos años que los profesionales del dibujo fundaron la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA), dando el puntapié inicial a una larga tradición que llega hasta nuestros días. Sin embargo, poco queda de aquella historia. Como testimonio de sus comienzos, ADA cita un anuario de 1944, perfecta galería de personajes en los que aparecen las firmas de los dibujantes antes mencionados, y las de Ramón Columba, Eduardo Álvarez, Alejandro Sirio, José Luis Salinas, Juan Ángel Cotta, Oski y Landrú.

Esta historia se reconstruye de manera fragmentaria, ya que ADA se desarmó y rearmó varias veces desde entonces. En la Buenos Aires del siglo XXI, un grupo de dibujantes decidió volver a empezar y rescatar los objetivos que nuclearon a aquellos pioneros: difundir el arte del dibujo y generar un espacio de encuentro entre colegas, un lugar donde poder intercambiar experiencias y conocimientos y, además, revalorizar una profesión no siempre reconocida en la actualidad.

Facundo Teyo, dibujante y miembro de ADA, asegura que, más allá de la larga tradición, la Asociación es todavía joven. Se formula y reformula permanentemente, a partir de las orientaciones que le imprimen sus miembros. “En los comienzos, ADA permitió que los grandes dibujantes de la época pudieran generar escuelas, movimientos. Y esto se daba simplemente por la posibilidad de reunirse, intercambiar ideas y proyectos”, señala. “Hoy es básicamente lo mismo. ADA resurgió por el simple gusto de juntarnos con colegas para hablar de dibujo, de arte y para compartir nuestros trabajos”.

El generar espacios de encuentro no es una cuestión menor ya que, como explica Teyo, “la nuestra es una profesión muy solitaria, donde uno está sentado con su tablero todo el día - o toda la noche - y donde no hay muchas posibilidades de juntarse con otro dibujante. Al estar tan encerrados, en algún momento creemos que el mundo no es más que lo que nosotros podemos ver y esto incluso hace que tengamos actitudes que atenten contra la disciplina. El reunirse es extraordinario, te abre la cabeza… y genera una conciencia colectiva”.

Actualmente, la Asociación de Dibujantes de Argentina está presidida por Carlos Garaycochea y cuenta con más de cien miembros de Buenos Aires y otras ciudades del país. Para formar parte, los dibujantes deben acreditar publicaciones o presentar una carpeta de trabajos para su evaluación.
La ilustración, el storyboard, la historieta, el cómic, el dibujo científico, el publicitario, la caricatura, son algunas de las manifestaciones que encuentran lugar en ADA. “Esto es precisamente lo interesante. Esta diversidad en la Asociación la hace rica en experiencias y saberes,” reflexionan.


El dibujo como forma de vida

Uno de los objetivos de ADA es revalorizar la profesión del dibujante en un momento en que se encuentra bastante devaluada. Lejos de la época dorada de los pioneros de la Asociación, Teyo reconoce que el mercado se ha reducido y los dibujantes ya no cuentan con la influencia de otros tiempos.

Ubicados en un punto intermedio entre la actividad artística y la comercial, a los dibujantes no les resulta sencillo vivir de su profesión. “Hay falta de reconocimiento del dibujante como profesional o como artista. En realidad, no se lo cataloga como nada, como si el dibujar fuera un hobby”, explica Teyo.

Los miembros de ADA apuntalan esta profesión desde el intercambio de conocimientos y también de experiencias laborales: se informan mutuamente sobre la manera de trabajar de editoriales, diarios, productoras. Además de las condiciones laborales precarias y la falta de libertad a la hora de crear que se da en muchos casos, hay poco reconocimiento por la obra. “Pelear acá un derecho de autor es prácticamente imposible”, señala Teyo.

El mercado infantil es, junto al publicitario, uno de los de mayor desarrollo en la actualidad. Sin embargo, este segmento no está exento de la problemática general de la actividad, por el contrario “se pueden ver libros infantiles que están todos ilustrados y que en la tapa sólo aparezca el nombre del escritor. A los ilustradores muchas veces no se los considera autores”, explica Teyo. La ilustración es esencial en el libro infantil, por lo que “hay gente que sí le da mucha importancia a la calidad del dibujo a la hora de comprarle un libro a sus hijos, pero son una minoría”, lamentan los dibujantes.

Frente a este panorama desolador, Teyo ve “un vestigio de resurgimiento, con la publicación de la revista Fierro. También hay muchos fanzines, revistas más under. De aquí, a la larga, deberían generarse movidas interesantes. Hay tipos realmente muy buenos en Argentina, que en el exterior son muy reconocidos pero que acá nadie los publica”.


Nuevos espacios

Para suplir en cierto modo las pocas oportunidades que da el mercado, donde las editoriales no quieren correr el riesgo de publicar a historietistas o ilustradores, ADA genera proyectos para que los dibujantes puedan dar a conocer sus trabajos. La galería virtual de la página web de la Asociación es una primera vidriera. Además, se editaron dos libros: El Faro, postales de Punta Chata y el primer número de una colección que se llama Grafías, que reúne bocetos de distintos dibujantes, una etapa del proceso de creación generalmente oculta o desconocida. Ya tienen listo el número dos y están planificando el número tres.

También tienen una revista digital: Sacapuntas. “La premisa fundamental es que sea una revista hecha y escrita por dibujantes pero que no esté volcada exclusivamente al dibujo. Está dirigida a todo el público que tenga algún interés por la temática y la intención es integrar a otras disciplinas con las que el dibujo debería tener mayor contacto”.

Se puede acceder a la revista a través de la web: www.revistasacapuntas.com.ar Teyo comenta que “por ahora va a seguir siendo digital. Financiar un proyecto es muy complicado. Sobre todo para nosotros, que tratamos de poner un granito de arena en todos los lugares donde creemos que hay deficiencias”.

De todas maneras, el formato digital les permitió llegar a Latinoamérica y a España, con muy buenas repercusiones. “Fue una sorpresa. Hemos conseguido una gran adhesión a la revista y unas críticas buenísimas”.

Los dibujantes de ADA están trabajando en varios proyectos. Además de la revista y las ediciones de libros, están en el proceso de creación de un blog que sirva para difundir el dibujo, aprovechando la instantaneidad y la posibilidad de participación que permite este formato. También están preparando una muestra en la Alianza Francesa, inspirada en las Iluminaciones de Rimbaud.

El gran proyecto de ADA, el más anhelado, es el de conseguir una sede propia. Esperan que, una vez logrado, podrán generar muchas más actividades, como talleres dirigidos a toda la comunidad, y un museo del dibujo.


Y otro anhelo es, claro, seguir creciendo. Que cada vez sean más los dibujantes que se acerquen a este espacio de encuentro. Teyo concluye que “ADA ofrece fundamentalmente la ventaja de estar con otros dibujantes y con grandes maestros. Tener un lugar donde puedas estar sentado con un maestro, en una mesa de café o en un estudio, viendo sus originales, y que él te cuente cómo trabaja, cuáles son sus técnicas… eso para el dibujante es impagable”.


ADA de feria en feria

Como parte de las actividades de promoción del dibujo, ADA participa desde hace varios años en la Feria del Libro. En 2007, sin embargo, la sorpresa fue la Feria del Libro Infantil y Juvenil. “Recién este año pusimos fuerza ahí, porque no la teníamos en cuenta en absoluto. La experiencia no sólo fue interesante, sino que fue reveladora,” señala Teyo.

En el stand de ADA se montó una muestra en la que se expusieron trabajos de cuarenta dibujantes. Además, se realizaron talleres de caricaturas, de creación de monstruos, personajes e historietas, con una gran participación por parte de los niños.

Cuenta Teyo que “el stand se llenaba de chicos. Pasaban, veían un papel y un crayón y se sentaban a dibujar. Eso es lo que tienen los chicos, es genial, todos lo hemos hecho… y algunos no dejamos de hacerlo. Creo que es algo que también nos alimenta a nosotros, que estamos acostumbrados a otro tipo de trato, más frío, con editores”.

Entre tantas notas de color, la del taller de dibujo científico dio la más inesperada. Fuera de todo pronóstico, esta disciplina generó un gran entusiasmo entre los pequeños que, armados con hojas, crayones y lupas examinaban las formas de mariposas, caracoles y estrellas de mar para reproducirlos sobre el papel.

Trabajar con el público infantil les dio tantas satisfacciones que ya están pensando en actividades para el próximo año, cuando nuevamente la feria del libro abra sus puertas. Allí estarán los dibujantes profesionales, con sus lápices de colores y sus hojas blancas, listos para recibir a los niños y compartir con ellos, aunque sea por un ratito, la pasión por el dibujo.

Más información: www.a-d-a.com.ar info@a-d-a.com.ar

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