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20-09-2005 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Todos los ritmos todos

Chacareras, tangos, cumbias; letras en castellano, en francés, en portugués; instrumentos simples y otros bien raros; canciones para jugar, para reírse, para pensar. En veinte años de trayectoria, Los Musiqueros pintaron un mundo de sorpresas musicales. Esta es una partecita de la historia de este enorme grupo que hace música ‘para niños.’

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Por Marisa Rojas



Había una vez una señora de nombre Teresa que trabajaba en una escuela, en el taller de Educación por el arte. Teresa cantaba mucho, y muy bien, por eso, un día, los papás de unos alumnos le pidieron que les grabara un casette para cantar también ellos, con los chicos, en sus casas. Pero aquel primer casette, grabado ‘casero’, se perdió. Y entonces Teresa decidió grabar uno ‘en serio’, en un estudio de grabación. Tal fue el éxito de aquella aventura que enseguida llegaron las propuestas para llevar la música de Juguemos a cantar -tal se llamó aquel trabajo- a un teatro. Y como para presentar un espectáculo de canciones además de una cantante hace falta un músico, Teresa Usandivaras invitó a Julio Calvo a sumarse a aquella aventura. Así nacieron, veinte años atrás, Los Musiqueros.

¿Cómo fue, dos décadas atrás, ‘armar’ un grupo de música para chicos en forma independiente?


Julio Calvo: Fue una cosa rara, algo paradójica. En realidad no había tantos grupos como ahora, por lo que el de la música para niños era un espacio muy fértil, porque ante la falta de propuestas había una avidez muy grande. Había algo de música pero para los más chiquitos, para el nivel inicial, no para los pibes de escuela primaria que fue a los que nos dirigimos nosotros. Y el hecho de ser pocos nos favorecía también para el acceso a la prensa; además, como no existían todavía las megacadenas de discos sino que había disquerías atendidas por los dueños, que además de ser tipos que vendían discos eran tipos que amaban lo que hacían y se ocupaban de escuchar y de recomendar trabajos, pues, eso nos sirvió de mucho a nosotros. Se vendía menos masivamente que ahora, claro, pero existía el ‘boca a boca’ que para nuestros comienzos fue muy importante. La gente preguntaba qué había de nuevo para los chicos y ahí aparecíamos nosotros.

¿En qué momento de esta historia ‘musiquera’ se incorpora Beto?


Beto Caletti: ¡Eso te lo cuento yo mismo! Eso fue hace quince años, entonces yo estudiaba Bellas Artes en La Plata y un profesor de la facultad, que conocía a Teresa, me recomendó hacer esto, pero la verdad es que nunca supe bien por qué. Alguien me recomendó y yo caí; claro que para entrar me tomaron un examen muy exhaustivo eh… (Risas)

Beto ríe y sus compañeros se suman a las risas festejando, recordando, aquel primer encuentro. Desde entonces, los tres han andado caminos, de este y otros países, llevando su música y sus ritmos de pueblo en pueblo, desde Buenos Aires al interior y hasta México, pasando por Brasil. “Andamos como diciendo, tocando por todos lados y bien cerca de la gente, por eso somos ‘musiqueros’”, señala Julio.

En sus discos hay ritmos locales, autóctonos, pero también melodías de otras partes del mundo, ¿es este andar por caminos tan diversos el origen de esa variedad rítmica o es producto de una inquietud anterior?


JC: Eso es algo que está en los inicios mismos del grupo y tiene que ver con el gusto de quienes los fundamos y de quienes hoy lo integramos. Desde el comienzo quisimos tocar toda la música que nos gustaba, y como todos nosotros hemos escuchado música toda la vida, de mil lugares diferentes, bueno, decidimos hacer toda la música que nos había formado y que nos gustaba y nos gusta, desde tangos hasta chacareras, incluyendo algo de salsa y ritmos brasileños, influencias de música clásica y hasta The Beatles.

¿Cómo se elabora esa amplitud de ritmos cuando se trabaja componiendo y cantando para niños?


BC: Nosotros trabajamos desde la diversidad musical como una vocación, no como obligación; es decir, elegimos esa vía para expresarnos más allá de ‘para quién’ trabajemos.


JC: Hacemos para los pibes la mejor música que podemos hacer y tocamos todos aquellos ritmos a los que nos animamos a enfrentarnos. Y como lo que siempre prima es el gusto de hacer las cosas, y lo que nos gusta es esta mezcla de sonidos y de ritmos, pues ahí vamos. No trabajamos pensando que para los chicos puede ser bueno escuchar tal o cual ritmo más que otro, lo hacemos porque nos gusta. Es lo mismo que sobre los temas que escribimos las canciones. Pensamos nuestros discos y nuestros espectáculos en relación a aquello que tiene que ver con los sentimientos, y eso no es ni de chicos ni de grandes, es algo que involucra a todos.

La más reciente producción discográfica de Los Musiqueros es Pequeño romance de barrio. “Una historia de amor a través de una serie de canciones”, define Beto, responsable de la mayor parte de las composiciones del nuevo disco donde también hay canciones originales de Colombia y de países de África, y letras de Teresa.


Justamente, este material es lo que presentaron en las últimas vacaciones de invierno y lo que los llevó de gira, hasta mediados de agosto, (“entre otras cosas, gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores”, como se encarga de aclarar Calvo) por distintas ciudades de México, donde ya son parte de la cultura infantil local.

¿Cómo se escriben canciones de amor cuando se hace música para chicos?


BC: Y… uno trata de acordarse lo que le sucedía de chico, en el barrio. Las de Pequeño romance... son historias de amor que definitivamente taaan distintas de las que podríamos contar de grandes no son. Después de todo, uno cambio un poco, pero no mucho … (Risas)”

¿Les sucede como ‘musiqueros’, al momento de escribir canciones para chicos, enfrentarse a temas imposible de tocar? Los escritores y dramaturgos ‘infantiles’ discuten mucho sobre los llamados ‘temas tabú’.


JC: Nosotros consideramos que los chicos se divierten, se enojan, se enamoran, como los grandes, sólo que a su propio nivel. No es que vivan cosas distintas que las que viven los adultos sino que es distinto el modo en cómo las viven. Cuando nosotros presentamos el nuevo disco hablamos del amor porque el tema es, justamente, el romance, y cuando les preguntamos si han estado enamorados siempre en la sala alguno grita: ‘Yo tengo novia’, y sabemos que hay también quienes se sonrojan sin decir nada.

Si hablamos de sus espectáculos, vale decir que la sala es verdaderamente una fiesta de la que participan todos, chicos y grandes, pero: ¿cómo viven esto ustedes desde el escenario?


BC: Eso de que haya familias enteras es una constante, vienen mucho los padres, y no se aburren eh …


Teresa Usandivaras: A mí me encanta, veo logrado eso que nosotros tanto queremos. Porque ciertamente hacemos música para chicos pero es la familia la que está en la sala pasando un momento con la música y con los hijos, están todos juntos y eso es bárbaro.

¿Cómo es el proceso de producción integral de sus espectáculos? ¿De qué modo trabajan con lo estético, con los colores de la escenografía y con el vestuario, considerando que lo visual ocupa un lugar importante en las producciones para niños?


BC: El vestuario es un trabajo que nos toma mucho tiempo.


JC: ¡Que mentiroso! (Risas) Verdaderamente, nosotros lo que queremos es sentirnos cómodos, no nos disfrazamos porque actuemos para chicos, nos interesa estar bien, sentirnos bien, para así poder divertirnos y divertir a la platea. Por eso en nuestro espectáculo hay cierto nivel de informalidad, no está todo determinadamente pautado, charlamos un poco entre nosotros, charlamos con el público, de repente la presentación se estira; y con ‘la pilcha’ es igual. Nos vestimos con colores fuertes porque nos parece que nos queda bien con las luces y todo eso, pero lo cierto es que nos vestimos bastante parecido a como lo hacemos en el día a día.

Tras veinte años de carrera, hay toda una generación que ha crecido con ustedes y muchos papás que hoy vienen a verlos con sus hijos, seguramente los escucharon de chicos; ¿de qué manera viven su relación con el público?


TU: A mí me encanta la relación de abajo del escenario, es sorprendente; por que cuando te ven desde la platea, los chicos es como que se animaran a más, pero cuando te bajás y te acercás y estás a su lado les agarra una cosa de susto y entonces te miran y esperan a ver si vos haces un movimiento para darles un beso o algo y es muy divertido eso.


JC: Se genera una cosa de cariño entre la gente y nosotros, que vos podés preguntar por qué o cómo pero nosotros no tenemos ni idea. Yo supongo que obviamente les gusta lo que hacemos, pero me parece que va más allá de eso, hay como una cosa de complicidad, ciertamente chicos muy jóvenes que crecieron con nosotros hoy nos traen a sus hijos, creo que es algo que tiene que ver con nuestra informalidad, con esa cosa de amigos que se genera desde arriba del escenario y que se reaviva debajo.


BC: Yo creo que tiene que ver con el respeto que les tenemos a los chicos como público. Los tratamos cantando como podríamos tratarlos en la calle y por eso debajo del escenario la relación continúa.

Para quien todavía no los ha escuchado, ¿cuál es la recomendación que pueden hacer ustedes como artistas sobre su propio trabajo?


JC: Yo más que una recomendación haría una invitación. Hace muchos años, en nuestros comienzos, en un cartelito de esos de publicidad callejera, habíamos puesto: ‘Los Musiqueros, una invitación a cantar y a escuchar música’, y le habíamos agregado: ‘a hacer música todos juntos’. Y yo hoy reiteraría esa consigna: ‘los invitamos a cantar todos juntos en esta gran fiesta que son nuestras presentaciones y que es nuestra música'.

 


Musiqueros Instrumentos


Así como la alegría de las canciones, el excelente sonido musical y la preciosa voz de Teresa, también distingue a Los Musiqueros toda una serie de instrumentos muy especiales – y divertidos - que incorporan en sus presentaciones, y en sus discos.


“Estos raros instrumentos aparecieron por la misma razón que la variedad de ritmos, por el gusto de hacer”, explica Julio, y sigue: “Por ejemplo, el primero que yo fabriqué es ese bajo que toca Beto y que nació de mi afán de tocar el violonchelo, me gustaba la onda del instrumento entonces decidí fabricarme algo que tuviera un tamaño parecido, lo fabriqué con las cosas que tenía a mano, y de violonchelo pasó a ser bajo, porque rendía mucho mejor así. Primero tenía una sola cuerda y se llamaba ‘unicordio’, después le puse otra cuerda y pasó a llamarse ‘bicordio’, y así siguió con nosotros, ¡tiene veinte años él también!. Y el resto fue apareciendo porque yo siempre fui muy curioso y entonces de cosas que veo, o que escucho, se me ocurre hacerlas sonar y entonces las fabrico como ‘instrumentos musicales no convencionales’. Cuando decidimos grabar la canción de Luis Pescetti, la del hermanito, se nos ocurrió que sería una cosa graciosa incorporar juguetes que sonaran, precisamente porque también de juguetes habla la canción, y así apareció el patito de plástico con chifle. Ese lo compramos en el tren, y así como vino sigue todavía con nosotros. También fue la base para armar otros como el que construí con un inflador de bicicletas y con cabeza de títere."

 

 

Planeta Musiqueros

 

Teresa Usandivaras canta lindo, bello, escribe canciones para chicos y dirige coros en escuelas primarias, pero además es antropóloga, investigadora, científica; Julio Calvo es profesor de música en colegios y conduce un programa para chicos - Taracatá, los viernes de 16 a 17 hs.– en Radio de la Ciudad –AM 1110-; Beto Caletti es músico y compositor, especializado en sonidos del Brasil, ha grabado cuatro discos de música brasilera; juntos son: Los Musiqueros.


El germen de lo que hoy es el grupo fue un disco de Teresa titulado Juguemos a cantar, desde entonces, pasaron dos décadas - “Veinte años de cantar para los pibes y con los pibes”, dice Julio -; y cuatro discos – Con todos los ritmos; Cari Caracuá; Canciones colgantes; y la última producción: Pequeño romance de barrio. Por su formación pasaron además otros ‘musiqueros’: “Entre los fundadores también estaba Tomás Nelson; luego vinieron Omar Montes, nuestro violinista de cabecera, y en algún momento participó Ariel Goldenberg”, cuenta Teresa.



Ver Reseña del disco "Pequeño romance de barrio"

 

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