Agenda


Hoy, Viernes 22 de Junio

ver día completo

Separador

01-11-2017 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Una banda de deseos cumplidos

Un demo, un DVD, dos discos, cuatro espectáculos. Montones de funciones en cumpleaños, plazas, teatros y festivales. El genuino reconocimiento del público. La atención de la crítica. Un estreno en el único teatro nacional del país. Con seis años de historia los Bigolates de chocote crecen inquietos y alegres, reinvindicando el humor, el juego y la imaginación como la esencia de los días de la infancia.

Comentar

Por Marisa Rojas
Fotos: Gustavo Gorrini

 

 

Hubo una vez un tubito de cartón con porotos, un puñado de chapitas, un vasito de yogur con arena y una botella con agua protagonistas de una reunión, entusiasta y divertida, en el medio de una maceta. Un encuentro juguetón al que asistieron también perros imaginarios, gatas cascabeleras, barriletes de ramas y monstruos olorosos. Corría el año 2011 y los Bigolates de chocote, anfitriones de tardes en teatros, plazas y casas, eran el grupo más nuevo de la escena artístico-lúdico-musical para los chicos y las chicas.

Vero Belloni, actriz y bailarina; Adri García, clown y maestra de niños hipoacúsicos; Marce Herrera, psicóloga y coordinadora de talleres de juego y creatividad; Patri Famulari, clown y músico; y por entonces también Emma Abruzzesse, actor y estudiante de psicología, se habían conocido algún tiempo atrás compartiendo horas de trabajo en un espacio de recreación para chicos que abandonaron cuando les dijeron que no podían cantar sus propias canciones, y decidieron así armar su propio grupo.

Con un primer demo con tres canciones -Sin cáscara-, los Bigolates fueron la sorpresa de aquella temporada 2011 y en 2012, mientras se preparaban para grabar su primer disco –que finalmente editaron en 2014 y al que pusieron el mismo nombre que al grupo-, festejaron las primeras cien funciones editando un DVD con su show en vivo: Hay una reunión. Seis años después, los Bigo ya no son cinco sino cuatro, Patri fue papá dos veces, Marce y Vero se convirtieron en mamás y sumaron muchas, muchísimas más de cien nuevas funciones, grabaron un nuevo disco –Me pone alegre, editado este año-, y estrenaron espectáculo -Desos inquietos, el cuarto de su historia- en el Teatro Cervantes.

"Crecimos y creímos para lograrlo, atravesamos tormentas inesperadas y soles inolvidables, y siempre una imagen recurrente señalaba una dirección: familias cantando y bailando, el disco sonando en algún auto, en las casas, en las escuelas, en calesitas; niños y adultos compartiendo nuestra música”, dicen los Bigolates versión 2017.

¿Hay algo de los comienzos que miran con pudor, acaso de lo que se arrepientan?

Patricio: Arrepentirnos no, pero sí saber que, por ejemplo, en los shows improvisábamos bastante y dejábamos entrar mucha cosa del afuera, del día a día, de la vida real. Seguimos improvisando para crear pero una vez alcanzado el punto de partida bajamos todo a un guión y ya nada queda librado al azar. El espíritu sigue siendo el mismo pero más profesionalizado.

Marcela: Han sido seis años muy intensos. Tuvimos una rápida repercusión de público y pasaron muchas cosas, pero ahora tenemos una visión de grupo, de proyecto, más a futuro y una mirada cada vez más profesional sobre lo que hacemos.

¿Cuál fue el germen del espectáculo que los llevó a estrenar, por primera vez, en una sala pública y con las dimensiones simbólicas que tiene un teatro como el Cervantes?

Adriana: El año pasado, cuando cumplimos cinco años, empezamos a investigar sobre los deseos, nuestros tres deseos de cumpleaños. Armamos entonces un primer guión que presentamos para la convocatoria y que luego se fue modificando, como sucede en toda situación creativa donde el momento de juego en escena marca el camino.

Marcela: El espectáculo lo escribimos cuando aún los Bigolates éramos cinco, con Emma, junto a Martín Joab, el director, que es genial haberlo tenido cerca porque nos organizaba los ensayos, que es donde surgió la obra.

Adriana: Y en este caso, al sumarse Rafael Walger, como músico y titiritero, junto a Pablo Di Bella y Julián Cusmano también modificó el libro original.

Patricio: A partir de esa primera idea, no creamos escribiendo sino actuando, improvisando, grabando videos… Creamos en acción de la misma manera que seguimos el proceso de cada parte creativa del espectáculo, con Valeria Narváez pensamos las coreografías, con Fernando Berreta las luces, con Azul Borenstein los títeres, el vestuario, la escenografía.

¿El proceso es el mismo cuando se trata de pensar y desarrollar un disco? 

Patricio: El disco lo terminamos en marzo, casi al mismo tiempo que nos eligieran en el Cervantes. Fue un disco que armamos porque era una necesidad. Sentíamos que las canciones anteriores ya estaban cansadas. Profesionalmente las podíamos, y las podemos, seguir interpretando mil veces más, pero teníamos la necesidad de canciones nuevas.

Marcela: Estábamos en ese proceso cuando nos llamaron de Grisino y nos propusieron componer canciones para un producto propio. Y nos dimos cuenta que teníamos con nosotros muchas canciones esperando por venir.

Patricio: Pusimos en marcha entonces una experiencia que hasta ahora no habíamos hecho, nos propusimos que las canciones fueran de todos, compuestas por todos. Trabajando también con lo que ya es nuestra marca, por eso si en el primer disco yo compuse “Gardenia" y Marce se animó a “Isabella" ahora sigue el hilo “Upa" para Piero, mi hijo, y en el próximo disco estará la canción para Milena, la hija de Vero, que nos acompañó desde la panza de la mamá en todo el proceso de creación del disco, que estrenó de alguna manera con nosotros, porque Vero hizo funciones de Deseos… hasta un día antes de parir y volvió al mes.

¿Y cuál es la relación hoy con la música, el componer y el cantar, de Marce, Adri y Vero que alguna vez en otra entrevista dijeron no sentirse cantantes?

Patricio: Yo creo que una cosa es ser músico profesional y otra es ser profesional de la música. Y nosotros somos esto último. Afinamos, nos cuidamos, tenemos conciencia, nos dedicamos, ensayamos... Por eso las chicas, para mí, cantan.

Adriana: Yo sigo pensando lo mismo que entonces: canto pero no soy una profesional del canto, crecí y tengo más registro pero sigo sin considerarme cantante. Lo que más disfruto dentro de Bigolates sigue siendo estar en el escenario con mi clown. El humor de mi clown es mi aporte.

Marcela: Yo creo que soy cantante pero dentro del juego que propone Bigolates. Y donde Adri aporta el humor y el juego, la diversión y la libertad para crear, por ejemplo canciones, que son parte de la esencia bigolatera.

Una esencia que está atravesada por letras divertidas, una poética muy del cotidiano capaz de hablar de los miedos como de los errores y, por supuesto, de la potencia y la alegría del jugar. ¿Es esto que en la carpeta de presentación del último disco llaman “música nueva para la infancia”?

Marcela: Es una música que no piensa al niño solo sino en familia, donde hay adultos que no quieren “sufrir” una canción para chicos, y que habla, además, de los niños de hoy. Nuestra música, como toda nuestra propuesta, está realmente pensada para la familia, no hacemos guiños para adultos ni cosas para chicos exclusivamente.

Patricio: Para nosotros el sentido está puesto en la mirada, en lo que queremos contar y en el cómo lo contamos. Y la producción del disco tiene que ver con eso, no es un disco que suena infantil, o lo que por ello se entiende; es un disco internacional. Nuestros discos no se pueden definir en un género musical porque no profundizamos ni rechazamos ninguno, aunque en ambos hay ritmos identificables: hay pop y rock pero también bolero, reggae y chacarera, entre otros. Queríamos algo que sonora actual, acá en Buenos Aires y en cualquier parte del mundo, también en las provincias del país donde no nos conocen y donde tenemos como deuda importante poder llegar.

¡Bigolates por las provincias podría ser entonces un nuevo deseo inquieto! ¿Algún otro?

Marcela: Seguimos pensando que nos faltan buenos videos y tenemos mucho para contar en un formato que se pueda ver desde casa, a partir de montones de anécdotas de nuestro día a día con los chicos, porque nacemos de ahí, de estar con los chicos. Y eso queremos, necesitamos, mostrarlo. Trabajamos ahora investigando el lenguaje audiovisual. Ya les tendremos novedades…

En tanto, si tuvieran que elegir ya no un deseo sino un momento, una canción, una situación favorita de estos primeros seis años, ¿cuál sería?

Marcela: A mí siempre me gustó el final alocado de “Simona".

Patricio: Yo tengo un momento preferido del Cervantes y es espiar la entrada del público, escondido detrás del telón ver a los chicos entrar a la sala es único.

Adriana: Para mí, cada vez que cantamos “Dejame jugar" es un momento muy especial, es un ratito de piel de gallina, ese instante en que se detiene todo y desde el escenario hay entonces un ida y vuelta tan genuino con la platea.

“Dejame jugar" es la canción siete del primer disco. La que Planetario conoció en sus primeros acordes en una terraza donde nació mucho de lo que se transformaría en la identidad bigolatera. Una canción que en el divertidísimo Deseos inquietos suena en los momentos iniciales, “parar abrir el corazón para todo lo que viene…”, dice Adriana. Se trata de un manifiesto cantado con voz de infancia dirigido al mundo de los adultos que da cuenta de lo importante, tan sencilla como profundamente, derribando el acartonamiento de los años y apelando, siempre, al amor. Una canción de pura estirpe bigolatera.

“Vení sentate en el piso
como cuando era chiquito
Vení sentate en el piso
y ponete a jugar…”

 

 


 

PLANETA BIGOLATES
Bigolates de Chocote son Verónica Belloni (actriz y bailarina), Patricio Famulari (músico y clown), Adriana Paula García (clown y maestra de niños hipoacúsicos) y María Marcela Herrera (psicóloga y coordinadora de talleres de juego y creatividad). Desde hace seis años conforman uno de los grupos más innovadores de la escena infantil, desarrollado una identidad singular a través de creaciones escénico-musicales en las que proponen un encuentro lúdico entre adultos y niños.

En 2012 editaron un DVD con su show en vivo (Hay una reunión) y ya en su primer disco, Bigolates de Chocote (2014), estaba presente la diversidad de ritmos (rock, pop, chacarera, cumbias y cuartetos) y temas como el juego, la ecología y el reciclaje característicos de toda su producción.

Este año editaron su segundo CD, Me pone alegre y estrenaron Deseos Inquietos en el Teatro Cervantes, obra que fue seleccionada a partir de la “Convocatoria de proyectos teatrales dirigidos a niños y niñas” del Teatro Nacional Argentino, nominado al ACE como Mejor Espectáculo Infantil y que, luego de tres meses en cartel ahora se presenta en funciones exclusivas para escuelas (informes: gestiondepublicos@teatrocervantes.gob.ar)

Este mes se los puede ver, además, como invitados en el Festival María Elena Walsh, que se realiza el sábado 18 de noviembre en el ECuNHi (exEsma) con entrada gratuita (bono contribución voluntario).


Más info: www.bigolatesdechocote.com.ar / facebook.com/bigolates

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2018 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados