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01-09-2017 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Una dimensión de canciones

Canciones que hablan de máquinas del tiempo y huellas de dinosaurios, burbujas y robots de cartón, viajes en colectivo a la montaña y hasta la luna. Musiquitas atravesadas por guitarras, teclados, cuerdas y vientos. Imágenes de un tiempo fantástico, lúdico y poético. Los protagonistas del universo que hace doce años crea Koufequín, la banda que esta primavera presenta su tercer disco.

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Por Marisa Rojas

 

 

“Koufequín es lo más gratificante que me pasó, es muy importante como experiencia creativa para mi trabajo como docente”, dice Leandro Gajate.

Para Ernesto Granati, “a esta altura no es posible imaginar mi trabajo como maestro de música sin la tarea creativa en Koufequín, es un lugar de disfrute y de aprendizaje”.

“Lo más lindo es que estamos juntos hace un montón y eso está buenísimo. Crecimos, nos fuimos transformando. Y este, en términos artísticos, es el tiempo de cumplir el sueño de ser cada vez más músicos profesionales”, dice Mauro Conde.

Federico Castro confiesa que “si tengo que decir algo es que en la vida lo que me gusta mucho es jugar con todo lo visual, y este espacio de Koufequín le da sentido todo el tiempo a mi juego como investigador audiovisual”.

Leandro, Ernesto, Mauro y Federico conversan y toman mate una mañana de sábado alrededor del prototipo del nuevo disco de la banda que formaron, sin querer queriendo, en el 2005. Una docena de años después esperan la llegada de la primavera para presentar Koufequín 3D, su tercer trabajo discográfico de estudio, producido integralmente por la propia banda.


¿A cuento de qué, la tercera dimensión como nombre de un disco? 

Fede: Bueno, primero fue la técnica, el 3D pensado como un recurso artístico para incorporar a los videos y al vivo.

Mauro: … pero luego nos dimos cuenta que ese era también el concepto ideal para este disco, un disco pensado en una dimensión que es una tercera entrega que es distinta a la primera y a la segunda, pero las incluye.

Ernesto: Nuestros shows siempre son muy audiovisuales pero hasta ahora no habíamos podido llevar esa parte al disco. Koufequín 3D incluye todo lo que somos, cómo sonamos y cómo nos vemos en el escenario. Es un disco, y también un formato de show que es el que vamos a presentar el 24 de septiembre en Caras y Caretas. Y también es parte de un juego de palabras.

Mauro: Un juego que en términos visuales está incluido en todo el arte del disco, desde la tapa hasta el menú de canciones. Por eso el disco viene con lentes 3D, por supuesto.

Fede: La idea fue plasmar en un disco todo el trabajo visual y de arte que hasta ahora siempre fue exclusivamente parte de los shows.  

Leandro: Shows con una propuesta de imágenes muy fuerte, donde Fede crea en vivo, y esas creaciones son parte de las canciones.

Mauro: No se trata de proyecciones, no somos una banda con proyección en vivo, no trabajamos con la imagen como un recurso complementario: somos una banda con intervención visual en vivo, donde las imágenes son siempre distintas, como una especie de performance que es parte del concepto todo.

¿Qué significa en términos creativos pensar la música al mismo tiempo que pensar el universo audiovisual alrededor de cada canción?

Ernesto: Nosotros no somos una banda teatral, somos una banda de música, pero sí pensamos los shows como una propuesta integral donde hay música, hay trabajo visual, y hay momentos en que todo interactúa. Fede nos vió en aquella primera presentación de 2005 en la Feria de Arte del jardín donde trabajábamos con Leandro y Mauro y al toque se sumó a la banda. En la primera presentación a público, un poquito después, él ya era parte del equipo.

Leandro: Nos dimos cuenta que su trabajo creativo aportaba muchísimo al universo infantil.  

Mauro: Y en ese camino, desde entonces, el proceso de creación de la música con el juego audiovisual fue como en paralelo. Hoy ya componemos sabiendo que hay todo un soporte que la canción puede tener. Es como toda una experiencia sensorial.

A propósito de experiencias, ¿este tercer disco es casi en su totalidad una experiencia viajera? Hay aviones, colectivos, skates que atraviesan la selva, vadean lagunas, suben montañas y viajan, incluso, a la luna. Y también, “paradas” que invitan a soñar.

Mauro: En realidad, todos los discos nuestros tienen algo de viaje. Siempre escuchar un disco entero, que es toda una propuesta y no canciones sueltas, es un poco un viaje.

Ernesto: Es un recorrido que se arma de disco a disco. Nosotros cada año estrenamos uno o dos temas y cuando presentamos un disco es porque llegamos a un trazado del camino, a ese abanico que es el universo de Koufequín donde si acaso alguna canción nació “suelta” se suman las que nos sentamos a pensar que eran necesarias para llegar al lugar donde queremos ir con ese disco, con ese show.

¿Y cuál fue, cuál es, el viaje creativo que atraviesa este disco en relación a los dos anteriores?

Mauro: Por un lado, las canciones se van haciendo en un proceso largo porque entre disco y disco pasan años, antes cuatro, ahora casi cinco. Luego, siempre nos dejamos un par para terminar el concepto, la ruta, del disco. A veces algo queda afuera, pero muy poco. Porque cuando llega una canción es porque es rekoufequinera: es clara, corta, pone la mirada sobre algo quizás pequeño, que es lo que miran los nenes; por ejemplo, un viaje en colectivo como una fiesta.

Ernesto: Algo entre lúdico y poético.

Leandro: Lo lúdico como propuesta de juego que se da en las canciones y que también está en el vivo.

Ernesto: Pero el juego como una dimensión de la vida, no como “el momento de jugar” sino como una forma de mirar el mundo. Donde también hay espacio para bajar, para escuchar, para disfrutar de la belleza de una melodía, de una letra.

¿Qué aprendieron, que descartaron, que recuperaron, quizás, en este viaje por tres dimensiones de 12 años de banda? Hace un tiempo nos contaron que la banda había surgido un poco sin querer queriendo, pero al poco tiempo eran una marca registrada.

Mauro: Trabajamos mucho en la previa para llegar a los shows, y al estudio cuando se trata de grabar un disco, lo más seguros posibles. En el camino aprendimos básicamente a saber qué plus tiene cada uno por sobre el otro, y a confiar en eso. Aunque las ideas quizás a veces sean distintas…

Ernesto: …y ahí discutimos un montón por meticulosos. Pero sabemos a esta altura cuáles son los puntos más débiles y los más fuertes de cada uno, en qué funcionamos mejor, en qué no. Algo que aprendimos equivocándonos también, sobre la propia marcha. Porque primero está el deseo, pero en el hacer vas encontrando los problemas y ahí tenés que poder saber detectar cómo y con quién resolverlos. La energía del comienzo sigue estando pero también están los aprendizajes, los errores y las cosas buenas. Por eso quizás nos sucede con este disco que es el primero que sentimos que está grabado tal como queríamos. Los otros discos nos encantan, pero por otras cosas.

Leandro: Yo creo que aprendimos, seguimos aprendiendo, un montón de cosas, pero no descartamos nada. Koufequín es una suma de voluntades y de creaciones para hacer cada vez la mejor canción que podemos. Y si algo sentimos que no va por ese camino, lo dejamos de lado. No tenemos la fórmula de la canción, porque no creemos tampoco que la haya, pero sí hay una intuición cada vez de qué sí y qué no. Que es bastante parecido a cómo trabajamos como maestros en el aula.

Doce años y tres discos después, ¿qué cambió en los niños, y en los adultos que los llevan a los shows y compran los discos, como público?

Ernesto: Los pibes hoy están mucho más acostumbrados a los shows con estímulos visuales que cuando nosotros empezamos y eso era toda una novedad; también hacen otro uso, tienen otra forma de escuchar música, acceden a listas donde se mezclan muchas formas de la música. Hace doce años nosotros sentíamos que no terminábamos de encajar en ningún lado, como banda pop no fue sencillo encontrar un lugar, había algún prejuicio que hoy ya no existe. Doce años atrás sonaba una batería, un bajo, una guitarra eléctrica en una banda de música para pibes y había quien pensaba que estaba mal porque se excitaba a los pibes. Hoy todo eso ya se dejó de lado.

Leandro: Hoy los chicos escuchan María Elena de la misma forma que escuchan Los Beatles o Maiden y eso también resignificó todo este universo. La cosa pasa por la canción, que sea una canción con su forma y su tono y que funcione. Y en ese camino también fue, es, importante la devolución de los padres: padres que cuando su hijo se baja del auto siguen escuchando el disco. Y eso sí que nos salió sin pensarlo, tener un público adulto que le guste y disfrute realmente lo que hacemos sucedió como parte de algo intuitivo nuestro.

Ernesto: Que es distinto a las propuestas donde eso está desde el vamos como una intención, lo que no significa que esté mal, sólo que para nosotros es algo diferente. La idea de la conexión sensible es distinta. Como adultos tenemos permitido jugar y es algo que nos parece muy importante y que hacemos, pero eso no tiene que hacernos olvidar que como adultos los responsables somos nosotros, que estar arriba de un escenario también es una responsabilidad. E igual el adulto que lleva un niño al show. ¿Se pueden divertir ambos? ¡Sí, por supuesto! Y es genial que eso suceda, pero como adultos la responsabilidad es nuestra: de nosotros como artistas que debemos hacer el mejor show posible en todo sentido y de los padres en la platea que está buenísimo se diviertan pero donde su rol es cuidar de los pibes. Porque todos estamos ahí en función de ellos.


Koufequín 3D. Sábado 24 de septiembre 16 hs en Sala Caras y Caretas 2037. Sarmiento 2037, CABA. Tel. 5354-6613. Entradas en venta en TuEntrada.com

 

 


 

PLANETA KOUFEQUIN
Koufequín es el nombre de un instrumento al que, para que suene, hay que soplar. Una especie de juguete musical que doce años atrás dio nombre a una banda de música para chicos creadora de un universo fantástico –con múltiples influencias musicales-, autodefinida como “banda pop”. Un grupo que nació en las aulas de un jardín de infantes y revolucionó la escena de la canción infantil al reversionar en clave de mini-pogo un hit rockero de los ‘90: “Kanishka”, de Los Brujos. La banda integrada por tres maestros de escuela responsables de (casi todas) las letras: Leandro Gajate, “el más viejo”, a cargo también de la voz y las performances en escena; Ernesto Algranati, “Ernestico, desde el secundario”, voz y guitarras; Mauro Conde, “el papá de Santino”, voz, guitarras y ukelele; y Federico Castro, cineasta e “investigador visual, porque lo de artista no me gusta”. Cuatro amigos que en 2008, tres años después del recital debut, editaron un primer disco llamado igual que el grupo; en 2012, tras resultar ganadores de un concurso (Dale REC) donde bandas de todo tipo compitieron para llevar a estudio sus creaciones, el segundo: Bicicleta musical; y a los que 2017 encontró produciendo de manera integral Koufequín 3D. Un tercer disco en el que trabajaron con los músicos de siempre y también con cuerdas y vientos para los que realizaron arreglos (muy) especiales. Además de contar con la participación de los KoufeNiños en la canción “En la selva”, y de artistas invitados como los cubanos del Dúo Karma, quienes comparten toda su dulzura en “Lento", y Rolando Goldman, a cargo del charango en la hermosa “Para soñar”. Canciones de un viaje 100% koufequinero, poblado de música para escuchar, para cantar, para bailar y, esta vez, también para mirar.

Más info: Facebook.com/koufequin.musica

 

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