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18-08-2015 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Antes de subir a escena

El sábado 29 de agosto, Luis Pescetti se presenta por primera vez en una de las salas más emblemáticas de Buenos Aires: el Gran Rex. Sobre el show que prepara (“un tapa dura, con ilustraciones y a color”) y sobre el vínculo -siempre especial- que establece con el público habla en esta nota.

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Por Gabriela Baby

 

Su casa está rodeada de un jardín lleno de juguetes. Es un día de sol. Adentro, adornos de colores, almohadones de muchos tamaños y una silla pequeña, que Luis Pescetti elige para sentarse a charlar de su próxima actuación en el Gran Rex. De la silla pequeña al teatro gigante.


¿Cómo preparás el show del Gran Rex?
La preparación de un show tiene dos partes: una que es de mecánicos y técnicos, y otra que es más de druidas. La parte de mecánicos y técnicos es ver la lista de canciones, ver cómo funcionaron los últimos shows, los ensayos y cómo me gustaría armar el guión para ese espectáculo. Y la parte de druidas, por así decirlo, es una aproximación más inconsciente y menos pensada, que se va produciendo a medida que se acerca la fecha.

¿Tiene que ver con la intuición? ¿Con la emoción?
Es que en verdad no sé. Yo podría decirte sí a cualquier cosa que me digas: la intuición, la emoción, las musas, la presencia… ¿viste que a veces pensás cuarenta mil formas de una respuesta o de una conversación y cuando estás frente a la persona te pinta otra cosa, una cosa que nada que ver? Así. ¿Y eso de donde nació? ¿Intuición? ¿Emoción? ¿La presencia? ¿Y la presencia qué es? Una palabra fácil para decir algo dificilísimo.

Entonces, el gran teatro…
Y con el Gran Rex me pasa todo esto. Y no hay disco nuevo, pero sí muchas canciones nuevas. Y esas canciones nuevas las venimos preparando y probando en Tierra del Fuego, Salta, Jujuy, La Rioja, Rosario, Córdoba. Entonces yo ya sé cómo funcionan con el público, las tenemos muy maceradas… pero cómo se va a ordenar todo eso, no sé. Te cuento una anécdota: el otro día fui a actuar a Alta Gracia. Tenía todo el guión del espectáculo, me subí y me pintó hacer la canción "Caballo y Héroe". ¿Por qué? Porque Diego Greco, mi asistente, me la pidió. Y como pronto va a ser papá, entonces me dieron ganas de darle como un abrazo de afecto. Pero también, en esa canción había algo sobre los ex combatientes de Malvinas y sobre el elogio de las batallas y las guerras que hay en Zamba, con el que no estoy muy de acuerdo. Cuando Zamba habla de Juana Azurduy, dice: “las mujeres también tenemos derecho a ir a la guerra”. ¿Derecho a la guerra? Yo quiero decir “chicos, digamos otras cosas sobre la guerra”. Entonces, esa canción del caballo y el héroe dice: "la guerra es el peor lugar del mundo". Y me puse a hablar de todo eso, que surgió en el momento. No estaba en el guión.

¿Y la banda te sigue en estas decisiones?
¡Sí! Me sigue y la sigo. Es como jugar al fútbol… todos nos vamos mirando y viendo quién tiene la pelota y quién da el pase y quién coloca un centro. Yo soy muy malo jugando al fútbol, pero soy muy buen jugador de fútbol en la cancha del escenario.

Un escenario ahora por el que han pasado grandes artistas…
El Gran Rex es un teatro en el que se han presentado cientos y cientos y cientos de espectáculos infantiles. Para el Gran Rex no es una novedad un espectáculo infantil y para los chicos no es una novedad ir al Gran Rex a ver un espectáculo. Para mí es una novedad presentarme en el Gran Rex, pero no es una novedad presentarme en un gran teatro. Venimos con la banda de hacer el Auditorio Nacional en México. Ahí tocaron Sting, Luis Miguel… quien te imagines. Es un Luna Park, pero con forma de Gran Rex. Siete mil personas entran. Y sin embargo, estar en el Gran Rex es una novedad, por supuesto, pero no en cuanto al contenido del show: es como cuando regalás un libro. A veces pinta regalar un libro en edición de bolsillo, porque querés que alguien se lo lleve de viaje, en la mochila, cuando vaya haciendo dedo. Y otras veces pinta -para alguien que es demasiado mochilero- regalarle un libro de tapas duras, porque le querés decir otra cosa: este libro quiero que lo tengas para siempre, en formato grande. Y es la misma editorial, el mismo libro, pero le estás diciendo otra cosa. El Gran Rex es un tapa dura, con ilustraciones y a color. Como si dijéramos: esto que dijimos tan informalmente tantas veces, lo queríamos decir para siempre. Un tapa dura que no nos tiene que endurecer.

¿Y tendrá ese tono de “qué público de porquería”, “seguridad retire a este niño de la sala” y ese juego de peleas con los chicos?
Sí y no… porque a la vez esos chistes se volvieron tan clásicos que cuando uno los repite ya no tienen gracia. Yo ese chiste lo puedo hacer, por ejemplo, ahora que fui a La Rioja. Pero no lo puedo hacer al principio del show porque quedo como el cancherito soberbio, pero a mitad del show, ya puedo largar el chiste: seguridad, retire a ese chico. En cambio, acá no lo puedo hacer porque ya lo hice mucho. Sí puedo tener el tono de papá oso que se pelea con los chicos… eso sí. Pero también, después de tantos años de hacer el papá oso que se pelea, ahora el juego es la ternura. A mí siempre me preguntan: ¿qué diferencia hay entre los chicos de un país y de otro? Y yo digo: No, no hay diferencia entre países. La diferencia es entre chicos de zonas urbanas y chicos de zonas rurales. Entonces, a los chicos de zonas rurales les quiero enseñar esta picardía de “seguridad, retire a este público” y que se peleen con la autoridad. Y a los chicos de zonas urbanas no les quiero enseñar eso porque están pasados de rosca: les quiero enseñar la ternura. Que uno puede ser tierno sin burlarse. Uno puede ser más lento sin ser objeto de burla. Eso tienen que aprender los chicos de Buenos Aires, los chicos de zonas urbanas en general. Tienen que aprender a demorar una respuesta todo lo que sea necesario para que salga con voz propia. No hace falta tener una respuesta al toque, para la cámara oculta. La salida canchera ya fue.

Y eso ¿cómo se transmite?
Haciéndolo uno y que no pase nada. Todos estos acelerados, que están siempre al palo y burlándose de otros en la tele… ya está, ya fue. Los chicos urbanos de acá y otros países están pasados de estímulos, pantallas, ofertas y todo eso. Lo que los convierte en más vulnerables en otros aspectos. Porque sos muy vulnerable cuando sos ingenuo porque no viste nada y también cuando tenés que dar una respuesta rápida a todo. ¿Cuál va a ser tu novedad?

Quizá esta entrevista forme parte de cómo empezar el show. Esto que estoy diciendo. Porque a veces empezás los shows muy arriba y es un riesgo. Te cuento otra anécdota: cuando estaba en el Auditorio en México, había tal excitación en la platea, y tal excitación entre los músicos, que no se podía creer. Y estábamos por empezar y yo tenía guionado un comienzo que era una aplanadora, con toda la banda allá arriba. Pero antes de salir le digo a la banda: "Esperen, voy a salir solo". Y salí y empecé con dos notas en la guitarra a cantar “Verde verde”, que es una canción súper tranquila, bucólica, pastoral, nada urbana, nada crítica, nada cínica, nada nada. Y tenía una luz chiquita, el iluminador había sacado todo lo que tenía preparado. Y seguí con “que cada uno tome la mano de su papá, que cada uno tome la mano de quien quiere como a su papá, que cada uno tome la mano de su hijo recordando ese momento en que pensaba como sería ser papá…” y haciendo evocaciones muy justas, muy sencillas. Fue muy simple y emotivo. Los músicos lloraban atrás de escena. ¿Y por qué hice esto? Porque de alguna manera yo sentía que había que parar toda esa bola de emoción, para luego subirnos a ella como se sube uno a un buen caballo, no con el acelere puesto. Sino con tiempo, de a poco. Porque cada momento tiene que ser verdadero. Todas estas cosas están en juego antes del show.

Cuando empezaste con tus canciones y tus libros, ¿pensaste que iba a pasar todo esto?
Nooo... para nada. Los sueños se cumplen, pero qué me iba a atrever a soñar: se cumplió algo mejor que ni me atreví a soñar.

 

Luis Pescetti con la banda. Sábado 29/08 17 hs. Teatro Gran Rex. Av. Corrientes 857. Desde $ 120. Entradas en venta por Ticketek. Más info: clic acá

 


SUEÑO Y REALIDAD 
Yo una vez soñé que fui a un show que tenía un espectáculo y había así todo el público con grandes y niños, familias o gente que había ido sin permiso porque tenían la edad o capaz que abuelos o adolescentes que cantaban y hacían juegos y se reían con los chistes y había luces en el escenario y músicos que tocaban de todo y nos divertíamos un montón y la pasábamos bomba y yo estaba más contento que no sé qué y nadie quería que terminara; pero era un sueño y me desperté. Entonces mejor me hago artista, me dije, porque es más trabajo, la verdad, pero el show del sueño depende del inconsciente que lo hace involuntariamente, en cambio si me hago artista, pensé, lo puedo hacer más a voluntad y subirme a un escenario y elegir los músicos, no como el inconsciente que capaz que te pone a cada pescado ¡que te querés morir! Estás tocando y ves al de la trompeta que es una serpiente: ¿Y ésta de dónde salió?, te preguntás. ¡Del inconsciente! En cambio, si te hacés artista, sale de su casa, y hasta podés hacerte amigo, y vuelven otra vez y siguen siendo Marto o Pojo o Spiller o Rur, ponele. Que si fuera el sueño hacés otro show: "Y en la guitarraaa: ¡El tío Joaquín peleándose con la nona!", ¿Y ahora cómo hago? Te decís... paciencia, qué vamos a hacerle, paciencia, porque es el inconsciente que no se fija. No como la vida despierto, que es lo que va a empezar ahora y es lo que se dice: un sueño hecho realidad.  

No, mejor: un sueño hecho realidad que se inspiró en un sueño.

Luis Pescetti (de su página www.luispescetti.com)

 


 

NOVEDADES DE LUIS

Acaba de publicar Mamá, ¿por qué nadie es como nosotros? (Alfaguara) y la reedición corregida de El ciudadano de mis zapatos (Alfaguara).

Está lista la segunda parte en video del espectáculo Cartas al rey de la Cabina, realizado junto a Juan Quintero en el teatro Picadero. Para ver en familia.

En breve, sale el libro Cartas al Rey de la cabina en edición nacional.

El año que viene se publica un nuevo libro de la saga de Natacha.

 

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