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29-05-2012 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Bigolates de Chocote, musiquita para jugar

Un tubito de cartón, un puñado de chapitas, dos vasitos de yogurt, un poco de porotos, otro tanto de arena y una botella con agua se transforman en puertas musicales para salir a jugar. Los responsables de tan linda invitación son los Bigolates de Chocote, el grupo más nuevo de la escena musical infantil local. Divertidos y entusiastas, se presentan el 2 de junio en La Trastienda.

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Por Marisa Rojas

 


Bigolates de Chocote es el nombre del proyecto artístico al que hace poco más de un año dieron forma Verónica Belloni, Adriana Paula García, María Marcela Herrera, Emmanuel Abruzzesse y Patricio Famulari. Cinco compañeros de trabajo que, tras cinco años compartiendo espacios de juego y arte con niños y niñas, decidieron, mate y bizcochitos de por medio, generar una experiencia lúdica propia que permita encuentros sensibles entre gente chica y grande. Así surgió un demo con tres canciones -Sin cáscara- que se convirtió en la gran sorpresa de la temporada 2011 y, ya en 2012, pide pista para convertirse en CD.

“Todo empezó acá, en esta terraza de Chacarita. Fue acá donde comenzamos a juntarnos por algo que en ese entonces no sabíamos qué iba a ser. Nosotros, los cinco, nos conocimos porque compartíamos un espacio de juego con niños, éramos compañeros de trabajo, aunque no siempre trabajábamos juntos”, cuenta Vero. “Patri fue el último que se sumó a ese equipo y fue él quien, cuando empezamos a conversar sobre la idea de armar un proyecto propio, trajo la música a nuestras vidas”, sigue Marce. “Todos compartimos la pasión, la necesidad, de divertirnos en lo que hacemos; nos gusta tener un trabajo que nos divierte, con algunas reglas, pero pasándola muy bien. Así fue como tomando mate con Patri, surgieron las primeras canciones”, explica Emma.

Vero, “la del medio”, es actriz y bailarina. Marce, “la alta que escribe mails”, es psicóloga y coordinadora de talleres de juego y creatividad. Emma, “el de los sombreros raros”, anfitrión de la casa de Chacarita donde nació todo –y donde ahora transcurre el encuentro con Revista Planetario-, es actor y está terminando la carrera de Psicología en la UBA. Patri, “el que toca la guitarra”, tiene un grupo que se llama Tovien. También forma parte de esta aventura bigolatera Adri, maestra de niños hipoacúsicos, recreóloga y clown. 

¿Cuál fue el disparador para que la música se convirtiera en el eje de esa idea que andaban pergeñando?

Patri: Hasta que surgieron las canciones, la música era lo único que no era del todo propio en lo que hacíamos. Por ejemplo, si se contaba un cuento era muy propio el modo como se lo hacía, con la manera de explicar e invitar a los juegos pasaba lo mismo, pero las canciones que se cantaban no eran propias. Y a mí me gusta más cantar mis canciones que las de otros, así que empezamos con Emma a armar canciones y eso fue haciendo que el juego propio también se apropiara de las canciones, propias.

Marce: Porque el juego es otra de las cosas que nos definen: el juego, lo lúdico, la creatividad, apostar por la imaginación. En nuestras presentaciones casi no hay escenografía, están los instrumentos musicales –los tradicionales y los cotidiáfonos-, pero no hay objetos, todo lo que utilizamos lo armamos a partir de la imaginación.

Emma: Luego, al compartir el espacio con los chicos proponiendo ejercitar la imaginación con esas canciones, empezamos a tener devoluciones muy lindas. Los chicos cuando juegan te proponen un montón de cosas, nosotros las tomamos y así las siguientes canciones las compusimos teniendo en cuenta los pensamientos e ideas que nos devolvían los niños. Eso hizo que las canciones no sólo se armaran para ellos sino también desde ellos y creemos que por eso les gustan, los divierten.

Vero: Ese ida y vuelta que nos permitió nuestro contacto diario con montones de chicos hizo que las canciones que ya existían se enriquecieran y que surgieran otras. Historias que vamos escuchando se transforman en canción. 

¿Cómo es, considerando esto, el proceso de trabajo: la escritura de las letras, la composición de las melodías, el diseño de los juegos?

Adri: Patri y Emma arman las canciones. También Marce escribió una de las letras. Lo que hacemos todos juntos es la puesta en escena de las canciones. Igual es algo que, también, se retroalimenta constantemente con lo que sucede con los chicos en los shows en vivo. En un principio, por ejemplo, estábamos muy acostumbrados a estar ahí, bien cerca de los chicos… trabajábamos en livings, en aulas, en plazas. No sabíamos cómo iba a resultar eso en una sala tradicional, arriba de un escenario. Pero la verdad es que no se siente la distancia. Quizás sea porque subimos, bajamos, jugamos con los chicos en la platea todo el tiempo… los chicos bailan en los pasillos. Está bueno. Siempre se arma una linda fiesta. 

Emma: Es parte del juego tomar lo que los chicos dicen –y hacen- en los shows, que todo se vaya renovando todo el tiempo.

Marce: En escena trabajamos abiertos, con mucho de improvisación, de libertad; lo que va surgiendo se suma.

Hace un año dieron forma al proyecto y lo nombraron Bigolates de Chocote, ¿de dónde y cómo surgió ese nombre?

Emma: El nombre surgió en esta misma terraza alrededor de esta misma mesa y se lo debemos, por supuesto, a una niña: a nuestra vecina Alicia. Ali vive aquí al lado y ha compartido, y comparte, muchos encuentros de juegos y canciones con nosotros. Como está aquí cerquita la invitamos a participar de nuestros primeros ensayos. Un día vino, cantamos y ensayamos la canción del monstruo, que es la que escribió Marce y en la que Alicia canta. Luego las chicas se fueron, yo bajé a abrirles, y de repente Alicia me llama desde acá arriba con un “¡Dale Emma, dale que con Patri tenemos algo y sino después me olvido!”. Esa tarde Alicia nos contó la historia de una niña, ella, que acababa de tomar una leche entera de chocolate y a la que le habían quedado en la cara bigotes… de chocolate. Y la verdad es que a todos nos encantó esa imagen. Decidimos adoptar esa idea como nombre porque nos gusta la experiencia que nombra, una experiencia de infancia universal.

Vero: Lo que hicimos para transformar esa imagen en nuestro nombre fue, como con todo, encontrarle juego. Porque eso es lo que pretendemos, lo que proponemos: que a través del juego y la diversión vivamos las distintas actividades que la música genera. Escuchar, cantar, bailar, inventar canciones, conocer instrumentos raros y relatos de cuentos y anécdotas disparatadas.

Marce: Bajo ese mismo concepto, de ese mismo lugar, salen los instrumentos que tocamos, instrumentos que construimos con lo que tenemos cerca, a mano. Se llaman cotidiáfonos y, en nuestro caso, están construidos a partir de tubitos, mangueras, semillas, chapitas, botellas vacías, vasitos de yogurt. Para percutir, agitar, sonar y soplar. Para divertirse.

Tubitos, chapitas, botellas y vasitos que suenan, junto a la guitarra de Patri, poniéndole música a la mañana. Vasitos, botellas, chapitas y tubitos que invitan, irresistiblemente, a pasarla bonito.

 

 



El próximo sábado 2 de junio Bigolates de Chocote presenta en el ciclo La Trastiendita su espectáculo Hay una reunión. En vacaciones de invierno realizará presentaciones en diversas salas que se anunciarán en su página de Facebook y en www.bigolatesdechocote.com.ar

Más info: contacto@bigolatesdechocote.com.ar

 

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