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01-07-2015 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

La música que traen los vientos

Para los que disfrutaron con "La vuelta al mundo en un violín", para todos los que quieren dar un paseo por el universo de la música clásica (o casi), Sergio Feferovich y una intrépida banda de músicos (esta vez de vientos) se lanza "Al mundo en clarinete". ¿Vamos?

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por Gabriela Baby

 

En el escenario sólo hay una tarima, un micrófono, una pantalla. Austeridad que dará paso a la imaginación y, sobre todo, a la música. Sergio Feferovich y un grupo de quince músicos –de vientos- parten hacia una aventura: Al mundo en clarinete se llama el espectáculo que, todos los fines de semana, se presenta en el Teatro de la Comedia. Antes de embarcar, el maestro Feferovich cuenta algunos detalles del recorrido.

“El concepto es parecido al de nuestro anterior espectáculo La vuelta al mundo en un violín. La idea es que los chicos escuchen los instrumentos tal como suena, sin amplificación. Todo suena como una orquesta de concierto”, cuenta en la entrevista con Revista Planetario.

¿Por qué dar este tipo de conciertos para un público infantil?

En cualquier concierto, en el Teatro Colón por ejemplo, el promedio de edad de los espectadores es altísimo; si hay chicos o jóvenes es porque son estudiantes de música o hijos de los músicos que tocan. Es decir, la orquesta sinfónica no está pensada para chicos. Incluso para una persona de entre 20 y 30 años ir a un concierto es algo rarísimo, una actividad que ni siquiera se plantea. Y me parece que nosotros, a los que nos interesan los conciertos y este tipo de música, tenemos que hacer algo si queremos que en el futuro haya orquestas. Entonces, damos un concierto para que los chicos escuchen música.

Se dice que las orquestas sinfónicas están en vías de extinción…

Todas las orquestas del mundo, hasta en el primer mundo, están en crisis. Y, por eso, son una responsabilidad de los encargados de la cultura de un país. Porque si no hay financiamiento del Estado, las orquestas corren riesgo de muerte. Pero también tenemos que hacer algo para los chicos y para los docentes. Con el espectáculo anterior nos pasó que muchos chicos y familias vinieron a vernos varias veces. Quiere decir que hay una demanda de este tipo de propuestas.

¿Es un concierto educativo?

Sí, tiene algo bien didáctico. En La vuelta al mundo en un violín, veíamos cómo sonaba la viola, cómo sonaban el violín y el cello por separado. Y ahora también vamos a ver cómo suena cada instrumento de viento, tocando solo. Además, toda la propuesta tiene cierto carácter teatral: hay chistes, rivalidades actuadas entre instrumentos y una puesta hecha con humor y mucha alegría. La idea es que sea algo divertido.

Un sentido del espectáculo que supera la propuesta austera de una orquesta sinfónica tradicional…

Sí, de acuerdo. Pero igualmente, para nosotros, la música sigue siendo lo más importante. Es decir, nos preocupamos mucho de que suene bien, impecable. No porque sean chicos lo vamos a hacer de cualquier manera. Al contrario, hay que dar un concierto de excelente calidad.

¿Cómo está formada la orquesta?

Son quince músicos: dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, un clarinete bajo, dos saxos, dos trompetas, dos trombones, tuba y percusión. Además, todos son muy jóvenes y tocan parados, como lo hacen las bandas callejeras, itinerantes. Y por el tipo de instrumento, el repertorio es un poco más actual, más abierto que en el espectáculo anterior. La idea es, otra vez, hacer un viaje por el mundo, aunque tratamos de visitar países que antes no visitamos, y que permiten otros repertorios: el jazz, por ejemplo -tocamos Glenn Miller- y también clásicos como Bach y Bizet. Se trata de un repertorio más accesible en el que incluimos canciones conocidas. Y ésa es una ventaja para el gran público, incluso hay una parte en la que invitamos al público a cantar.

¿Qué efecto tiene ofrecer un repertorio amplio a los chicos?

Me parece interesante y productivo dar un repertorio diverso porque a los chicos les permite decir ‘escuché Bach, Glen Miller y Mariano Mores. Y me gustó más Glenn Miller’, supongamos, que no es lo mismo que decir ‘me gusta Glen Miller porque es lo único que escuché en mi vida’. Se trata de darles variedad y propuestas diversas para que ellos puedan conocer y también elegir.

Muchos padres, y chicos, dicen que aprenden más de música en tus espectáculos que en toda la escuela primaria.

Esto tiene que ver con que el maestro de música, muchas veces, no sabe qué hacer en la clase. Pero tampoco los directivos y supervisores saben qué pedirle al docente. Entonces, la hora de música está nada más que para que la maestra entretenga a los chicos y prepare el acto del mes. Sin embargo, todos los días, cuando salen de la escuela los chicos se ponen los auriculares y escuchan música. Y la escuela ni siquiera propone a los chicos que escuchen de otra manera o que escuchen otras músicas. Yo fui maestro de escuela y me encantaba dar clases. Les pedía a los chicos que preparan clases especiales sobre los Rolling Stones, por ejemplo. Y traían materiales, comparábamos canciones, yo los guiaba y había una escucha. Pero lo cierto es que dar clases es muy poco rentable.

Mientras en la escuela no se aprovecha la hora de música, hay diversos programas de orquestas juveniles que despiertan mucho interés en los chicos. ¿Es otra manera de acercarlos a la música?

Las orquestas escuelas están realizando, en general, un trabajo muy importante y muy provechoso para los chicos. Y es, sin duda, un lugar para que empiecen a escuchar música de otra manera. Pero también habría que promocionar el estudio de otros instrumentos, porque después en los conservatorios hay doscientos chicos que estudian guitarra, dos para fagot y dos para tuba. Entonces, los de guitarra no van a tener trabajo mientras que en las orquestas no encuentran quién toque la tuba. En cambio, en las orquestas escuelas los chicos tocan lo que hace falta. Y además, es una propuesta integradora: los chicos dejan la calle y hacen música.

¿Cuál sería un camino posible para que un chico aprenda a degustar y escuchar todo tipo de música?

Es muy difícil que a los chicos les guste algo que a sus papás no les gusta. Si no hay hábito en la casa, es muy raro que un chico solo elija música para escuchar. En cambio, si los padres escuchan música, a sus hijos les va a gustar. O, a la larga, la van a asociar a un gusto de su papá o de su mamá… a un tono, a un clima de su casa. Entonces, lo más importante es que los padres, o el círculo cercano a los chicos, se entusiasmen con la música, con ir a conciertos o recitales también. En general, los chicos nos imitan mucho más de lo que pensamos.

¿Hace falta conocer de música para disfrutar de la música?

Hay  música, como la clásica, que a diferencia de los jingles o la música más comercial, necesita ser escuchada varias veces. La música más elaborada necesita de la repetición. Mi hija, que vino a algunos ensayos de Al mundo en clarinete, el otro día me dijo: “Papá, qué lindo eso que tocó el oboe”. Pero lo pudo apreciar porque lo escuchó tres o cuatro veces. Entonces, el hábito, la repetición generan este saber apreciar que necesita la música. Y el placer de escuchar buena música es un placer enorme.

 


 

Al mundo en clarinete. Sábados, domingos y feriados 17 hs. En Vacaciones de Invierno: todos los días 17 hs. Teatro La Comedia. Rodríguez Peña 1062. 4815-5665. $ 170 (en venta en la boletería del teatro o por PlateaNet www.plateanet.com 5236-3000).

 


 

PLANETA FEFEROVICH
Sergio Feferovich ha dirigido numerosas orquestas y coros en la Argentina y el exterior. Premiado por la Organización de Estados Americanos, el Rotary Club y el Mozarteum Argentino, entre otros. Graduado en la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), obtuvo su Doctorado en Música en la Johns Hopkins University (EE.UU.) y es además Master en dirección orquestal del Peabody Conservatory de dicha universidad y Master en piano en la Catholic University of America (Washington, DC). Con una mirada de músico, de maestro, y también de padre, Feferovich dio forma a La vuelta al mundo en un violín, obra que fue distinguida con el premio Teatro del Mundo 2007 en la categoría espectáculo infantil y que estuvo en cartel durante siete temporadas. Sumado a su amplia labor como director de orquestas y coros, realiza una intensa labor docente en diversos ámbitos. Da charlas en empresas sobre motivación y creatividad y es organizador de TED.

Para conocer un poco más al maestro Feferovich se puede ver su charla en TED (2012): https://www.youtube.com/watch?v=1wA2sl9IRcE

 

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