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01-11-2015 |

Notas y Entrevistas - Literatura infantil

Por las tapas

A Pedro Vilar lo conocemos sin conocerlo: es el dibujante que ilustró los libros de María Elena Walsh. Y cuyos chistes poblaron revistas y diarios durante varias décadas. En realidad, sus dibujos son más conocidos que su autor, un hombre de casi ochenta años que por estos días vive la emoción de ver reeditados –igualitos a los originales –los libros de su compañera de trabajo. Y entonces, el dibujante y humorista se da a conocer, y tiene mucho para contar.

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Por Gabriela Baby

 

El primer libro de María Elena Walsh que ilustró Pedro Vilar fue Tutú Marambá, para su primera edición en 1960. Después vinieron otros: El reino del revés, Dailan Kifki, La reina batata, Zoo Loco, Cuentopos de Gulubú. Sus dibujos están protagonizados por personajes de gestos elocuentes y mucho humor. Páginas completas, detalles al margen o al final de una página y también las letras capitales, esas que dan comienzo a cada capítulo, ilustró el señor Vilar. Ilustraciones que, si se miran con atención, revelan un sesgo barroco: situaciones pequeñas atiborran grandes composiciones, plenas de colores, de formas diversas y con muchos guiños para el observador. Un trabajo paciente y certero que lo tuvo como autor de esas memorables tapas e ilustraciones infantiles, pero también como colaborador de las más importantes revistas de humor de Buenos Aires entre los años 50’s y 80’s.

Ahora vive en San Telmo, ya no trabaja y le gusta tomar café en los bares de su barrio y hablar de política, de su querido Racing Club, de costumbres porteñas y recordar ese pasado en el que “Buenos Aires era muy distinta”, como dirá varias veces durante la entrevista. Pero también habla de María Elena, su compañera de trabajo, de charlas, de cenas copiosas y horas frente al tablero para sacar ese gesto, ese rasgo con el que ambos terminaban de construir un personaje. ¡Tanto para contar!


“Yo empecé a dibujar en la Revista Tía Vicenta, con Landrú. Que me tuvo que aguantar desde que se fundó la revista, en 1957, hasta que fue cerrada por Onganía en 1966”, dice Vilar y aprovecha para despacharse contra las dictaduras militares. Después de hablar un rato sobre la situación política del país, vuelve al tema. “También trabajé en la revista Avivato y para muchas otras. Siempre hice humor. En realidad, mi papá quería que fuera abogado, médico, arquitecto, ingeniero o militar. Eran carreras clásicas de la época. Él no quería ni que agarrara un lápiz. Entonces, empecé a estudiar Derecho pero… ¡no rendí ni un examen! No me gustaba. Encima, a la Facultad, tenía que ir con corbata. Eran otras épocas. Eso sí: se podía fumar. No como ahora, que no se puede fumar en ningún lado… ¡Ahora mismo tengo unas ganas de fumar que me muero y no se puede prender un cigarro en este bar!

Ahora no puede fumar y, antes, su papá no lo dejaba dibujar. ¿Cómo se las rebuscó para hacer lo que quería?

Es una historia fenómena. Mi amiga Mercedes Gowlan vivía en Laprida y Melo. Y yo me iba a su casa a dibujar. Además, por la zona había muchos edificios que habían sido conventillos y se habían convertido en ateliers de artistas. Con Mercedes andábamos por ahí paseando, mirando, conversando con todos. ¡Era tan distinto Buenos Aires! En esa casa hice un montón de dibujos que después se perdieron. Pero después empecé a trabajar. Cuando me llaman de la Editorial Sudamericana para ofrecerme trabajar con María Elena en la ilustración de sus libros, en realidad, yo ya había hecho algunas tapas. El primer libro que ilustré fue uno de Chesterton, para Sudamericana. Luego hice una tapa para un libro de lectura, también de Sudamericana, y después una adaptación de Caperucita Roja. Entonces María Elena, que conocía mis dibujos a través de Tía Vicenta, quiso que fuera el ilustrador de sus libros. Así fue como nos pusimos a trabajar.  ¿Y sabés donde vivía María Elena? En el mismo departamento que había sido de mi amiga Mercedes. ¡Increíble!

¿Cómo era trabajar cada día con María Elena?
Ella estaba en todo, en todos los detalles. Era muy exigente. Y charlábamos mucho. Era un encanto. Tomábamos café, salíamos a caminar por Florida… ella contaba cosas y me presentaba gente. A Alfredo Zitarrosa me presentó. O nos encontrábamos con Borges, y ella lo saludaba y conversábamos un rato. Por esa época descubrí un montón de personajes que sabía que existían pero nunca me imaginé que iba a conocer.

¿Qué es lo que más le gusta de los libros de María Elena?

Los libros de María Elena me gustan porque están llenos de humor. A ella le encantaba el disparate. Fijate El reino del revés: “nada el pájaro y vuela el pez…” Todo está dado vuelta. ¡Es maravilloso!

¿Y qué siente cuando ve los libros otra vez, reeditados tal cual salieron en sus primeras ediciones?

Me encantan. Ahora Sudamericana acaba de reeditar cuatro libros: Tutú Marambá, Dailan Kifki, Zoo Loco y El reino del revés. Y están tal cual salieron por primera vez, salvo que se les cambió la tipografía, que ahora es más moderna. Pero el resto, igual: se hicieron escaneando aquellos primeros libros. Porque yo vendí los originales o no sé dónde quedaron. Pasaron muchos años y muchas crisis en estos años. Así que hay muchos originales que le vendí al director del Museo de la Caricatura, también hubo originales rematados y a un norteamericano le vendí los de Dailan Kifki.

¿No sabe dónde están los originales de Dailan Kifki?

No, no lo sé. Lo que sí recuerdo es que la tapa me costó mucho trabajo. A María Elena no le gustaba ninguna de las tapas que yo le presentaba. Hice muchísimas propuestas hasta dar con Dailan, con la chica, y con el personaje del Bombero. Esa situación de amor entre ellos, me costó mucho encontrarla en el dibujo.

Este invierno le hicieron un homenaje a usted y su obra en el Centro Cultural Kirchner. Y ahora, en noviembre, sus trabajos se exponen en el ECuNhi, en el marco del Festival María Elena Walsh. ¿Qué le provoca este reconocimiento a su obra y la de María Elena?

Los homenajes a María Elena me llenan de vida, es como volver a vivir. Se me mueve todo. Los libros cumplieron 50 años. Ella fue una gran escritora y una hermosa persona, y sus libros siguen vigentes para los chicos de cada generación. Una maravilla.


 


 

PLANETA VILAR
Nació en 1936 en la ciudad de Buenos Aires. Comenzó a publicar en la década del '50 en las revistas Crisis, Tía Vicenta, Rico Tipo, Línea, Primera Plana y Panorama, y en periódicos como La Voz, La Nación y Mayoría. Pero su obra más conocida es la que hizo para los libros de María Elena Walsh: ilustró El Reino del Revés, Dailan Kifki, Chaucha y Palito, Cuentopos de Gulubú, Tutú Marambá, entre otros. También ha explorado otros géneros como los Reportajes supersónicos, de Syria Poletti, el CD-ROM El tango se baila así y Lecciones de Canto para niños, de Celeste Salerno. En 1968 recibió el Primer Premio Bibliotecología Franklin otorgado por la UNESCO, por Tutú Marambá.

 

 


 

MÁS QUE UN FESTIVAL DE MÚSICA
El sábado 7 de noviembre, en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) que gestiona la Asociación Madres de Plaza de Mayo en el predio de la ex ESMA, se realizará el 5º Festival de los Chicos “María Elena Walsh”. En este marco, se presentará la muestra “Pedro Vilar: sus dibujos de María Elena”, con una selección de sus obras más emblemáticas.
Con la presentación de Los Cazurros, pasarán por el escenario del Festival algunos de los más destacados grupos de música para niños. En esta edición serán de la partida: el Dúo Karma (de Cuba), Mariana Baggio (junto a Barcos y Mariposas), Rayos y Centellas (la nueva formación del ex Papando Moscas, Gustavo Libedinsky) y Canticuénticos (que llegan desde la provincia de Santa Fe).
Pero si bien se presenta como un festival de música, el mismo incluye una diversidad de actividades para los chicos y las familias. Habrá una Kermés de Zamba; actividades con clowns, malabaristas y titiriteros ambulantes; una feria de libros, discos e instrumentos y ¡muchas sorpresas!
Además de la muestra de Vilar, se podrán ver “Gráfica del revés” de Fernando Polito, una serie de grabados homenaje a María Elena Walsh, y la instalación/registro “Maqueta Escala Real” realizada por alumnos de escuelas secundarias que participaron del programa “El ECuNHi hace escuela”.

5º Festival de los Chicos “María Elena Walsh”. Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi). Av. del Libertador 8465 (Ex Esma). Tel. 4703-5089. Sábado 07/11 de 14 a 18:30 hs. Gratis. No se supende por lluvia.

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