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01-11-2016 |

Notas y Entrevistas - Literatura infantil

Puro dibujo, pura pasión

Creador de uno de los personajes más tiernamente irreverentes, y queridos, de los últimos (breves) tiempos, Juan Chavetta es dibujante de pura cepa. Nacido y criado en Zárate, trabaja cada noche para dar vida, a orillas del Paraná, a una niña rocker a la que le gustan las cosas simples. Ilustrador, autor, el papá de Puro Pelo se divierte con la banda del Sr. Cuco tanto, o más, que sus seguidores. Aquí, una aproximación a su fantástico mundo de lápices y crayones.

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Por Marisa Rojas



“Esto lo dibujé mientras venía para acá, en el viaje”, dice extendiendo la libreta con su obra, sutilmente orgulloso, sin alarde artístico alguno y con esa alegría pura que invade el espíritu cuando hacemos eso que tanto nos gusta. Durante el año, contará luego, Juan Chavetta hace uso de unas aproximadamente setenta libretas-agendas-cuadernos de hojas blancas donde con lápices negros, crayones, acuarelas y acrílicos dibuja todo el día, (casi) todo el tiempo, cuando no lo hace en la tableta que tiene en su casa de Zárate –siempre por las noches, de 22 en adelante, acompañado por musiquita, entrevistas y/o hasta películas- o no anda firmando libros en ferias y/o dando talleres de ilustración en escuelas. “Yo dibujo desde chico, desde los cinco años. Nunca estudié, hice algunos cursos en la UBA, pero lo que hago lo aprendí medio de caradura, porque me gusta. Entonces me meto, investigo, pruebo. Igual, con el diseño gráfico. A los 17 años mi viejo me regaló una computadora y después una amiga que tenía un estudio me prestaba las máquinas. Ahí aprendí a usar los programas y así logré que me tomaran en un estudio en mi ciudad”, cuenta el ilustrador que nació, se crió y vive en Zárate y que llega al encuentro con Planetario –en pleno centro porteño- en la previa de un recital que vino a ver a ‘la Capital’.


¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la ilustración profesional?

Trabajé en el diario El Pueblo de allá, de Zárate, haciendo dibujos para la contratapa. También en El Patagónico, un diario de Comodoro Rivadavia donde viví un tiempo. Ahí hacía un chiste por día. Pero más me dediqué al diseño gráfico, trabajé mucho como diseñador e hice del dibujo una herramienta más para ese trabajo. Igual, nunca dejé de dibujar. Y, mucho antes de Facebook, lo que hacía lo subía a Flickr. Hasta que un día, en el 2009, me llaman de Alfaguara y así llegué a hacer el primer libro que fue Recuerdos de Locosmos, de Ricardo Mariño. Al poco tiempo me hicieron un contrato por la colección de Cintia Scoch, de Ricardo también. Después trabajé con otro montón de editoriales como Del Naranjo, Uranito, Olmo Ediciones, Puerto de Palos, Atlántida y desde 2014 lo hago con Quipu.

A través de Quipu hace un par de años conocimos Puro Pelo 2, pero ¿qué hubo antes? ¿La obra cien por ciento Chavetta comenzó con Puro Pelo?

Antes de Puro Pelo 2 yo nunca había ido a una feria del libro a firmar libros, mucho menos a presentarlos. Antes, solo ilustraba libros de otros. En realidad, tampoco tan así. En 2010 publiqué un libro mío con dibujos en blanco y negro que se llamó Chavetta Lepipe, que era como firmaba entonces, y que fue posible gracias a Ediciones Las Ideas que es la editorial de un amigo ilustrador, de Zárate también pero radicado en La Plata, Leonardo Gauna. Y en 2013 publiqué en Olmo un libro que se llamó Muchas gracias a tuttis!!! Pero yo lo que quería era hacer el libro de Puro Pelo así que en el 2014 otro amigo ilustrador –Paio- me sugirió armar un proyecto vía Idea.me, la plataforma de financiamiento colectivo, así que me mandé por ahí y faltando muy poquito para el cierre de la campaña a Movistar le interesó el proyecto y puso el dinero que faltaba. Así publiqué el primer libro de Puro Pelo. Ya en 2014 me contactó Quipu, con quienes hice El resfrío del Yeti y Cerebro de monstruo, ambos de Fabián Sevilla. Cuando estábamos haciendo eso, ellos conocen a Pelito por el Facebook, y entonces me propusieron hacer un libro, que fue el que se editó en diciembre de 2014 con el nombre de Puro Pelo 2, y que, como el primero, es casi solo de ilustración, no es un cuento, aunque hay alguna viñeta, pero nada más. La colección, que salió en 2015, la armamos con Fabián, juntos hicimos los cuatro libros a los que al poco tiempo se sumaron los tres para colorear y luego salió El Sr. Cuco y Puro Pelo. Ahora estamos trabajando juntos en los cuatro títulos que se van a publicar en 2017.

Ubicamos temporalmente el nacimiento de Puro Pelo, pero ¿cuál es la historia alrededor de su creación? ¿Cómo y por qué diste vida a esta niña rocker que, contra toda idea preestablecida, anda con los pelos al viento tapándole la cara, viste de negro, suele llegar muy tarde a la escuela y no solo que no tiene miedo sino que hasta parece enamorarse del Sr. Cuco?

Yo voy muy seguido a un shopping de la zona norte porque veo allí muchas películas que me gustan como las de Pixar. Un día recorriendo el lugar vi en una vidriera las muñequitas japonesas que después supe se llaman Kokeshi y que son tradicionales del norte de Japón. Me llamó la atención esa especie de ‘casquito’ que tienen en la cabeza. Al poco tiempo, justo me regalaron un libro de Tim Burton que tenía un personaje que se llamaba La Mirona, una nena con unos ojos muy grandes que miraba todo como muy fijo y llevaba un vestidito con lunares. Yo mezclé ese espíritu con el de las Kokeshi y ahí fue apareciendo Puro Pelo que en sus comienzos tenía el pelo igual de negro que ahora pero largo, súper largo, le llegaba como hasta el suelo. Yo hacía todo con acrílico y acuarela, hasta que me pude comprar una tableta y empezar a dibujar en digital. Y así le fui cambiando también el estilo a Pelito. La verdad es que yo nunca supe dibujar ni mujeres, ni autos, pero quería dibujar un personaje que hiciera lo que yo hacía de chico: cuando no teníamos televisión, ni computadora y jugábamos con lo que hubiera alrededor y nunca nos aburríamos. Entonces me dije: “Voy a hacer una nena a la que le gusten las cosas simples de la vida”. De eso se trata Puro Pelo, de un universo que tiene mucho que ver conmigo, con mi infancia. Su abuela, que es una especie de hada madrina que la cuida desde el cielo, es la abuela que yo tuve hasta los 6, 7 años, la única abuela que conocí y con la que yo tomaba mate como lo hace ahora Pelito. No tuve otros abuelos, por eso Pelito tampoco los tiene. Con el Sr. Cuco pasa igual: es el dibujo del Cuco del que me hablaba mi mamá cuando yo era chico y no quería dormir la siesta y ella me mandaba igual a hacerlo porque sino… bueno, esas historias que nos cuentan en los pueblos.

Has contado por allí que te interesa dibujar como lo hacen, como lo hacemos todos, siendo niños: con trazos simples…

En realidad a mí me gusta dibujar bien, pero bueno, me sale así. Ahora con el Photoshop hay cosas que puedo mejorar, claro. A mí cuando era chico me gustaba Chichoni (Oscar) y su mundo como de monstruos, también me gusta el universo de Burton y me interesa mucho, mucho, el estilo de Edward Gorey, todo su arte macabro. En realidad me gustan mucho el terror y lo infantil, por ahí va lo mío, en el camino de lo uno a lo otro. En mi casa tengo películas de terror como El loco de la motosierra, Halloween, pero al cine voy a ver pelis animadas.

En el peculiar universo Puro Pelo también hay lugar para el rock. ¿Esto también es una referencia personal?

Sí, puede ser. Mi mamá era profesora de piano y de guitarra, pero yo nunca supe tocar esos instrumentos, apenas el comienzo de “Para Elisa”… A mí me gusta el rock pero el flequillo de Pelito así, estilo Ramones, lo hice sin darme cuenta. Yo tocaba la batería cuando tenía 18 años, quizás por eso puse al Cuco a tocar la batería.

¿Dónde, cómo, surgen los temas de los que habla Puro Pelo?

Ahí ya está el trabajo que hacemos juntos con Fabián Sevilla. Tratamos de tocar temas de todos los días, temas que los chicos tienen cerca, que a veces pueden tratar, o no, en el colegio, pero que siempre les sean reconocibles. Con el Cuco intentamos hablar de los miedos, pero… no sé, lo hice como tan cariñoso que la gente en lugar de asustarse lo quiere. Como la quieren a Pelito que, la verdad, empecé a dibujarla porque me gustó pero nunca pensándola como ‘mi personaje’. Había hecho antes a uno que se llamaba Barbita Feliz y hubiera jurado que ese iba a ser ‘mi personaje’, pero bueno, Puro Pelo se convirtió como en un boom. De verdad, no esperaba nada de todo esto. Pero ya llevo un montón de títulos, presentaciones, viajes. En Facebook se armó un ida y vuelta con los seguidores que le dio vida a todo un universo que jamás hubiera pensado. Incluso porque Puro Pelo nació para chicos pero a veces pienso que son más los adultos que los chicos los que siguen al personaje.

¿Todos, chicos, pero también grandes, podemos dibujar? ¿Cómo se hace para aprender a hacerlo de ‘grandes’?

Yo empecé a dibujar cortando figuras geométricas y armando muñecos. Es una técnica que no creo haya inventado yo. Pero así aprendí y así son mis dibujos y así enseño, animo, a que todos dibujen.

¿Cuál es la diferencia entre ilustrar lo escrito por otros y componer, a partir de la ilustración, tus propias historias?

Y, que en Puro Pelo yo hago lo que quiero. O casi… En cambio cuando trabajo para otros la ilustración, más allá de seguir mi estilo, debe responder a la historia que pensó, que escribió, ese otro. Además, yo soy daltónico, y eso me ha traído cada problema…

¿Cómo trabaja un ilustrador que es daltónico?

Lo vas manejando. Armás tus propias referencias, pedís referencias a otros… Yo me enteré que era daltónico a los 18 años. Lo supe por una revisación médica para un empleo temporal, nada que ver con la ilustración ni el diseño, al que me postulé en Campana. Me acuerdo que en el examen del oculista cuando me ponían los círculos con los colores no pegué ni uno. Pero yo los colores los veo, algunos los distingo más que otros, claro. Entonces cuando pinto con acuarelas ya tengo los cuadraditos identificados, y a los lápices acuarelables les saqué atrás un pedacito y les anoté el color ahí. Mis mayores problemas son con el verde y el marrón, el azul y el violeta, el rosa y el gris. Una vez para una editorial hice todos los troncos de los árboles… verdes. Y ahora en la agenda 2017 de Puro Pelo, donde Pelito viaja por el mundo, resulta que pinté toda de rosita una catedral que hay en París y que me dijeron es toda gris, ¡y ni les cuento lo que fue pintar el Cerro de 7 Colores de Purmamarca!

Habla, cuenta y sonríe con sutil picardía, como ilustrando en el aire cada relato, el papá de la niña rocker que ilustra este tiempo. Un tal Juan Chavetta, dibujante por elección, fresco y divertido casi como sin querer queriendo.


PLANETA CHAVETTA 
Juan Chavetta es el nombre del papá de Puro Pelo, la más reciente y exitosa creación del universo de la ilustración local. Juan también ha sido John y Chavetta suele ser Lepipe. El hombre detrás de todos ellos nació en 1970, es –parece ser- muy tímido, tiene pasión por dibujar –en una libreta de hojas blancas, en una súper tableta, con lápiz negro, con crayones, con acuarelas-, trabajó hasta poco tiempo atrás como diseñador gráfico, tiene tatuadas sus propias creaciones, no sabe manejar, detesta el verano y vive en Zárate, una ciudad de casi cien mil habitantes emplazada a orillas del río Paraná a 95 kilómetros de Buenos Aires. Tras varios años de colaborar en diarios y revistas, en 2009 ilustró su primer libro para una editorial “importante”: Recuerdos de Locosmos, de Ricardo Mariño (Alfaguara). En 2010 publicó su primer libro de autor: una obra con dibujos en blanco y negro que llevó por nombre Chavetta Lepipe (Ediciones Las Ideas). Desde entonces, trabajó para un montón de otras editoriales: en Argentina, en Uruguay y en Brasil, ilustrando las historias escritas, entre otros, por Fabián Sevilla, Marcelo Birmajer y Silvia Schujer. Pero su rally –cuál rockstar- por ferias, congresos, escuelas y talleres, y el peculiar vínculo con una comunidad de seguidores que solo en Facebook alcanza 690 mil fans, comenzó tras la publicación de Puro Pelo (2014), un libro que fue posible gracias a una plataforma de financiamiento colectivo. Una obra -y un personaje- que despertó tanto interés -y cariño- entre chicos y grandes que ya al poquito tiempo tuvo su segunda versión -Puro Pelo 2 (Diciembre 2014, Quipu)-, y toda una colección propia -con libros para colorear incluidos-.

Más info en: www.chavettalepipe.com.ar; www.facebook.com/PuroPelo; www.quipu.com.ar

 

 

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