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01-05-2006 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Rock and roll para toda la familia

A fines de los´90 un grupo de músicos disparatados hizo sonar rock, blues, jazz y reggae… ¡en plena tarde y para niños! Papando Moscas invitó a los más pequeñitos a bailar con la música que también les gusta a sus papás y, desde entonces, narra con humor las aventuras cotidianas de los chicos a través de canciones que también tararean los grandes.

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Por Marisa Rojas

 


Es sábado por la tarde y Papando Moscas trabaja en su tercera producción discográfica. Es día de fin de semana, pero la banda no descansa. Están a pocas semanas del lanzamiento de un nuevo disco y todavía quedan muchas cosas por decidir: los temas que incluirán, los arreglos finales, el show con que lo presentarán, los nuevos personajes de Maby, ¡y hasta el nombre de alguna canción! En tanto, Gustavo Libedinsky, Mabel Salerno, Pablo Zagare y “Pitu” Cimino se hacen un ratito para recibir a Planetario entre mates y medialunas (ausentes con aviso Sebastián Monk y Nicolás Coton).

Están ante la salida, inminente, de un nuevo disco, los vemos corriendo entre el estudio y la sala de ensayo, ¿cuánto tiempo llevan trabajando en esta producción?


Gustavo: Sistemáticamente desde fines del año pasado pero en realidad hace muuucho que venimos trabajando en el nuevo disco. Hay temas que tenemos compuestos y arreglados hace tiempo. Hay como distintas etapas en realidad. Primero tenemos el disco en la cabeza, los vamos ‘cocinando’, pensamos algún tema nuevo, retomamos alguno olvidado de otra época, somos un poco irregulares en verdad, hasta que llega la etapa final y ahí sí nos abocamos exclusivamente al disco todo el tiempo. Desde febrero de este año estamos ensayando, arreglando canciones, graneando el carácter del Cd, definiendo qué canción se queda y cuál dejamos para otro momento ¡Pasamos el verano porteño pensando el nuevo disco!

¿Y cómo es esto de decidir qué canción se incluye y cuál no? ¿Qué guía esta selección?


Pablo: Es un trabajo arduo, discutimos bastante y además cada uno hace lobby por el tema que más le gusta, obvio. En verdad, cuando ponemos manos a la obra y hacemos los arreglos finales descubrimos cosas que nos guían en esa decisión, de repente un tema que nos parecía buenísimo finalmente no nos convence tanto. Son elecciones que tienen que ver un poco con la intuición también.


Pitu: Igual, la decisión más compleja es cuando diseñamos el show y tenemos que definir qué temas se tocan y cuáles no, ahí nos peleamos mucho más ¡Ja!

Hablando de los shows, una de las características que los identifica y diferencia de otros grupos es el modo en que se comunican con los chicos desde el escenario. ¿Cuál es la base de ese vínculo tan particular entre Papando y su público?


Gustavo: Creo que pasa por la propuesta que tenemos y a partir de la cual hacemos todo lo que hacemos. Para nosotros cada show es un ritual, una ceremonia, lo que pretendemos es divertir y divertirnos y eso no es algo que pueda pautarse de antemano, es algo para lo que no hay consignas a seguir. Nuestra propuesta pasa por lo lúdico, por la reacción libre de los chicos ante las situaciones que vamos presentando, reacciones que esperamos y que no esperamos en realidad, por eso en nuestros shows no vas a encontrar consignas del tipo: “Ahora, a hacer palmas”, “Y en este momento: risas” ¡Imagináte la frustración si cuando esperamos que todos bailen se quedan todos sentados con cara de aburridos! ¡Jajaja!

Maby Salerno, la responsable de la estética de Papando, es quien delinea los disparatados y divertidos shows del grupo sobre los que explica que: “La idea de las presentaciones es que todos, chicos y grandes, pasen un momento divertido. No hacemos pedagogía ni nada que se le parezca, cantamos, bailamos, nos reímos, disfrutamos. Las canciones son disparadores de situaciones, a partir de las letras, de las historias que cantamos, armamos los shows. Y como en los discos, jugamos con las cosas de todos los días que a veces parecen complicadas pero que nosotros tomamos con mucho humor. Por eso todos tienen un espacio, todos saben de qué hablamos. Pensamos los espectáculos para chicos chiquitos tanto como para pibes de nueve o diez años, y también para los padres. Claro, siempre va a haber una franja que no va a entender una parte del show y otra franja que va a entender otra. Por eso hay cosas visuales que sostienen desde lo estético la atención de un modo importante, así, cuando los más chiquititos no entienden una historia de repente se quedan enganchados con el personaje y lo que hace en el escenario y se divierten igual. Tratamos de equilibrar todo el tiempo para que todos la pasen bien”.

¿Y los adultos? ¿Cómo se integran en el espectáculo?


Pablo: ¡Los padres son tan fanáticos como los pibes!


Gustavo: En realidad, muchas veces nos pasa que no sabemos quién nos viene a ver ¡Jajaja! ¡No sabemos si los chicos les piden a los viejos vernos o si los padres los traen a la rastra a ellos!


Maby: ¡Hay padres rockeros que los ves en la platea arengando más que los pibes!


Gustavo: Hablando seriamente, desde el principio nos encontramos con que los viejos se copaban con el show tanto como los pibes y para nosotros es copado sentir eso, sentir que nuestro espectáculo es un momento de unión entre los chicos y los grandes.

Mencionaste que desde un principio percibieron el enganche de los padres con la propuesta de la banda, ¿cómo fueron precisamente aquellos primeros años de hacer rock para chicos?


Gustavo: Cuando comenzamos a tocar, la propuesta fue muy innovadora y afortunadamente muy bien recibida por el público, por los chicos y, como mencionaba antes, por los papás, pero no nos pasó lo mismo al interior del circuito, entre colegas. Teníamos la sensación de estar molestando a determinado grupo de gente, como que había prejuicios sobre lo que hacíamos, o a lo mejor era un prejuicio nuestro, no lo sé. En realidad, fue todo muy distinto y muy fuerte porque no sólo nos presentamos haciendo rock para niños sino que además lo hicimos desde un espacio rockero y sin vinculación alguna con el público infantil, y levantando la bandera de la no pedagogía en el escenario. Abrimos un circuito de espectáculos para pibes totalmente diferente y propio, y creo que fuimos muy afortunados por ello porque eso nos permitió salir con una identidad fuerte. Hoy nuestro público sabe que nunca vamos a decirles qué hacer en nuestros shows. Los chicos pueden bailar, cantar, hacer palmas o simplemente mirar el show, son libres de elegir cómo disfrutarlo.

¿Cómo es, partiendo de estos principios, trabajar para un público compuesto mayormente por niños y niñas?


Pitu: Los chicos son un público muy exigente. Y nunca es igual. A cada lugar en que vamos, con las primeras caras que ves en las primeras filas te podés hacer una idea de cómo va a ser el resto del show. Hay determinados lugares que sabemos que va a estar todo bien, que nos están esperando, que están deseando que estemos, pero hay muchos otros que sabemos que nos van a medir todo el tiempo.


Gustavo: Para mí es muy importante la mirada de los chicos en la platea, más importante que el aplauso, que si bailan o no. La mirada y la expresión que tienen. Eso te brinda a vos, o no, un determinado estado de energía y a veces sabés que tenés que esforzarte más y más y más para ganarte ese público y no es nada sencillo.

Cuando Maby era niña le gustaba escuchar a Gaby, Fofo y Miliqui, “Pitu” era seguidor de las canciones de Titanes en el ring y de adolescente fue fanático de Queen, Pablo se divertía viendo y escuchando a Margarito Terere, Gustavo vivió desde chico un amor profundo por el rock local. Hoy, cuatro de los seis integrantes de Papando Moscas, los que nos convidaron mates, facturas y hasta nos dejaron escuchar un adelanto del nuevo disco, un sábado por la tarde, dicen que elegir el tema favorito de Papando Moscas “es muy difícil”, y entonces, mientras de fondo suenan los acordes de las nuevas canciones ellos recuerdan temas de los discos anteriores como “A bailar”, “¿Dónde van todos los chicos?” y “Por suerte”. Y se sorprenden entre risas al repasar, como jugando, ochos años de historia de una banda que hace rock and roll… para todos.

 


Lo nuevo de los Papando


El nuevo disco de Papando Moscas, tercero en la historia del grupo, se llama Cabeza de chorlito, a modo de homenaje al ‘cuelgue’ de un niño enamorado. En coproducción con RGS music, los Papando graban sus nuevas canciones con los especialísimos coros de hijos, sobrinos y hasta alumnos invitados (“Los pibes te dan mucho material, y una energía especial”, asegura Gustavo). Como en las anteriores producciones discográficas, también en esta ocasión las letras de los temas llevan ese sello humorístico sencillo y cotidiano propio de Papando. La historia de un chico torpe y muy lento que encuentra en el patinaje su gran revancha, aunque se caiga a cada rato, se cruza en Cabeza… con la de un niño que no puede dormir, con una queja a los tramposos, con la súplica ruidosa de alguien que pide que lo dejen solo con sus revistas, y hasta con el miedo de “El esqueleto del terror”. También los que sueñan con triunfar en el deporte tienen una canción propia en el nuevo disco, el paso del tiempo recibe su homenaje ¡y hasta hay espacio para una banda de purretes mafiosos que amenazan con sus pañales sucios! Todo al ritmo del rock and roll, del blues, del reagge, del jazz, del candombe, de la balada, el disco, el funk, el rap... ¡y la música electrónica! “Es que nos hacemos cargo de ser una banda de rock, fundamentalmente por estética y criterio de sonoridad, pero somos una banda muy ecléctica en cuanto a los géneros que abarcamos, por eso en este nuevo disco vamos a ‘modernizar’ algunos aspectos de nuestro sonido al incorporar elementos de la música electrónica como loops, samplers y otros”, explica Gustavo que además, adelanta: “También en Cabeza de chorlito va a haber un ‘cover sorpresa’, una ¡¡¡para que cantemos todos!!!”

 

 

Planeta Papando


Papando Moscas nació casi de casualidad, a modo de encuentro de fin de semana entre amigos músicos. Docentes de música y de teatro, los amigos de Gustavo Libedinsky no dudaron en acompañarlo en aquel agosto del ´98 cuando lo llamaron del Hard Rock Café para dar un concierto de rock… para chicos. Desde entonces, Papando grabó dos discos, y está a punto de lanzar un tercero, presentó shows en teatros, bares, pubs y escuelas y cambió la historia musical de toda una generación de niños que comparten los recitales de la banda con sus papás.


De la formación original del grupo, además de Gustavo Libedinsky, fundador de Papando, voz y maestro de ceremonia de los shows, permanece, a cargo de voces y personajes insólitos, Maby Salerno, mamá de Ramiro -fan número 1 de la banda-, y líder de “Mabel y Los Inmaculados”.

 

También integran el grupo, en bajo y coros, Pablo Zagare, maestro de música y papá de un niño de dos años y medio, Eduardo “Pitu” Cimino, en guitarra y coros, “del mismo colegio”, cómo él mismo se presenta, Sebastián Monk, en teclado y coros, y recientemente se incorporó una nueva mosca: Nicolás Coton, con 17 años es “el niño” de la banda, ex público y actual baterista.


Mi primer Rock fue la primera producción discográfica de los Papando, editado a mediados del año 2000 en forma independiente, ya re-editado, con más canciones, hacia finales del 2001. El segundo disco se llamó Sacando canas verdes y significó la llegada del grupo a una compañía discográfica: RGS music. Con el mismo sello la banda trabaja actualmente en su tercer Cd, Cabeza de chorlito.

 

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